La legitimidad del amiguismo

Seguramente muchos han pasado por la situación de perder un puesto de trabajo para el que se postulaban a manos de un amigo o un conocido del dueño de la empresa. Y sí, es frustrante, da bronca y lo sentimos como una injusticia.

Sin embargo, no podemos decir que el dueño de la empresa no tenga derecho a tomar esta decisión. Al fin y al cabo, es su dinero el que está en juego.

Ahora bien, no en vano existen los departamentos de RRHH, y la variedad de tests donde nos hacen dibujar gente bajo la lluvia para asegurarse de que no nos agarre un brote y lleguemos al laburo con una metralleta. Es decir, más allá de que sí exista el amiguismo, a la empresa le preocupa contratar gente útil y muchas veces hacerlo en función de las ganas que le tengas a tu compañera de Yoga, puede resultar en un perjuicio económico.

Este sistema donde el dueño del negocio aporta capital y asume el riesgo de perderlo con el fin de obtener una ganancia se llama “de uno para uno”. O sea, del dueño para el dueño.

Sin embargo, también puede existir el caso de una organización donde haya más de un dueño. Un consorcio de propietarios, por ejemplo, es un lugar donde cada propietario aporta una cuota para recibir los beneficios derivados del uso de las instalaciones comunes como la escalera, los ascensores o la vigilancia.

A diferencia del primero, este sistema no es de uno para uno, sino «de todos para todos”.

El mismo sistema aplica a los gobiernos. Todos los ciudadanos aportamos una parte de nuestro ingreso en concepto de impuestos para recibir a cambio la protección de nuestros derechos.

Ahora bien, cuando el gobierno se pone a producir o a brindarle pantalla a producciones artísticas, de ficción o deportivas como lo hace en la Televisión muy poco Pública, el sistema muta a uno que podemos denominar “de todos a sólo algunos”.

Para peor, al igual que en los ámbitos privados donde la contratación se hace “por contactos”, el amiguismo del gobierno pasa por la afinidad ideológica y el apoyo que los postulantes hagan del “modelo”. O sea que si estás a favor laburás, y si no “después te llamamos”.

Semejante mecanismo representa una injusticia para todos aquellos que no forman parte del negocio. A saber: los que no son contratados por el canal porque piensan abiertamente distinto al gobierno, los que no trabajan allí, y los que no miran su programación.

De la misma manera que sería una injusticia que tus expensas paguen la peluquería y la manicura de la vecina del 4º “A”, no está bien que un sistema que debe ser de todos para todos termine en un negociado cuyos beneficios sólo los amigos del poder y un grupo selecto de televidentes puedan disfrutar.

Universidad Orwelliana

La siguiente es una situación que viví el dia de ayer, fue preocupante, surreal, orwelliana, cómica y lamentable.

La profesora iba a empezar a explicar los principios de libertad de mercado, pero antes dio su definción de libro: La libertad de mercado es la libertad de acceso a éste, de los productores de bienes, servicios o derechos que tienen de garantizar al consumidor o usuario en cuanto a la libertad de elección de los productos ofrecidos por estos, en cuanto a la calidad y las condiciones de ellos.

Está transcripta tal cual la dictó, a partir de ese momento sabía que la clase no podía terminar en paz.  Como si fuese un Miembro del Partido Interior del  Ingsoc, comenzó a describir las pautas que garantizaban la libertad de mercado, a saber:

– ley de defensa del consumidor

– derecho a la propaganda

– ley de defensa de la competencia

Esto recién empezaba. A continuación dio los puntos que componían la primera de las leyes, y cuando mencionó el sexto no me pude contener, dijo: la prohibición de entregar bienes o servicios como premios, es una clausula que protege al consumidor, de los beneficios que le ofrecen las empresas, ¿con que motivo? No perjudicar a otras empresas que no pueden ofrecer estas promociones.

Y la chica de rulitos le preguntó: ¿Entonces para garantizar la libertad de mercado el estado tiene que intervenir y no permitir que nadie saque ventaja, no? No. Bueno, eso es lo que hubiese contestado yo. La profesora le dió la razón, y cuando me di cuenta lo que estaba pasando decidí pasar de observador a protagonista, y por lo menos cuestionar estás definiciones orwellianas.

– Eso es absurdo, ¿de qué manera se protege a un consumidor negándole que se lo beneficie y que las empresas puedan competir brindando mas beneficios?

– Bueno, pero algunos comerciantes no pueden brindar esos beneficios, y no pueden competir.

– Entonces esta ley que defiende la competencia y al consumidor, desalentando la primera y privando de beneficios al último. No me cierra.

– Es que de esa manera – dijo la chica  sentada en la otra punta – los comercios más chicos no pueden competir y quedarían excluidos del mercado.

– ¿Es decir que prohibimos los regalos para proteger a empresas que no nos pueden hacer regalos?

