Contradicciones

Amigo de mis viejos, peronista de toda la vida, y ahora kirchnerista. A favor del régimen. Sin embargo, la última que hizo fue ir a Paraguay y comprar en Ciudad del Este infinidad de repuestos y chucherías para celulares, y meterlos de contrabando en el país, para que su negocio siga funcionando.

Papá de un amigo, Kirchnerista a viva voz. Se va de vacaciones con la flia. a Nueva York, tarjeteando a más no poder, para poder pagar con dólares al cambio oficial.

Amiga, anti-K. Putea porque paga casi 1.000 pesos de impuesto a las ganancias trabajando en relación de dependencia. Cuando le digo que el PL propone eliminar el impuesto a las ganancias (que hasta la reforma del 94 era inconstitucional), dice que no lo quiere eliminar, sólo quiere que levanten el mínimo imponible. Claro, para no ser ella quien lo paga.

Otra amiga anti-K: está de acuerdo con que los boliches no puedan vender alcohol después de las 5 de la mañana y cierren a las 6 por ley, así la gente tiene esa horita para ponerse sobria y a- no hagan quilombo sonoro que molesta a los vecinos, b-estén en condiciones de manejar de vuelta a su casa. Fin de semana siguiente: se vuelve a su casa manejando borracha.

La ley esta bien para todos, menos para mí.

Primer amiga anti-K, de vuelta: está de acuerdo con que por ley no se pueda fumar en bares y boliches. Sin embargo, no tiene problemas en fumar en cierto boliche que frecuentamos, en el que evidentemente tienen coimeado a algún inspector, porque fuma todo el mundo (salvo los no-fumadores como yo, que vamos igual porque tiene onda).

Misma amiga (no es que la tenga de punto, es que tengo muy fresca una charla): está totalmente en contra de que se legalicen las drogas, pero cada tanto se fuma un porro.

 

Hay veces que pienso que el mundo no tiene solución.

¿No deberíamos ser coherentes con las ideas que pregonamos? Creo que es el único camino hacia una sociedad virtuosa.

Los invito a compartir más contradicciones que los toquen de cerca; hoy estoy con ánimos masoquistas.

El estado de la basura

Publicada originalmente por Juan Manuel Drangosch en la web del Partido Liberal Libertario

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La discusión respecto de la basura ha sido sobre si la maneja el Estado nacional o el Gobierno de la Ciudad. ¿Y sí no la maneja el Estado?

Basura. Es. Basura.

Uno de los temas candentes en la agenda del gobierno porteño es el problema de la basura. Históricamente ha sido el Estado el encargado de la recolección de residuos en las grandes ciudades, con lo cual nos pondremos a pensar un poco por fuera de la caja estatista, para encontrar soluciones de mercado a este problema.

Primero examinemos cómo funciona el sistema actual: el municipio hace una licitación, en donde una empresa (o varias, si dividimos la ciudad por zonas) es elegida y se hace cargo de la concesión del servicio. El dinero para pagarle a la empresa proviene del impuesto ABL, que está relacionado con el valor de la propiedad y no con la cantidad de basura producida por el inquilino.

 

  • Problema número 1: si existiese un ciudadano que no produce un sólo gramo de basura, también está pagando por el servicio.
  • Problema número 2: no hay un incentivo económico para generar menos desechos. El ciudadano que recicla, reutiliza o es más ecológico a la hora de elegir el packaging de los productos que consume, paga el mismo importe que el que produce basura indiscriminadamente.

Prosigamos. La basura acumulada por la empresa se dirige a una planta de procesamiento, donde es comprimida para ocupar menos espacio. A continuación se la envía a un basurero o relleno sanitario. Este terreno es propiedad del Estado, y su ubicación fue asignada arbitrariamente por los funcionarios de turno. El subsuelo bajo ese basurero también es de propiedad pública.

  • Problema número 3: los asentamientos cercanos a los basurales sufren las externalidades negativas[1] de los sectores de la sociedad que produjeron la basura.
  • Problema número 4: los ríos subterráneos o napas freáticas arrastran la contaminación, afectando el agua de los pozos cercanos e incluso los mares y ríos a mayores distancias.

Ahora analicemos cómo podría lidiar una sociedad libre con estas mismas situaciones. Para ello es necesario definir los derechos y responsabilidades de los ciudadanos. Por suerte esto es muy sencillo: alcanza con reconocer que somos dueños de nosotros mismos, del fruto de nuestro trabajo, y de los bienes y propiedades adquiridos con éste.

Uno puede comprar y acumular cosas que entren en su propiedad. Nadie le impide juntar basura en el patio (aunque ¿quién querría vivir así?). Sin embargo, el límite también lo pone el mismo derecho: no puedo tirar basura en el patio del vecino, porque eso sería una invasión a su propiedad, y por lo tanto una violación a sus derechos individuales.

