Promo Libre

Hoy mientras caminaba por el subte yendo al trabajo, agarré un Diario La Razón y me puse a ver la nota de tapa. Leí la volanta… y paré de caminar: «Me siento libre cuando puedo elegir de todo». La nota (o publicidad, da igual) hacía alarde de cómo «respondiendo a la necesidad y al pedido de los consumidores, todos los medios de pago están disponibles», y la promo amplía «sos libre para elegir cómo pagar», «sos libre porque tenés más de un día para venir», «sos libre para elegir los productos en promoción». En síntesis, la libertad «vende». Y, paradójicamente, es comprada porque nunca le fue tan bien a Carrefour como con esta promo.

Pero qué pasó con el mito de los formadores de precios? Con esos monstruos viles y egoístas que quieren perjudicar al pobre trabajador? Y la inflación? Y Candela?

En competencia, las empresas pueden sacar este tipo de promos que no hacen más que incentivar la baja de precios y satisfacer mejor a los consumidores. En competencia el trabajador, el consumidor, es libre y se beneficia por un grupo de empresarios que luchan entre sí para satisfacerlos mejor. En libertad, el consumidor es el rey.

Hoy, Carrefour, con su Promo Libre, me robó una sonrisa. Obvio que no les voy a comprar, porque tengo un chino a 2 cuadras y gracias a las exenciones fiscales que tienen y que venden marginalmente, probablemente siempre sean una mejor opción, pero no puedo menos que aplaudir de pie el hecho de que basen una campaña en la libertad, en darle el poder al consumidor y que, en consecuencia, les vaya bien.

No hay medida del gobierno que pueda siquiera acercarse a los beneficios que genera la inventiva comercial. No seas ganso, cuando compres, si querés cuidar tu bolsillo, Elegí Ser Libre.

El Modelo

No se si notaron en estos últimos días que desde distintos lugares se volvió a hablar de «El Modelo» en alusión al modelo que lleva adelante el actual gobierno.

Algunos apoyan el modelo, otros optan por afirmar que es necesario cambiar el modelo por otro modelo.

Esto habla mucho del gobierno actual, y de sus opositores, que sostienen la necesidad de implantar un modelo a seguir diseñado y aplicado por ellos. Parece un hecho que la persona que esta en el gobierno debe convertirse en el planificador central y comenzar a dirigir todas las variables de la economía y de la vida de las personas. Al menos ellos creen que pueden hacerlo.

Su modelo, cualquiera sea, implica anular nuestro modelo, el modelo que cada uno de nosotros diseña para planificar su vida, el modelo de los que no nos creemos con la capacidad o el poder de planificar la vida del resto.

Ellos te están diciendo: «no nos importa el modelo que cada uno eleigió para administrar su vida, nosotros tenemos un plan mejor para vos».

¿Cuándo te dicen esto?

  • Cuando te dicen con que contenidos y de que manera tenés educar a tus hijos.
  • Cuando determinan lo que vale tu dinero.
  • Cuando deciden bajo que condiciones se debe contratar y despedir a un empleado.
  • Cuando te dicen que tipo de tratamiento medico tenés que recibir.
  • Cuando te dicen a cuanto tenés que vender tus productos o servicios.
  • Cuando determinan que medicación podes tomar, y que no.
  • Cuando deciden como utilizar mas del 50% de tus ingresos.

Entre muchas otras. Ese es su modelo, su modelo para tu vida, para tus decisiones.

Mi opinión es que debemos respetar las decisiones que toma cada individuo, mientras se trate de una conducta pacífica, o sea, que no constituya una agresión para un tercero. Cualquier resultado fruto de las relaciones voluntarias que se dan a diario por miles de millones cada dia en cada ciudad es altamente superior al que se da fruto de la coacción y de la arrogancia de un grupo de hombres que cree tener derecho a manejar tu vida.

Ya nos advertía Bastiat mas de un siglo atrás: «los planes difieren, los planificadores son todos iguales».

No importa quien este al mando, a nadie le importa tu opinión.

Arrogantes

Los políticos son arrogantes, y es una descripción universal. TODOS los políticos son arrogantes por la propia naturaleza de su actividad, creen que son mejores par dirigir la vida de los demás, que pueden disponer de todas las variables a su gusto y alterar el orden natural (y cuando digo natural, solo me refiero al desarrollo voluntario y pacífico de los hombres actuando en libertad) sin ninguna consecuencia.  Pretenden que pueden conocer toda la información que necesitan (Se ve que no leyeron al nuevamente best-seller Hayek y su ensayo sobre Pretension del Conocimiento).

Todo esto me vuelve a la mente cuando leo noticias como la siguiente:

La Secretaría de Transporte autorizó un ajuste tarifario promedio de 15 por ciento para la explotación de servicios regulares de transporte aéreo interno de pasajeros, a partir de mañana, «con el fin de equilibrar la competencia con el transporte terrestre de larga distancia».