Otro tema. Parece ser que estos argumentos estaban relacionados con la Ley de Defensa de la Competencia, la ley anti-monopolio de Argentina, que según la profesora era una de las tres leyes que permitían la libertad de mercado.

– La ley anti-monopolio fija los limites de concentración del mercado para garantizar la competencia y que no haya abusos.

– Un momento, esa empresa que tiene un poder de mercado concentrado, ¿cómo lo obtuvo? Vendiendo y satisfaciendo a los consumidores o yendo a acribillar los negocios de la competencia?

Y la profesora me contestó: – ¿Usted estuvo en Cuba? – me quedé callado y sorprendido , con qué me iba a salir- ¿Hay libertad educativa en Cuba?

– No.  ¿Pero que tiene que ver?

– Entonces, Ud. quiere que seamos como Cuba donde no haya lugar para todos. ¿O imagine si para la Facultad de Derecho sólo hay un libro por materia y no pudiese elegir de donde estudiar?

– Pero ¿por qué hay un libro solo? ¿por qué es bueno o por qué lo impulso alguien?  – mientras sucedía todo esto  la profesora no era la única que me estaba hablando, toda la clase me miraba y me gritaban sus argumentos que ya los conocía de memoria.  – La verdad que con las leyes que usted esta enseñando nos parecemos más a Cuba.

– Bueno, se ve que Ud. es el único que no entendió nada y el resto de la clase si (ahí me acordé de Prodan y «dada vuelta está usted, profesora» le hubiese dicho)

Después se perdió todo tipo de dialogo con todos explicándome cómo era que una ley intervencionista garantizaba un mercado libre, excepto por la gordita simpática  que hacía muchos chistes y no me caía bien,  que me dijo que ella entendía lo que yo quería decir.

El resto se desvirtuó, la profesora empezó a hablar de como las empresas generaban inflación, y varias cosas mas que no alcancé a escuchar.

La clase terminó con el pedido, no muy amable, de la compañera que se sentaba al lado «Estoy aturdida, asi es la ley no tenes que discutirla.»

La semana que viene le llevo a Tom Smith:

Aumento ilegal de precio

es cobrar más que un colega,

pero si cobra usted de menos

es desleal competencia.

 

Y téngalo bien presente,

no haya en esto confusión:

Si cobran todo lo mismo

será confabulación.

 

Debe competir, es cierto,

pero ande con pies de plomo,

pues si conquista el mercado

¡qué más claro monopolio!»

 

 

¿Por qué no todos los empresarios son favorables al capitalismo?

Hace unos meses planteaba las diferencias existentes entre lo que significa ser «pro-mercado» y «pro-empresa», un concepto que a muchos les cuesta diferenciar.

Otra de las preguntas relacionadas con la relación entre empresarios que suele emerger entre liberales (por que aquellos que no lo son tienden a estar convencidos, en general, que los empresarios son defensores de los mercados libres) es ¿Por qué no todos los empresarios son favorables al capitalismo?

Encontré un anécdota que expone de manera bastante clara este problema:

En uno de sus seminarios, un estudiante le pregunta al Profesor Mises, «¿Por qué no todos los empresarios están a favor del capitalismo?» «Esa pregunta,» le contesta Mises, «es marxista». La respuesta de Mises me shockeó en ese momento. Me tomó algún tiempo darme cuenta lo que estaba intentando decir. El que hizo la pregunta asumió, tal como Karl Marx, que los empresarios tienen un interés especial o «de clase» en el capitalismo que otras personas no lo tienen.

«El capitalismo,» prosiguió Mises, «beneficia a todos — consumidores, las masas. No solo beneficia a los empresarios.  De hecho, bajo el capitalismo algunos empresarios sufren pérdidas. La posición de un empresario en un mercado nunca es segura; la puerta esta siempre abierta para que cualquier competidor que lo quiera desafiar lo prive de obtener ganancias. Al fin y al cabo, es esta competencia la que le asegura a los consumidores que los empresarios intentaran hacer lo mejor para satsifacerlos, a ellos, con los bienes y servicios que desean.»

(Vía Mises Blog)

Subsidio al Embarazo

Hace 2.000 años se labraba la tierra y se laburaba de sol a sol, la familia completa.

En el 1.500 con veinticinco años se podía ser el líder de un clan escocés.

En el 1.800 y pico, San Martín contrajo matrimonio con una señorita de 14 años.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), chicos de 14 y 15 años falsificaban sus documentos y mentían para ir a cagarse a tiros con los Nazis.

En el Siglo XXI, el estado les da subsidios a parejas de grandotes boludos que, por coger sin forro, quedaron embarazadas.

¿Alguien piensa, como yo, que estamos involucionando como especie?

Involución

¿La Evolución?