Entonces, ¿qué hacemos con la basura? Por un lado, mucha gente quiere reciclar, y casi la totalidad de la población es consciente de que a mediano y largo plazo es el único camino posible, pero no empieza a hacerlo porque faltan incentivos y no están dadas las condiciones para que sea algo sencillo. Por el otro, existe una demanda de desechos recuperables (se manifiesta en la existencia del “oficio” de los cartoneros). La pregunta que hay que hacerse es: ¿qué pasaría si no fuese el Estado el que se hace cargo de la basura, y tuviesemos que pagar el costo real de disponer de nuestros residuos?

Una empresa privada con el mismo funcionamiento que el sistema estatal sería imposible, porque:

  • a – el precio sería mucho más elevado que el actual, ya que el terreno utilizado para verter los residuos perdería su valor económico en un tiempo muy corto, y sería mucho más rentable destinarlo a otras actividades.
  • b – la cantidad de juicios por contaminación/invasión de las propiedades aledañas haría quebrar a las empresas (recordemos que también el subsuelo y el agua que corre por debajo serían privados. Si el basural quema la basura en lugar de enterrarla, la invasión sería aérea y enfrenta los mismos problemas).

Por lo tanto, las empresas de recolección que surjan estarían obligadas, por el marco jurídico, a darle otro destino a los residuos. Podría haber empresas que:

  • a – cobren el precio real de disponer la basura mezclada, y cobren un precio con descuento si desde la casa o el consorcio se entrega la basura separada (supongamos en papel/cartón, vidrio, plástico, metal, residuos orgánicos, basura electrónica).
  • b – se lleven la basura gratis en caso de estar separada, porque el negocio lo harían vendiéndole esos residuos a las plantas de reutilización.
  • c – le compren la basura separada a los clientes, para reciclarla ellos mismos.

Estas son sólo algunas de las soluciones que podría dar el mercado. Las posibilidades son infinitas. El método de prueba y error es el que nos dirá qué sistema es el mejor, y la Ley de oferta y demanda es la que va a decir qué tan rentable es la basura, y si preferimos perder 10 minutos diarios en separarla o gastar una fortuna al mes para que otro se haga cargo. Y la sociedad misma, conociendo estos costos, sería la que premie y castigue a las empresas que tomen las decisiones correctas a nivel packaging y distribución.

Ejemplos exitosos de negocios de este tipo hay muchos. Uno de ellos es el caso de TerraCycle, donde el joven empresario Tom Szaky se hizo millonario fabricando un fertilizante 100% ecológico, hecho mediante lombrices que se alimentan de restos de comida (en un principio provenientes de las cafeterías y restaurantes cercanos a la Universidad de Princeton, ahora a nivel global).

Como liberales libertarios creemos que el rol del Estado es abrir el juego a la creatividad y la capacidad emprendedora de los ciudadanos. Un plan de acción que podría tomarse es:

Suspensión del funcionamiento de los basureros en un plazo de, por ejemplo, 5 años.
Exención impositiva total a las pequeñas, medianas y grandes empresas del rubro recolección/procesamiento de residuos.
No podremos saber el resultado, pero tendremos la certeza de que no vamos, como ahora, a estar obligados al fracaso.

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[1]     Las externalidades son efectos indirectos de las actividades de consumo o producción, es decir, los efectos sobre agentes otros que el originador de tal actividad, y que no funcionan a través del sistema de precios.

La sociedad de consumo

En la cabeza de la mayoría de la gente está la idea de que el capitalismo es el responsable de haber creado una sociedad consumista. Esto no es cierto, por varios motivos. El primero, como ya dijimos en este artículo, es que no vivimos en un sistema capitalista. Estamos en un sistema corporativista. El capitalismo todo lo que dice es que los medios de producción deben estar en manos de individuos o sociedades privadas, que son libres para relacionarse entre sí sin coerción.

¿Qué es lo que hace, entonces, que las personas se vuelquen a la compra compulsiva de bienes materiales (muchas veces intrascendentes y/o innecesarios) como respuesta a la búsqueda de la felicidad?

 

1. La inflación: el sistema monetario actual, con bancos centrales, reserva fraccionaria, y billetes respaldados por aire, tiene a la inflación como componente inherente. El dinero se crea respaldado por deuda, con lo cual para pagar esa deuda + interés se debe imprimir más dinero ad infinitum. A mayor dinero en circulación, cae su poder adquisitivo (más información acá), con lo cual, estamos incentivados a gastar en vez de ahorrar, ya que mes a mes nuestro dinero vale menos. 

2. El monopolio estatal de la recolección de basura: como ya expuso un miembro del PL en este artículo, el sistema actual de recolección y disposición de residuos tiene totalmente desligadas las acciones de los usuarios de sus consecuencias: al estar financiado compulsivamente mediante impuestos parejos para todos,

no hay un incentivo económico para generar menos desechos. El ciudadano que recicla, reutiliza o es más ecológico a la hora de elegir el packaging de los productos que consume, paga el mismo importe que el que produce basura indiscriminadamente.”

Así, no estamos incentivados a comprar bienes que duren o que realmente nos sean de utilidad, ya que no pagamos el real costo de su disposición final si es que se rompe o simplemente ya no nos interesa.