El ajuste regirá para tarifas aéreas de cabotaje en clase económica, dentro de una banda tarifaria entre la tarifa de referencia (TR) y la tarifa máxima (TM) de cada uno de los puntos origen-destino, precisa la resolución 118 publicada hoy en el Boletín Oficial.

El criterio aplicado apunta a establecer «un margen de competencia razonable» entre el techo de las tarifas que rigen para el transporte de micros de larga distancia y el piso de las aéreas, y establecer así una correcta competencia, indicó a la agencia oficial Télam una fuente de la Secretaría de Transporte.

Los empresarios del transporte de pasajeros por automotor de larga distancia venían reclamando desde hace tiempo por lo que consideran una «distorsión tarifaria» que les quita mercado, ya que en muchos destinos la tarifa aérea es, incluso, más baja que la del micro, según la fuente consultada.

Sinceramente, no me entra en la cabeza como es que alguien mentalmente sano se atreva a determinar cual es el «margen de competencia razonable». De hecho, no tengo idea que quiere decir «margen de competencia» y como se llega a la conclusión de que determinado margen es «razonable».

Mientras tanto, leía los comentarios sobre esa noticia, y la gente se quejaba sobre el aumento en los precios de los pasajes de cabotaje, como si el problema fuese que se haya autorizado tal incremento. El verdadero problema esta en la regulación del sector de vuelos de cabotaje donde el gobierno, para favorecer a eso que llaman «aerolínea de bandera» restringe el ingreso de empresas al mercado, restringe la cantidad de rutas que pueden hacer sus escasos competidores, restringe el precio que puede cobrar la competencia, en definitva distorsionan todo un mercado perjudicando a los consumidores para favorecer a los parásitos que dirigen Aerolineas Argentinas, y a los dirigentes sindicales que son de su misma especie.

Volviendo al tema de la arrogancia de los políticos, son todas estas conductas las que nos dan indicios de ella. Y ésta no se limita a un signo partidario, los del otro, creen que el oficialismo esta equívocado pero que ellos si saben hacer las cosas bien. TODOS SON ARROGANTES.

Anexo: DESAFIO: El que me pueda explicar lo siguiente se gana una cifra de seis ceros en dolares:

1.  ¿Cual es el punto de equilibro de la competencia entre transporte aéreo y transporte terrestre?
2. ¿Cual es la información utilizada para determinar un precio de boleto aéreo y porque es mejor al del mercado?
3. ¿Que es un margen de competencia? ¿En que se mide? ¿Como se determina?

Haz lo que yo digo

Pero no lo que hago.

De los creadores de «sin el casco te saco la moto», del proyecto de ley para que dos personas no puedan circular en la misma motocicleta y de la obligación a llevar un chaleco reflectante con el número de patente de la moto para evitar los motochorros, llega: «Yo soy mejor que ustedes y me importa un pepino lo que les digo que no tienen que hacer».

¿Qué tendrán ellos que los dejamos seguir pisoteándonos?

Como promover el desempleo (cont.)

Ayer les comentaba de que manera los estatistas, los que creen que con mas intervención se consigue solucionar problemas, abordaban los diferentes problemas y desafíos que aparecen dia a dia en una sociedad, también les prometí la solución a todos ellos. Capaz no era lo que esperaban pero Albert Esplugas escribió hace unos meses una pieza que se acerca bastante a la solución de toodos los problemas, por lo pronto podemos saber que el mercado no es «la solución»:

El intervencionista busca «la solución». Quiere un plan de acción encaminado a corregir el defecto en la fotografía, y «la solución» a menudo parece obvia, pues la «fotografía perfecta» de referencia reposa al lado. La solución es un programa, una ley, una regulación, un subsidio, una fijación de precios, un impuesto pigouviano, una nacionalización, una bajada de tipos, una licencia, una prohibición, un aumento del presupuesto, un ministerio, una agencia… El Estado es el órgano a través del cual el intervencionista intenta materializar su solución. El intervencionista no controla el Estado, pero actúa como si lo hiciera. Expone su propuesta como si el Estado fuera a consultarle y a implementarla sin desvirtuarla. En cualquier caso, el intervencionista no piensa en un mecanismo de corrección, en un proceso de descubrimiento, en una estructura de incentivos para encontrar soluciones adecuadas, solo piensa en encontrar «la solución» que el Estado debe estampar en la fotografía.

El liberal, en cambio, no pretende encontrar «la solución». De hecho admite humildemente que a menudo ignora cuál es la solución adecuada a una determinada carencia percibida. El liberal prefiere centrarse en el proceso que lleva a encontrar buenas soluciones. No aspira a diseñar una solución concreta, sino a dar con el mejor mecanismo para descubrir y testar soluciones concretas. El liberal no concibe la realidad como una fotografía sino como un proceso dinámico en el que los fotogramas adquieren sentido si se deja que la película avance. El liberal busca un marco propicio para el desarrollo de la película, un marco que permita la experimentación con distintas propuestas, ejercicios de prueba y error por parte de muchos emprendedores, competencia entre ideas y el triunfo de las mejores sobre las peores.

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