Hace alrededor de 15 años que existen:

  • Educación sexual en las escuelas.
  • Campañas estatales sobre prevención de enfermedades venéreas y educación sexual.
  • El sexo como tema abierto en TV, radio, diarios y revistas.
  • Dispensarios estatales gratuitos de anticonceptivos de todo tipo y color y folletos y “cómo usarlo” (bueno, ni que estuviésemos hablando de tecnología nuclear o un Condensador de Flujos).
  • Internet. El medio informativo más barato a través del cual se puede obtener información de TODO lo referido al sexo. Incluyendo videos tanto educativos como recreativos ;)

Cuando la mujer de una pareja (estable / no estable / casual) queda embarazada, puede ser por dos actitudes distintas que tiene dicha pareja:

El embarazo es buscado:

FamiliaTana

¡Lo primero es la familia!

Si el embarazo es buscado y esa pareja está buscando tener un hijo ¿Por qué el resto de la sociedad tiene que aportar recursos para su mantenimiento y crianza? Se supone que la pareja analizó las consecuencias y, voluntariamente decidió tener descendencia. Así como fueron adultos para tomar esa decisión, deberán afrontar las consecuencias de esa decisión. Nadie tiene por qué meter a un tercero que nada tiene que ver ni quiere a solventarlos.

El embarazo no es buscado:

Como puse arriba, jamás en la historia de la humanidad hubo tantos recursos e información referidos al sexo y la educación sexual. Es muy poca la cantidad de gente que puede alegar ignorancia en el tema y que ésta sea cierta. Cualquiera que haya estado cerca de un lugar que se hizo alguna campaña, haya ido a un colegio o haya visto suficientes horas de televisión, tiene que saber, por lo menos, lo que es un preservativo.

Por lo tanto, si la pareja estaba teniendo sexo sin protección y sin anticonceptivos (teniéndolos al alcance de la mano en los dispensarios estatales), significa que hay negligencia de su parte. Entonces ¿Por qué el resto tiene que hacerse cargo de sus negligencias? Las acciones tienen consecuencias que deberán ser afrontadas por los participantes.

Remedios De Escalada

La nena del General

Si hace 200 años una nena de 14 años podía casarse y hacerse cargo de una familia, si hace 100 años personas de entre 10 y  20 años cruzaban el océano sin nada buscando hacer una vida mejor,  si hace 70 años nenes de 15 podían empuñar fusiles para defenderse de la amenaza Nazi… ¿Alguien me puede decir por qué y con qué fundamentos y argumentos morales hay que darle plata a personas de 15, 20 o 30 años que cogieron sin forro teniendo a su disposición toda la información necesarios sobre el tema?

Recuerdo hace unos años que, escuchando Perros de la Calle o Cuál Es pasaron una entrevista al encargado de un dispensario ubicado en una zona de bajos recursos. El tipo decía que la gente directamente no iba a buscar ni anticonceptivos ni preservativos ni folletos ni nada. Estaba todo ahí muerto de risa.

A pesar de todas las medidas “preventivas” tomadas por el estado, «se falló» y ¿hay que dar plata encima?

Si lo que falló fue el Ministerio de Acción Social, sus campañas y sus dispensarios, por favor cierrenló (o por lo menos la parte que se encarga del tema).

Si lo que falló fue la parte educativa, por favor cierren el Ministerio de Educación (¡este ciérrenlo igual por ser la Policía del Pensamiento!).

Si lo que falló fue la parte comunicacional ¡Aflojen con la pauta oficial! ¿O en qué carajo se gastan tantos millones en la caja de corrupción del periodismo? ¿O no se incluyen las campañas en esa guita?

¡Basta de buenismo y subsidios personales, viejo!

Para cerrar: si la pareja fue la que disfrutó el acto sexual sin preguntarle a los demás (¡y sin invitarlos!), si la pareja fue la que generó esa nueva vida en el mundo sin preguntarle a los demás (que, por cierto, es carne de su carne y sangre de su sangre) ¿Por qué los demás tienen que poner recursos para que crien a sus pibes?

Historia de una fallida invasión a España

Relato de José Benegas publicado originalmente el 19 de marzo de 2007 en No me parece.

Es difícil ubicar esta historia en el marco teórico de algún tipo de pensamiento político o económico. Supongo que lo más sencillo es situarla como una derivación de las ideas proteccionistas que hay detrás de todo entusiasmo aduanero por llamarlo de alguna forma. De ahí el título que en breve se entenderá del todo.

Desde chico me enseñaron en el colegio (nunca lo aprendí) que la cultura del país debía ser sostenida por el Estado para su supervivencia respecto de la «invasión» de productos culturales foráneos (la palabra deja claro que se trata de algo feo). Había en esa época mucha preocupación por el ingreso de música norteamericana e inglesa. Tanto que una de las inteligentes acciones que tomó Galtieri como represalia contra Gran Bretaña en 1982 fue imponer el rock nacional en las radios y suspender el cine de ese origen en la televisión. A propósito, nunca me enteré quién era el asesino en una película de suspenso (la típica en la que la mujer de un señor desaparece en un pueblito perdido en la ruta y cuando pregunta por ella le dicen que nadie la vio nunca y que él llegó solo al lugar) porque por la mitad la cortaron en ATC por los reclamos del público ante semejante cabecera de playa.