3. El sistema educativo: la educación estatal (tanto de gestión pública como privada) que rige en la mayoría de los países tiene su origen en el sistema prusiano de mediados del siglo XIX, que tenía como objetivo producir trabajadores industriales y soldados. No es de sorprender, entonces, que seamos tan susceptibles a la publicidad: se nos enseña a no cuestionar a la autoridad, a aprender de memoria y por repetición, y a que el conocimiento se transmite desde arriba en vez de construirse desde el alumno. Bombardeo constante + falta de pensamiento crítico = vámonos de shopping. También se nos enseña que hay una sola respuesta correcta y nos acostumbran a usar uniforme, con lo cual queremos hacer lo que hace todo el mundo: los demás tienen cosas, nosotros tenemos que tenerlas.

4. Los impuestos: los impuestos a la vivienda, a las tierras o al patrimonio nos obligan a mantenernos en el loop trabajo-gasto, para que evitar que en el correr de unos pocos años el Estado nos secuestre y remate la propiedad para saldar nuestras deudas con el fisco. Una vida autosuficiente es imposible, ya que tenemos que producir un extra para alimentar al Leviatán.

(Para los interesados en la autosuficiencia, recomiendo esta película, que explora viviendas muy cómodas, tecnológicas y autosuficientes a nivel calefacción, agua, electricidad, y prácticamente comida).

 

Es de esperarse que, sin la coerción estatal, una sociedad libre tenga entre sus filas a consumidores más críticos, responsables, prudentes, y —sobre todo— felices.

 

(en boca de góndola)

Cabezas en oferta

No creas todo lo que te enseñaron

9 cosas peligrosas que te enseñaron en la escuela.

1. Las personas a cargo tiene todas las respuestas.
Es por eso que son tan ricos y felices y sanos y poderosos, preguntale a cualquier profesor.

2. El aprendizaje termina al salir del aula.
Construir fuertes, explorar caminos, atrapar ranas, hacer amigos, jugar, dibujar, no te dará ningún crédito extra. Anda a mirar tele.

3. Los mejores y más brillantes siguen las reglas.
Usted será recompensado por su subordinación, claro que no tanto como sus superiores, quienes, por supuesto, tienen sus propias reglas.

4. Lo que dicen los libros es siempre cierto.
Ahora anda a leer el capítulo de creacionismo. Habrá una prueba sobre el tema.

5. Hay un claro y único camino hacia el éxito.

Se llama la universidad. Todo el mundo puede ser parte del top 1% si le va bien en la escuela, e ignora el problema básico matemático inherente a ese postulado.

6. Portarse bien es tan importante como sacar buenas notas.
Denunciar irregularidades, cuestionar el status quo, y pensar por tus propios medios están totalmente mal vistos. Mantenete en silencio y volvé a la línea de montaje.

7. Las pruebas estandarizadas miden tu valor.
En términos de valor, estoy hablando sobre el potencial de ingresos en el futuro, no cualquier cosa que pueda tener otro tipo de valor.

8. Los días libres son siempre más divertidos que estar sentado en el salón de clases.
Estés entrenado desde una edad temprana para basar tu vida en torno a períodos cortos de vacaciones asignados. Sé agradecido por ellos.

9. El propósito de la educación es tu futuro profesional.
Y se te enseñará a ser un buen trabajador. Tendrás que enseñarte a vos mismos como ser algo más.

Este artículo es una traducción de: http://www.forbes.com/sites/jessicahagy/2012/05/02/nine-dangerous-things-you-were-taught-in-school/

Usuarios vs. Adictos

Hace algunas semanas recibimos una invitación para ir a un “debate acerca de la despenalización de las drogas”. Más allá de que fue un vil engaño, porque se trató de un monólogo acerca de las consecuencias del abuso de sustancias desde el punto de vista médico-psiquiátrico, lo que me llevé de positivo salió de las inquietudes que anotaba uno de mis compañeros pero que nunca pudo preguntar por no existir el tan publicitado debate.

 “Usuarios vs. Adictos”, había apuntado.

Hoy, leyendo el libro The Tipping Point de Malcolm Gladwell me crucé con unos números que pueden sorprender a cualquiera:

El approach absolutista para pelear contra las drogas se basa en la premisa de que experimentación equivale a adicción. No queremos que nuestros niños sean expuestos jamás a la heroína o la marihuana o la cocaína, porque pensamos que el atractivo de estas sustancias es tan fuerte que incluso la mínima exposición es todo lo que se necesita. Pero, ¿conocemos las estadísticas de experimentación con drogas ilegales? En la Household Survey on Drug Abuse de 1996, el 1,1% de los encuestados dijeron que habían usado heroína al menos una vez. Pero sólo el 18% de ese 1,1% la había usado en el último año, y solo el 9% la había usado en el último mes. Ese no es el perfil de una droga particularmente pegadiza. Las cifras para la cocaína son incluso más llamativas: de aquellos que alguna vez probaron la cocaína, menos del 1% —0,9%— son usuarios regulares. Lo que estas estadísticas nos dicen es que la experimentación y el abuso son dos cosas totalmente distintas. […]

De hecho, la cantidad total de gente que parece haber probado cocaína al menos una vez nos dice que la necesidad entre los adolescentes de intentar cosas peligrosas es casi universal. Es lo que los adolescentes hacen. Así es como aprenden acerca del mundo, y la mayoría de las veces—99,1% de los casos con cocaína— esa experimentación no conduce a que suceda nada malo. […] Lo que deberíamos hacer, en vez de luchar contra la experimentación, es asegurarnos de que ésta no tenga consecuencias serias.

Gladwell, Malcolm: “The Tipping Point”. Capítulo 7, sección 6.

Volvamos a afirmar los dos argumentos liberales acerca de las drogas y la prohibición:

  1. Argumento moral: cada uno es dueño de su propio cuerpo para hacer lo que quiera con él, siempre y cuando no agreda a terceros ni a su propiedad.

  2. Argumento utilitarista: la prohibición, además de fallar totalmente en la lucha contra la drogadicción, es la que genera las mafias del narcotráfico, trayendo violencia e inseguridad.

Con lo cual, podemos concluir que la llamada “Guerra contra las drogas” es inmoral, inefectiva, costosa, y hace más daño que bien. ¿No tiene más sentido que, en lugar de criminalizar el consumo y la producción, se destinen esos recursos a tratar al pequeño sector de los usuarios que no puede manejar su adicción?

Addict

En algunos casos, la línea divisoria es muy delgada.

Rasgarse las vestiduras

Batman - The Cult

Nadie está a salvo. Hasta el orejudo puede caer. ¡Santos maestros místicos, Batman!

Una vez más aparece en todos los medios de comunicación toda la parafernalia y el peligro de las sectas. Esta vez debido a un escrache que sufrió Claudio María Domínguez en la feria del libro (que quede claro, es paz y amor, pero putea como todo hijo de vecino, carajo!). Y una vez más va a pasar lo que pasó siempre: ruido en los medios y después, nada.

Lo que me extrañó es que lo que se pide es una “Ley Anti-Sectas“. Como si escribir en un papelito “está prohibida la existencia de sectas” fuera a terminar con el problema. Si bien la experiencia de muchas personas en este tipo de grupos puede ser llegar a ser terrible y traumática, creer que porque haya una ley que los prohiba es, cuando menos, extremadamente naive. Varios de estos grupos ya incurren en delitos contemplados en leyes y códigos existentes, como ejercicio ilegal de la medicina, privación de la libertad, abusos sexuales a menores y estafas varias. Y son extremadamente difíciles de comprobar, porque las mismas víctimas no se consideran tales, debido a los procesos psicológicos a los que son contínuamente expuestos.

El problema empieza muchísimo antes, dado que:

– No puede ser considerado un agresión o un delito hablar o predicar.

– No puede ser considerado una agresión o un delito decir que sos “el enviado de Dios”, “el hijo de Dios” o, mejor aún “Dios mismo”. Ni siquiera puede ser considerado fraude, porque lo contrario no puede ser probado.

– No puede ser considerado delito o agresión hacer reuniones, recomendar lecturas, recomendar dietas bajas en proteínas o juntarse cada vez más tiempo.

– No puede ser considerado agresión o delito convencer a una persona que te done su casa (es más, si después de leer esto, alguien me quiere donar la casa, me vendría bárbaro) y mudarse a un predio a vivir en comunidades.

El proceso por el cual las personas son arrastradas a estos grupos es muy gradual. Está lleno de trucos psicológicos, lingüísticos, afectivos y de otros tipos (que pueden hacer que hasta el más vivo caiga) que en sí no pueden considerados delitos.

Es imposible para el estado eliminar estos grupos sin establecer primero un feroz estado policíaco que controle hasta los más mínimos aspectos de nuestras vidas. Y aún así, dudo que puedan hacerlo del todo.

El estado es, justamente, un gran impulsor de la existencia de las sectas, debido a varios motivos:

1 – La separación entre religión y estado nunca sucedió. No solo por la boludez de que el estado le pague sueldos a la Iglesia Católica (Cosa que, un profesor mío decía, le conviene a la Iglesia Católica misma renunciar por un tema de propia imagen), sino porque el estado tiene el Registro Nacional de Cultos, donde le pone un sellito a cualquiera que haga un culto, AVALÁNDOLO. Si mañana vamos con Walter EnBloque y Al Verdi a fundar la Iglesia RandMisesiana de los Hijos de Von Hayek en los Cielos Libertarios, nos habilitan en nada de tiempo y podemos hacer una fundación o asociación civil y recibir donaciones de todo tipo, avalados por el mismísimo estado. ES MÁS FÁCIL HACER UNA SECTA QUE HACER UNA EMPRESA. (Y probablemente sea más negocio, ojo!)

2 – El desprecio por la Responsabilidad Individual. Desde el estado se avalan y se dan incentivos para que las personas sean menos responsables de sus acciones y de hacerse cargo de las consecuencias:

“¿No tenés laburo y tampoco tenés ganas de buscar? Tomá, acá tenés un subsidio.”