Lo cierto es que, como dije entre paréntesis, nunca aprendí esas lecciones y entre otras consecuencias fui expulsado cual infiel entre los talibanes cuando dije que la existencia misma de una secretaría de cultura tenía raigambre totalitaria en una mesa de evaluación de una de las etapas de la beca de la Fundación Río de la Plata. No se si sigue existiendo, en esa época te llevaban a Estados Unidos a reunirte con gente del gobierno. Tenía unos veinte años y pensaba entonces que la verdad nos hacía libres y sin duda sería premiado por mi honestidad. Después tuve oportunidad de ir perdiendo otras becas y enterarme mejor de cómo venía la mano.

Así es que mi dificultosa carrera para aprender estas cosas de la militancia político-cultural me sorprenden en los años 2000 con la tentación de dedicarme a pintar. Y después de pintar bastante para mi mismo, se me ocurrió que podía vender. Con los avances de las comunicaciones e Internet se me ocurrió inclusive vender hacia el exterior (eso que en los manuales de economía se llama “exportar” como si tuviera una naturaleza económica distinta, y no solo una categoría política distinta, que la de vender adentro de las fronteras). Si me vieran mis antiguos profesores estarían más que felices de ver mi intento de colonizar culturalmente otras tierras. Supuse que podrían ver que en caso de mandar muchos cuadros a Estados Unidos podríamos sustituir al propio Bush por algún peronista. Ya ni haría falta la beca de la Fundación Río de la Plata para hacer mi periplo político por ahí.

Me decidí y abrí mi galería virtual en un sitio español muy exitoso en el que los artistas colocan sus creaciones para venderlas. El sitio se llama Artelista.com y mi galería virtual josebenegas.artelista.com.

Para mi sorpresa me empezaron a llegar buenos comentarios. A las dos semanas ya tenía un español interesado en una de mis obras que se llama Año Nuevo. Me preguntó sobre los costos de envío a España y le prometí averiguarlos pensando otra vez ser el protagonista de un movimiento de conquista cultural, en este caso de la madre patria.

En una conocida agencia de correos norteamericana me cotizaron el envío en ochenta y tantos dólares. Flor de cifra teniendo en cuenta que es casi el diez por ciento de lo que costaría enviar al propio pintor ida y vuelta. Pero en fin, todo sea por los sueños expansionistas de la Argentina. No era el único costo por desgracia. Me dijo el señor que me atendía que se trataba de una exportación (claro, no lo había pensado, eso dicen los manuales de economía) en consecuencia debía contratar a un despachante de aduana. No entendí del todo esta correlación lógica y le dije que si bien se trataba de una exportación me parecía extraño que tuviera que contratar a un señor para mandar un cuadro mío a un particular en España. Alguien debía decirme cuanto quería el Estado sacarme para permitirme comerciar como dice la Constitución que tenía derecho de hacer sin pagar nada (me arrepentí un poco de usar la palabra comerciar tratándose de arte porque también me enseñaron que eso no es de buen gusto). Además cité a mi profesor de economía de primer año de la facultad y le dije que exportar era bueno, lo malo era importar, por lo tanto debían darme beneficios por hacerlo en lugar de ponerme trabas. Al señor que me atendió no le importaron mis razones. Se ve que no sabía nada de economía y como trabajaba en una empresa norteamericana no simpatizaba con mi tentativa de conquistar culturalmente a España. Un argentino lo entenderá mejor, me dispuse a contactar a un verdadero despachante de aduana nacional (y popular hubiera sido ideal, pero no conocía a ninguno).

Lo primero que me preguntó el despachante fue si era exportador. Le respondí que intentaba serlo y creía que el hecho de exportar me convertiría en exportador. Muy ingenuo lo mío creer que uno es algo de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española. En la Argentina ser exportador no depende de exportar sino de figurar en el registro de exportadores. Ese mismo que se inauguró el año pasado para que no se nos escapen los novillos argentinos. ¿Pero eso no fue hecho para estorbar a los productores de carne para que se vean obligados a vender en el mercado interno? Si, me dijo, pero usted para mandar su cuadro también tiene que ser exportador y acá el que dice quién es exportador es el Estado. Está bien le dije, voy a hacerle caso a mis enseñanzas que decían que el Estado tenía que estar presente y no ausente (el que yo conozco en realidad llega siempre tarde), dígame cuanto cuesta inscribirme en el registro. Me preguntó mi categoría impositiva y cuando le dije que era monotributista me respondió con un rotundo «no». ¿No qué?: «No puede señor, los monotributistas no pueden ser exportadores». Pero señor, voy a exportar sólo un cuadro que pinté en el verano, no voy a cambiar de categoría impositiva para hacerlo como se imaginará. Lo lamento, entonces no puedo ayudarlo. ¿Y si en lugar de «exportarlo» que supone un ánimo de lucro, lo quiero regalar? Lo mismo da.