“¿Quedaste embarazada? Tomá, acá tenés un subsidio.”

“¿Sos un choto que no puede hacer un producto de calidad y competir en el mercado? Tomá, acá tenés una restricción para los otros y una prebenda.”

“¿Aceptaste trabajar en negro, pero ahora querés sacarle guita al que te dió laburo? Ningún drama, acá tenés estos jueces que te van a tratar como un pobrecito y van a fallar a favor tuyo.”

“¿Te echaron de tu laburo por choto, vago y llegar tarde todos los días? Todo bien. Los mismos jueces de arriba dicen que ya de entrada, tenés medio juicio ganado. Y ya se olvidaron cuándo fue la última vez que fallaron a favor de un empleador”

No hacerte cargo y responsable de tus actos, te convierten en una víctima de las circunstancias. Las víctimas son, justamente, las personas más propensas a caer en las garras de las sectas. Es menos probable que una persona que mide las consecuencias de sus actos caiga en cosas como “entregá tu casa”, “pasate todo el día comiendo esta avena y abandoná la carne” o “ponete en bolas y pasá para el cuartito de atrás que ahí va el Maestro Místico Indio Karuma a descargarte”. Pero el estado fomenta una negligencia completa por las consecuencias. Me extraña que les sorpenda que la gente caiga en sectas la verdad.

3 – El desprecio por la Libertad. El estado:

Te obliga a usar la moneda que imprime, al mismo tiempo que te impide hacer contratos en otras monedas e, incluso, intercambiarlas.

Te obliga a estar dentro de sus “leyes” de trabajo mussolinianas. Ay de vos si no estás dentro de los convenios colectivos y el sindicato, eh.

Regula completamente tu actividad laboral, tu empresa y toda industria o servicio que emprendas. No se te ocurra tener el matafuegos a 1.40 metros del piso cuando la regulación dice 1.50, porque te clausuran el local. Ni hablar de meter 101 personas si un burócrata dijo “máximo 100” y si dejás fumar a alguien, pecado mortal.

Decide qué productos y servicios podés pasar a través de una línea imaginaria.

Decide qué podés comer y qué no. Si no está aprobado por infinitas burocracias, fuiste. No se le ocurra a la abuela salir a vender las galletitas que hace y facturarlas, porque va presa por no haberse dejado hacer los controles sanitarios y demás yerbas.

Decide qué sustancias podés meter en tu cuerpo y cuáles no.

¿Cómo se sorprenden después de que la gente le haga caso a un tipo cuando les recomienda leer ciertas cosas y otras no, ingerir solo ciertos alimentos y en ciertas cantidades o juntarse con tales o cuales personas? Si es, en definitiva, lo mismo que el estado se la pasa haciendo. Aborrecen la libertad y después les llama la atención que la gente vaya cediendo la poca que le queda voluntariamente.

4 – La educación estatal (toda aquella que depende del archiconocido Ministerio de la Verdad):

Se secuestra a chicos durante 5 horitas por día durante 12 años.

Se los adoctrina y se les llena el bocho con cantidad de ideas de las que no hay ninguna prueba. Alabanzas al estado por sobre todo.

Se los somete a un modo de aprendizaje donde sólo hay una respuesta y la autoridad tiene todas las respuestas.

Se les imparte cierta bibliografía y solo esa. Se les imparte una sola visión de la historia.

Se los uniformiza.

¿Les extraña que después de esos 12 años alguien caiga en una secta? ¿Después de 12 años de adoctrinamiento puro y duro?

5 – El estado tiene ciertos dogmas, incriticables:

No se te ocurra cuestionar la educación estatal.

No se te ocurra cuestionar la legitimidad de los representantes.

No se te ocurra cuestionar la omnipotencia del estado, que resolverá todos nuestros males.

No se te ocurra cuestionar la oh sagrada democracia que nos ha sido dada desde el cielo y es lo más mejor que le pasó a toda la humanidad.

Y, fundamentalmente, no se te ocurra querer salirte, porque ahí te cae la ley con todo su peso por los delitos de sedición y traición a la patria.

Realmente ¿es tan loco que, después de eso la gente se meta en grupos donde no pueden cuestionar la autoridad del líder? ¿su sabiduría? ¿su verdad revelada? ¿donde haya que someterse a sus designios?

Wow…después de este análisis me doy cuenta cuánto se parece un estado populista a una secta:

Líder carsimático. Chequeado.

Lugartenientes, amigochos del líder, que imparten sus enseñanzas y sacan un buen partido. Chequeado.

Privación de la libertad. Si no quieren, no te dejan salir de la frontera. Si no quieren, te privan de las divisas necesarias para salir. Chequeado.

Reducción a la servidumbre. La mitad de las horas del día, te romperás el lomo por tu líder. No te preocupes, será descontado de tu recibo de sueldo. Chequeado.

Existencia de dogmas incuestionables. La década del 70, con militares demoníacos y una juventud maravillosa de jóvenes idealistas. La santidad de Hebe de Bonafini. ÉL, que le habla a la reina. Chequeado.

Adoctrinamieto y abuso psicológico. La educación estatal y compulsiva. Chequeado.

Abusos sexuales. En este caso, no son por parte del líder, pero sí más o menos por orden del líder. Evadí la servidumbre, criticá los dogmas o tratá de salirte lo suficiente y terminás en la cárcel y sus mazmorras. ¿Cuánto pensás que vas a durar sin un abuso? Chequeado.

Al final, no sé si quedarme con el Maestro Amor o con la Reina de la Milanesa. Má sí, yo me voy a cumplir “el sueño argento” de la secta propia.

ManoSantaEstaCargado

Avianchi……

La libertad en dos parrafos

La cubana Yoani Sanchez sintetiza en dos párrafos, mucho mas simple y mejor que varios libros, parte de lo que significa vivir en libertad:

Para quienes crecieron en un país donde el estado tuvo -durante décadas- el monopolio empleador, verse empujados a ganarse la vida de manera independiente es como saltar al vacío. De ahí que, por estos días, los temores se instalan entre los trabajadores mientras esperan la publicación de la temida lista con los nombres de quienes perderán su empleo. No sólo los miedos afloran, sino también el oportunismo y el favoritismo. La decisión de quiénes conservaran sus plazas y quiénes no corre por parte de los directivos de cada centro laboral  y ya se sabe de casos donde permanecen no los más capaces, sino los más cercanos al director. Contradictoriamente, las plazas que intentan conservar están subvaloradas salarialmente y la disminución de una cuarta parte de la fuerza laboral activa no significará –por el momento– una elevación en los sueldos de los que se quedan.

Las reuniones para reducir las plantillas se suceden en cada centro laboral, incluso en  sectores tan sensibles como la Salud Pública. En ella se decide algo más importante que un sueldo mensual o la pertenencia a una determinada empresa o institución. Es el momento también de  abrir los ojos a una Cuba diferente, donde ya la premisa del pleno empleo no se proclama a los cuatro vientos y donde el trabajo por cuenta propia se abre como una opción inhóspita e insegura. Algunos cambiarán la bata blanca por las tijeras de barbero o la jeringuilla por un horno donde se cuezan pizzas y panes. Aprenderán sobre la marcha que la independencia económica trae irremediablemente independencia política, quebrarán o prosperarán, mentirán en las declaraciones de impuestos o dirán honestamente cuánto han ganado. En conclusión, emprenderán un sendero nuevo, difícil, donde Papá estado no podrá sostenerlos pero en el que no tendrá fuerzas para castigarlos.

Aquellos que no tienen la posibilidad de vivir con cierto margen de libertad son los que más anhelan vivir sin que nadie interfiera en sus asuntos. Yoani Sanchez, además tiene la posibilidad de expresar ese anhelo por la libertad, de ella y el resto de los cubanos, de manera sencilla y a la vez con mucha fuerza. Por el otro lado, en los países donde no fue abolida la libertad completamente, todavía, los individuos reclaman, en una masa cuasi-uniforme que desean convertirse en esclavos de alguien, desean que otro le diga como tienen que vivir su vida, no quieren asumir la responsabilidad de decidir sobre sus propios actos ni tampoco quieren que otros las asuman (ellos tienen el problema, pero se lo pretenden imponer a los demás también). Pero por qué se da esta paradoja si después cuando uno pierde, o le restringen al máximo, la libertad, la reclama cómo si fuese indispensable para vivir dignamente? Creo yo que es porque dan por hecho la existencia de muchísimas cosas, que, más tarde, cuando es demasiado tarde, se dan cuenta que sólo son posibles de obtener si se vive en libertad.

 

Promo Libre

Hoy mientras caminaba por el subte yendo al trabajo, agarré un Diario La Razón y me puse a ver la nota de tapa. Leí la volanta… y paré de caminar: “Me siento libre cuando puedo elegir de todo”. La nota (o publicidad, da igual) hacía alarde de cómo “respondiendo a la necesidad y al pedido de los consumidores, todos los medios de pago están disponibles”, y la promo amplía “sos libre para elegir cómo pagar”, “sos libre porque tenés más de un día para venir”, “sos libre para elegir los productos en promoción”. En síntesis, la libertad “vende”. Y, paradójicamente, es comprada porque nunca le fue tan bien a Carrefour como con esta promo.

Pero qué pasó con el mito de los formadores de precios? Con esos monstruos viles y egoístas que quieren perjudicar al pobre trabajador? Y la inflación? Y Candela?

En competencia, las empresas pueden sacar este tipo de promos que no hacen más que incentivar la baja de precios y satisfacer mejor a los consumidores. En competencia el trabajador, el consumidor, es libre y se beneficia por un grupo de empresarios que luchan entre sí para satisfacerlos mejor. En libertad, el consumidor es el rey.