Ya a esa altura mis sueños de conquista estaban bastante debilitados. Nada más que los honorarios del señor que me obligan a contratar sumaba otros cien dólares al costo de la campaña. Pero no era todo. Me informó que para ser parte del registro de exportadores, de acuerdo a una nueva «normativa» (palabra mortal para los oídos de un artista) tenía que presentar un aval y que si el aval no era suficiente no me anotaban. ¿Aval de qué obligación? (el abogado que uno tiene adentro salta en los momentos menos oportunos). De su obligación fiscal me dijo. De nuevo me tomé un rato para explicarle lo que decía mi profe de economía de primer año de la facultad y lo que me había costado aprobar la materia por no entenderlo. Le dije que teníamos un gobierno productivista que mantenía un dolar super alto para que exportáramos y que debía haber un error. ¿No sabía acaso lo que había pasado con el Pato Donald en la década del 60 (ahora resignificado) cuando nos trataron de convertir en yankies mandandonos ese caballo de Troya cultural? No le importó nada al despachante. Menos por supuesto cuando le hablé de la libertad de comercio (dejando saltar al indio) y de que nos habíamos liberado de España por mucho menos que estos impedimentos. Imperturbable siguió hablando de requisitos. Antes tendrá que hacer tasar su obra por el Banco Nación (apuesto a que no lo hace gratis). Si el Banco Nación llegara a decir que su pintura cuesta veinte mil dólares, usted deberá pagar un impuesto por esa cifra. ¡Señor usted trabaja para la secretaría de cultura española y está tratando de detener mi conquista! Para mi asombro faltaba algo más: Tenía que intervenir la secretaría de cultura (oh las vueltas de la vida, mi desprecio se me había vuelto en contra después de tantos años) quien podía determinar que mi obra era parte del patrimonio cultural argentino (es decir, no era de mi patrimonio) y en consecuencia debía quedarse acá, junto con los bifes de chorizo.

Así fue que «Año Nuevo» se quedó en casa y lo que pudo ser el inicio de un largo pero seguro camino hacia la conquista de España quedó perdido entre las políticas proteccionistas (o anti proteccionstas no entiendo muy bien) de nuestro lindo y justo país. Y yo sin saber si tengo que ser proteccionista, mercantilista, librecambista, capitalista. ¿Dónde cornos van a considerarme un buen ciudadano bendecido por el Estado?

La Demanda Gana

Siempre. La demanda gana siempre.

La Interné

La Interné para todos

Trabajo en sistemas, el rubro que, según la visión argentina, tiene las peores condiciones laborales que pueden existir:

No posee sindicato propio.

No posee colegio profesional.

No tiene aranceles profesionales regulados.

No tiene regulaciones de seguridad e higiene por parte del Estado.

No tiene procesos y normativas aprobados por el ministerio de trabajo.

No tiene retenciones a las altas ganancias, por lo que el trabajo argentino se escapa (con muy buenos márgenes de ganancias).

No tiene barreras de entrada, cualquier monotributista puede hacerlo legalmente y ni hablar de la cantidad de trabajo informal.

No requiere estudios formales. Cualquiera con más de 15 años, sepa leer y escribir y un mínimo de lógica, una Pentium III, cinco pesos por semana y tres horas libres por día, puede en menos de un año convertirse en un trabajador de sistemas.

Los dueños de las empresas más grandes del rubro viven con grandes lujos, alguno es, incluso, el hombre más rico del mundo.

Ganancias se emperna a las empresas, porque lo único que se puede descontar son los sueldos, ya que casi no hay insumos.

Compite con lugares como La India, que cobran por un proyecto de similares características alrededor de un tercio de lo que se cobra en el pais.

Es el horror de todo burócrata. Al ministro Tomada se le caerían las lágrimas de sólo leer esto. Imposible que funcione. Imposible que la gente viva de eso.

Y sin embargo…

Cada vez que fui a buscar laburo conseguí.

Cada vez que pedí un aumento me lo dieron.

Cuando traté de hacer mi propia empresa y contratar gente, los pasantes, de los primeros años de la universidad y sin experiencia previa, pedían un delirio de guita.

Las empresas se roban entre sí a los trabajadores, ofreciendo jugosas cifras y, dependiendo del área de trabajo, incluso cifras absolutamente increíbles.

¿Cómo puede ser esto?

Fácil. La demanda siempre gana. Hay sistemas informáticos en todas partes y cada vez más: el sistema para el kioskero, reparación de PC, sitios web, bases de datos, programación en diversos lenguajes, aplicaciones y juegos para celulares, dispositivos de hardware de alta complejidad, simuladores de todo tipo y un infinito etcétera.

No da a basto la oferta de mano de obra en el rubro para satisfacer la demanda. Y cada vez menos.