Hoy, Carrefour, con su Promo Libre, me robó una sonrisa. Obvio que no les voy a comprar, porque tengo un chino a 2 cuadras y gracias a las exenciones fiscales que tienen y que venden marginalmente, probablemente siempre sean una mejor opción, pero no puedo menos que aplaudir de pie el hecho de que basen una campaña en la libertad, en darle el poder al consumidor y que, en consecuencia, les vaya bien.

No hay medida del gobierno que pueda siquiera acercarse a los beneficios que genera la inventiva comercial. No seas ganso, cuando compres, si querés cuidar tu bolsillo, Elegí Ser Libre.

Viaje de vuelta

Los accidentes de avión siempre son lamentables, suele morir mucha gente en ellos, y a veces pueden llegar a paralizar todoauna línea de aviones para analizar las causas del accidente, las consecuencias son desastrosas. El día de hoy murieron 68 personas en un avión de la aerolínea cubana Aerocaribbean, de los cuales 10 personas eran argentinas.

Voy a omitir cualquier asociación entre el régimen que  impera en la isla-carcel del Caribe y el accidente de avión por el hecho de que el socialismo no va a dejar de ser un fracaso mayor o menor por un accidente de avión, y los accidentes, además, también los sufren las aerolíneas privadas.

¿Entonces sobre que voy a escribir? Sobre la ligereza que tiene el gobierno para usar el dinero ajeno. Leyendo en la noticia sobre el accidente me entero de lo siguiente:

La Cancillería argentina lamenta comunicar que en la madrugada se informó sobre un accidente aéreo en la Republica de Cuba, ocurrido en la tarde del día de ayer, de la línea aérea cubana Aerocaribbean S.A. que cubría la ruta entre Santiago de Cuba y La Habana”, señaló el ministerio de Relaciones Exteriores a través de un comunicado.

La Cancillería destacó además que “inmediatamente, la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, ordenó la preparación de un avión oficial para la repatriación los restos de los argentinos fallecidos tan pronto como sea posible”.

Las elites gobernantes, que se creen estar por encima del ciudadano promedio siempre argumentan que ellos pueden manejar mejor el dinero que gana legítimamente la gente, en este caso, deciden gastarlo para repatriar los restos de los turistas argentinos fallecidos en el accidente, lo que me lleva a preguntarme ¿cuál es el límite para que el gobierno gaste o deje de gastar? Las atribuciones estipuladas en la Constitución parece que no lo son, el primer premio en una competencia de demagogia, puede ser.

Me podrán decir, como me dicen muchas veces, que si el gobierno no se ocupa de eso nadie se ocuparía, y esa gente quedaría en Cuba por siempre. La realidad nos muestra lo contrario: los gobiernos nunca se ocuparon de repatriar cadáveres del exterior, las compañías de seguro lo hacen en sus ofertas de seguros médicos, seguros que, por otra parte, probablemente tengan los turistas muertos, así que el gasto por parte del gobierno sería innecesario porque de todas maneras el gasto corre por la agencia de seguros. El punto principal es que la demanda que muchas veces trata de cubrir el Estado, la puede cubrir una empresa privada, que además de tener que competir con otras, para financiarse y poder ofrecer ese servicio no necesita robar (impuestos), ni obligar a punta de pistola a la gente para que contraten sus servicios (monopolios estatales), debe convencerla voluntariamente.

Pasemos a otro escenario, supongamos que esta gente que lamentablemente falleció no tiene ni seguro ni los medios económicos para pagarse su viaje de vuelta en la bodega de algún avión (que, según me dijeron, es mas caro que viajar en la cabina),  ¿debería el Estado traer los cuerpos de vuelta a casa? La respuesta también es NO. No existe justificativo alguno para obligarle al resto de la sociedad a soportar las conductas riesgosas (recordemos, viajar en avión implica un riesgo) y temerosas (viajar sin seguro) de unos pocos. Esto no quiere decir que no podamos organizar una colecta para traer los restos de las víctimas, pero la condición esencial para que sea un acto justo es que sea voluntario, y nadie sea obligado bajo amenaza o a la fuerza a pagar algo con lo que no esta de acuerdo en pagar.

Al fin y al cabo, cuando la gente se da cuenta que no puede depender de la violencia del Estado para satisfacer sus bienes y debe encontrar soluciones voluntarias, sin forzar a un tercero directa o indirectamente, para obtener los fines que desea alcanzar termina llegando a esas soluciones, más justas, como se dió en el caso del hincha argentino varado en Sudafrica.

Acertadamente, el gobierno no se hizo cargo de la repatriación de los restos del barra muerto en el último mundial de fútbol:

Si Yésica Forlenza quiere que los restos de su padre Luis, que permanecen en Sudáfrica, vuelvan al país, deberá pagarlo ella. Así se lo confirmaron a Perfil.com desde la embajada argentina en Sudáfrica. Y lo más grave es que a la chica le quedan 24 horas para tomar una decisión, de lo contrario el cuerpo irá a un depósito, que le costará 148 rans por día ($75).

Cuando se dieron cuenta que el papá Estado no les iba a solucionar su problema, alcanzaron una solución sin agredir a ningún tercero, como pretendían al principio:

El cuerpo de Forlenza arribó ayer al país en un vuelo de South African Airways, luego de varios inconvenientes que Vanesa tuvo que sortear. Finalmente, después de largas e intensas gestiones, la mujer logró que se considerara su situación económica y los costos del traslado bajaran de 5340 dólares a 1900. Los aportantes fueron dos barras de Boca Juniors, compañeros de su padre en el periplo, llamados “Chueco” y “Piturro” y los vecinos del barrio, en José León Suárez , donde Forlenza trabajaba como herrero.

Las intervenciones del Estado en la sociedad civil, no terminan generando únicamente desbarajustes económicos que tienen como consecuencia garantizar el atraso, y una peor calidad de vida para todos, sino que generan desbarajustes morales, desincentivando la solidaridad y la caridad, y enalteciendo el asistencialismo estatal basado en el robo y la extorsión.

¿Tu cuerpo es tuyo?

A principios de este blog, allá por abril, publicamos un video donde explica de manera sencilla y amena, los fundamentos de lo que llamamos la filosofía de la libertad, que lo pueden ver acá (o leer acá). El principio fundamental sobre el que se apoya todo el credo de la libertad es la autopropiedad o propiedad sobre nuestro propio cuerpo. Este principio es tan fundamental que su propia negación lo confirma, pues nadie que no sea dueño de su propio cuerpo podría, de manera libre, negar esa afirmación.

Tan fundamental como es ese principio, esta negado por las leyes que nos gobiernan actualmente, y eso se puede ver clarito en esta noticia sobre un transplante:

El magistrado Alejandro Sánchez Freytes aceptó un recurso de amparo elevado por los padres de Marisol y Maribel Oviedo. Las adolescentes sufren de fibrosis quística y aguardan lóbulos pulmonares. Su familia se había ofrecido como donante, pero la ley no se lo permitía. La Justicia hoy hizo una excepción

El recurso de amparo había sido presentado el viernes pasado en los tribunales cordobeses por Ernesto y Mariana Oviedo, padre de las gemelas Maribel y Marisol.

En esta semana de deliberaciones participaron el fiscal federal, la Defensoría Oficial y Carlos Eleazar Garzón, perito psiquiatra oficial, además de la perito asistente social María Eugenia Ferreyra Centeno; el jefe del Equipo de Trasplante Pulmonar del hospital privado de la ciudad de Córdoba, Mario Bustos; y el director médico del hospital privado, Ricardo Pieckenstainer.

Este mediodía, el juez federal Alejandro Sánchez Freytes hizo lugar al amparo y permitió así que las adolescentes puedan recibir lóbulos pulmonares de donantes vivos, operación prohibida por ley , informó el sitio web Cadena 3.

“No se imagina lo que siento en este momento, viendo las caras de felicidad de ellas. El sol sale para todos”, señaló Mariana, la madre de las gemelas en declaraciones televisivas.

El cuerpo le pertenece a su dueño, y como sabemos, el cuerpo es inalienable, es decir por más esclavitud o directiva vigente, el cuerpo sigue siendo de uno mismo.

Las restricciones que impone la ley de transplantes (No. 24.193) al transplante entre vivos figura en los arts. 14 y 15 que dicen:

art. 14 La extracción de órganos o materiales anatómicos en vida con fines de transplante  entre personas […]estará permitida sólo cuando se estime que razonablemente no causará un grave perjuicio a la salud del dador y existan perspectivas de éxito para conservar la vida o mejorar la salud del recepto

art. 15 Sólo estará permitida la ablación de órganos o materiales anatómicos en vida con fines de transplante […]  únicamente en caso de que el receptor sea su pariente consanguíneo o por adopción hasta el cuarto grado, o su cónyuge, o una persona que, sin ser su cónyuge, conviva con el donante en relación de tipo conyugal no menos antigua de tres (3) años, en forma inmediata, continua e ininterrumpida…

El art. 14 es el que nos interesa para este post, que es el que limita la propiedad de su propio cuerpo, ya que incluso aquel que prefiere poner en riesgo su vida, incluso sin certeza alguna de mejoramiento de la vida ajena, lo tiene prohibido, de esta manera no pudiendo disponer de su cuerpo, por más que sea un acto totalmente voluntario.

El art. 15 apunta a evitar el comercio de órganos, tema que dejamos de lado, al menos por el momento.

No entiendo bien el problema al derecho de cada uno sobre su propio cuerpo en este caso, en todo caso creo que se puede poner en duda la voluntariedad del acto, y alegar que un impulso emocional puede llegar a hacernos tomar decisiones equivocadas.

Lamentablemente, el ser humano no es infalible, y muchas de nuestras decisiones, apelemos a la razón o al corazón, tendrán un resultado no-esperado, no parece lógico, práctico ni legal que debamos someter todas nuestras decisiones a un Juez.

Si alguno tiene un mejor argumento en contra de esto, adelante,  pónganlo en un comentario y lo tendré en cuenta en un futuro post.

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