Entonces se me ocurre que, capaz si, digo, de pronto, me parece… se copian las características de este rubro en otros rubros, podrían obtenerse resultados similares en cuanto a cantidad de puestos de trabajo, ganancias de los trabajadores, posibilidad de negociación de sueldos, movilidad ascendente, posibilidades de crecimiento, etc.

“Ya sé, ya sé…tiene que haber más demanda. Imprimamos billetes así aumenta la demanda”.

Wrong.

Hay que preguntarse cuáles son los factores que subyacen bajo esa demanda que tiende al infinito.

Progreso tecnológico. Research & Development. Baja de los costos de los equipos que no son “State of the art”. Bajo precio de los insumos. Targeting de equipos segmentando el mercado según poder adquisitivo.  Moda. Inexistencia de regulaciones gubernamentales. Gloria personal, como Steve y Bill. Lucro, muchas ganas de ganar plata. Flexibilidad de los mercados. Inexistencia de impuestos al uso o desarrollo de software.Un largo etcétera.

¿Pueden llevarse estas condiciones a otros rubros? Por supuesto que pueden.

Hay miles de abogados recibidos que no tienen laburo, porque están obligados a cobrar por una tablita. Si bien los estudios grossos te cobran para arriba, nadie te puede cobrar para abajo. Desregulen los honorarios, va a ver como hasta Doña Rosa va a poder hacer sus demandas a Defensa del Consumidor usando un abogado.

Saque el sello de mierda que tienen los escribanos, que se lo pasan de padres a hijos como si fueran una dinastía. Va a ver cómo disminuye el precio de todos los trámites.

¿Estaría bueno que se vendan más autos en el mercado interno? Me encantaría que todos puedan tener un auto. ¿Cómo puede ser que los autos cuesten el doble que en Estados Unidos? Ahí debe haber un curro impositivo importante. Sáquenle los impuestos, van a ver como automáticamente aumenta la demanda en el mercado interno. Y que la AFIP deje de perseguir al pobre tipo que se compra un usado. Qué le importa que esté laburando en negro si hace que se genere más laburo. ¿O no es eso lo que quieren y prometen todo el tiempo  y más en las campañas?

Y, antes que comprar autos, habría que poder usarlos, ¿no? Entonces sáquele el impuesto a las naftas, que es más o menos el 50% del precio. Cuánto más se andaría con esos precios…

Saquen las regulaciones al pedo que hay en fábricas y empresas de servicios. La demanda va a aumentar tan rápido que van a verse obligados a mejorar las condiciones antes que se le rajen los laburantes.

Los sindicatos encarecen más de un 17% los costos. Si quiere aumentar la demanda, tiene que disminuir los costos de los bienes y servicios, para que una mayor cantidad de gente acceda a ellos. Declare una libertad total sindical. Tal vez baje el encarecimiento a un 5% en promedio….y deje de haber sindicalistas viviendo en Puerto Madero.

Abra las barreras de importación. Es al pedo exportar si no se importa. Por la ley de Say, uno oferta para poder demandar. Si uno oferta a cambio de divisas es para poder adquirir bienes y servicios en divisas. No se puede solo exportar. Pónganse a pensar que pasaría si todos los países quisieran hacer eso. Hacen un rollito con los bienes y servicios y se lo meten….ahí. Así que, si se generan divisas, son para gastarlas en cosas importadas. Es imposible importar más de lo que se exporta (por lo menos sin endeudarse). Y, tener una “balanza comercial positiva” solo beneficia al estado, que es el que cambia las divisas por papelitos de colores.

Elimine barreras de entrada. El salario mínimo hace que ese chico de la villa de 16 años que se rompió el lomo 3 horas por día durante un año para aprender a programar (o algún otro oficio) no pueda, por más de que esté dispuesto a ganar unos pesos menos con tal de tener experiencia laboral.

¿Quiere que haya pan barato en la mesa de todos los argentinos y, a la vez, trabajo para los peones rurales? Saque las regulaciones que impiden que se plante trigo, el mejor trigo del mundo, en el sur.

Y podría seguir ejemplificando por párrafos y párrafos.

Habiendo miles de formas para aumentar la demanda, en Argentina solo se utiliza una: el aumento de los empleados y sueldos del Estado, financiados por la inflación. Es lo único que han sabido hacer administración tras administración en los últimos 80 años.

Podemos discutir y/o probar si las medidas propuestas sirven. Pero la única recontra probada que no funciona es generar inflación. Y es la única en la que se insiste. Tus viejos vivieron la hiper de los setentas, vos (o tus hermanos más grandes) vivieron la hiper del ’89 cuando eran chicos. ¿De verdad creés que la inflación puede beneficiarte a vos o al “pueblo argentino”?

Como dijo Say hace más de 200 años: para demandar primero hay que ofertar. Entonces, si queremos demanda (tanto local como internacional), tenemos que generar ofertas enormes de bienes y servicios lo más baratos posibles. Y cuando una gran parte de los costos son burocracias, ¿adiviná cuál es la parte que, por lógica, hay que cortar? Exacto, la que no le aporta absolutamente nada a los productos y servicios.

Bola de Demanda

Todos generando La Gran Bola de Demanda

¡Menos Tomada en 678, menos Débora Giorgi y Moreno generando un mercado cautivo para sus amigos, menos sindicalistas en Puerto Madero, menos Boudou y Marcó del Pont imprimiendo billetines y más demanda!

La razón por la fuerza

Cuando el principal argumento contra lo que se exigía en una manifestación en la vía pública es respecto del, relativamente, escaso  numero de personas que asistió a la misma puede significar dos cosas: o que no existe otra razón más que la cantidad de gente que la apoya para criticar la iniciativa, o que se abandonó cualquier tipo de discusión con argumentos y se vive en el verdadero estado de naturaleza que imaginó Thomas Hobbes.

Digo esto a raíz de las críticas que leí entre los simpatizantes (mas bien, fanáticos) del actual gobierno sobre  la manifestación contra el financiamiento estatal de un programa de TV, organizada por el Partido Liberal Libertario,  cuya función es ser el principal órgano propagandístico y persecutorio del gobierno en ese medio. Las razones de ellos para sostener el programa con impuestos las podemos discutir otro día, en este momento prefiero centrarme en las críticas de a los que se oponen al financiamiento por la fuerza de un programa de TV, y especialmente este tipo de programa.

A la primer hipótesis de por qué los estatistas apelan a esa crítica,  la voy a desechar rápidamente, el liberalismo no es un dogma, o una doctrina, por lo que las ideas puede estar equivocadas y creerme dueño de la verdad absoluta no es una buena costumbre, entonces como creemos que podemos llegar a estar equivocados y carecemos de la soberbia de los planificadores, vamos a dejar de lado la primer hipótesis y no caer en el mismo error que ellos.

Respecto de la segunda hipótesis tenemos muchas cosas para decir, porque parece ser la correcta. Decía que abandonaron cualquier tipo de discusión con argumentos porque los debates razonados dejaron de ser la norma a la hora de discutir ideas. El haber aplicado (o apoyado un gobierno que aplicó) durante 8 años políticas donde la constante transferencia forzosa de recursos desde los más pobres a los más ricos (o más precisamente «de los grupos menos organizados a los grupos más organizados»), y la imposición de decisiones de un grupo de burócratas por sobre  decisiones individuales los convenció de que no era necesario justificar de manera alguna esas medidas, y por lo tanto, ahora consideran que la legitimidad de su posición simplemente se da por la cantidad de personas que apoyan esas medidas. Esta noción se vio reforzada por los errores en los que incurren al relacionar algunas acciones con algunos resultados que no tienen nada que ver.

Este criterio de la mayoría como factor fundamental para decidir quién tiene la razón no debería ser sometido a ningún tipo de análisis, pero me gustaría dejar algunas preguntas para los que lo defienden:  ¿Cuál es el umbral que debe sobrepasar una idea para ser ejecutada/implementada o catalogada como correcta? ¿Cómo se resuelve cuando dos ideas incompatibles entre sí son apoyadas por un gran numero de personas? ¿Qué pasa si de repente una idea pierde apoyo y otra totalmente contraria gana ese apoyo? La respuestas a estás preguntas nos llevan a concluir lo inconsistente e insostenible de este método.

En síntesis, las ideas tienen que ser discutidas con argumentos que refuten acertadamente lo que propone el otro , pero si el principal argumento tiene que ver con el numero de personas que apoya o deja de apoyar una idea entonces estamos ante un falso debate  y sólo se trata de una demostración de fuerzas donde se impondrá el más fuerte, pero ser el mas fuerte no quiere decir tener razón, si no mas bien el garrote para poder imponerse sobre una minoría sus  puntos de vista. Este tipo de sociedad es lo más parecido al estado de naturaleza, y a pesar de que fueron creados para evitarlo, los gobiernos solo la exacerban.

Aclaración: este post es exclusivamente sobre la regla mayoritaria a la hora de involucrarse en un debate, la regla mayoritaria en la toma de decisiones o la elección de autoridades tiene que ser analizado, en parte, de manera diferente.

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¿Que es el liberalismo libertario?

Probablemente, hoy después de la exitosa manifestación contra el financiamiento público de un programa de características claramente fascistas, muchos de ustedes entran por primera vez al blog preguntándose que opinan los liberales libertarios en muchos otros temas.

Acá una lista de algunos de los posts mas relevantes de la historia del blog que sintetizan el pensamiento liberal libertario:

Una cuestión de principios:

 

Los principios y la realidad:

 

Los vicios no son delitos (drogas, adicciones, paternalismo, etc.):

 

Lo que sea pacífico (todas las relaciones voluntarias deben estar permitidas):

 

Seguridad y regulaciones (el gobierno que no vela por nuestros derechos):

 

Economía general:

 

Impuestos:

 

Salarios y empleo:

 

Comercio:

 

Inflación:

 

Historia:

 

Difusión:

 

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(CONVOCATORIA) TODOS CONTRA 678 – Para que se deje de financiar con nuestros impuestos

NOS ENCONTRAMOS TODOS ESTE JUEVES A PARTIR DE LAS 19:30 HS (nos vamos a quedar hasta las 21) EN LA PUERTA DE CANAL 7 PARA MANIFESTARNOS EN CONTRA DE ESTE PROGRAMA FASCISTA FINANCIADO CON NUESTROS IMPUESTOS!

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SE TERMINO LA MENTIRA. EL OFICIALISMO VA A SABER QUE NO SON LA UNICA VOZ. SI SE QUIEREN EXPRESAR LIBREMENTE QUE LO HAGAN, PERO QUE NO NOS OBLIGUEN A FINANCIARLOS CON IMPUESTOS.

TRAE UN CARTEL QUE DIGA «SI NO QUERES PAGAR CON TUS IMPUESTOS A LOS FACHOS DE 678, TOCÁ BOCINA» (o la consigna que te guste).

Sumate al evento en http://www.facebook.com/event.php?eid=204887889532065

CONVOCA: QUENOTEPISEN.NET (http://quenotepisen.net/)

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Verde Oliva

Aceitunitas

Jugate un "Una Sola"

No, no me refiero a los uniformes de ese color, sino justamente a ese manjar que son las aceitunas (podría bajarme un barril entero).

Resulta que este año hubo existe un récord aceitunero en los árboles de Cuyo, del cual se perderá gran parte, debido a la falta de mano de obra para recoger las aceitunitas.

Lamentable y un gran desperdicio, ya que el aceite de oliva cotiza muy bien y es un bien que se exporta mucho y se consume poco, generando así, grandes cantidades de divisas.

Además de eso, aparentemente es una de las cosechas más fáciles y con mejores comodidades para el que las realiza: sombra, cambios de posición, etc. Y paga extremadamente bien para el rubro: un promedio de 175 pesos por día para el rendimiento normal de una persona joven.

¿Cómo puede faltar mano de obra y haber desempleo al mismo tiempo? Recordemos que no hace falta capacitación, grandes títulos ni leer y escribir para realizar un trabajo asi. Cualquier persona que no tenga un problema físico importante puede hacerlo.

La gente del rubro dice que mucha gente no quiere laburar porque pierden sus “planes sociales” y “asignación universal por hijo” o, para decir lo que son realmente: subsidios individuales y subsidios a embarazarse (y si vamos más atrás….subsidio a coger sin forro. Si, políticamente incorrectísimo).

Haciendo un par de cálculos, $175 x 22 días: $3.850. Y si se trabaja también los sábados $175 x 26 días: $4.550 por persona. Me parece un excelente sueldo en un nicho que no tiene casi costos de entrada ni requiere casi inversión por parte del trabajador.

¿Cómo puede ser que haya personas que prefieran cobrar un subsidio personal de $1.200 más, supongamos, tres subsidios al embarazo de $180? La cuenta me da $1.740.

¿Cómo puede ser que alguien prefiera $1.740 en un mes en lugar de alrededor de $4.000?

No me cerraba hasta que recordé un concepto de un libro de negocios donde decía que en realidad no importa cuánto ganás por mes o por año, sino que importa cuánto ganás por cada hora que te toma tu trabajo, porque así sos rico en tiempo que podés usar para lo que se te cante.

Volviendo a las cuentas:

Recolección de aceitunas: $175 / 8horas = 21,85 $/h

Cobrar subsidios (supongamos que ir a cobrar le tome 2 horas): $1.740 / 2 horas = 870 $/h

Al final, es mucho más rico el que cobra subsidios que el que recolecta aceitunas, ya que tiene que trabajar muy pocas horas muy poco esfuerzo (¿tomarse un bondi y hacer una fila?) para obtener un cierto ingreso. Por otro lado, juntar aceitunas, requiere trabajar todos los días 8 horitas y transpirar la camiseta, hacer esfuerzo físico, etc.

Los subsidios personales y por embarazo son injustificables para muchísima gente que los recibe. Supongamos que el estado quiere ayudar a esta gente ¿Por qué no contrata un par de micros para trasladar a los que están desocupados  a los lugares donde se requiere mano de obra? Eso sería de verdad querer ayudar. Incluso podría simplemente financiar el viaje y que las personas lo paguen una vez que cobran. Sería mucho más honrado y dignificante para todos.

Evidentemente, el estado y los que detentan el poder, no quieren ayudar a las personas. Los subsidios personales son una simple caja de clientelismo político y corrupción. Como decía García Hamilton “La dádiva humilla al que la recibe y corrompe al que la dá”.

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