Acuerdo YPF – Chevron: Defendiendo mi Gataflorismo

Reza el refrán popular al que hizo alusión la presidente en relación al acuerdo YPF – Chevron:

Parece la gata Flora, que si se la meten grita y si se la sacan llora.

Así criticó Cristina Fernández a quienes, como yo, luego de advertir y protestar por la estatización de YPF, advierten y protestan por el nuevo acuerdo firmado con la compañía de capitales norteamericanos Chevron.

La idea detrás de la frase de CFK y también de las declaraciones de Kicillof, es que no se puede estar disconforme con que YPF sea estatizada, y que cuando recurren a un privado para la explotación de un yacimiento, la misma persona también esté disconforme. Pero es así. Ni una situación ni la otra, bajo las condiciones actuales, es deseable.

La Vaca Muerta por el Estatismo

La Vaca Muerta por el Estatismo

Si pensáramos que cualquier privatización, o que cualquier acción de una empresa privada es deseable, moral y eficiente, entonces estaríamos 100% de acuerdo con lo que hizo el menemismo y sin embargo no nos cansamos de señalar todo lo que diferencian a una situación de libre mercado, con la situación argentina durante los 90s. Aquellos que piensan que porque el gobierno firmó un acuerdo por la explotación de Vaca Muerta con un privado, la Argentina se encuentra ahora en la senda de la cordura económica, del cumplimiento de contratos y de promover la inversión extranjera productiva, están muy pero muy equivocados.

El acuerdo con Chevron, está viciado por donde se lo mire. Está a años luz del libre mercado, del respeto por la propiedad privada y de la igualdad ante la ley defendidos por el liberalismo. El único aspecto positivo que puedo llegar a encontrarle al mismo, es la confesión del gobierno, de que el estado no se pudo hacer cargo de la producción energética y de atraer inversiones que lleven al desarrollo. Punto. Ahí terminó.

Pero paso a explicar por qué este acuerdo está lejos de conformar a un liberal y a cualquier defensor de la propiedad privada, para que se entienda por qué apruebo al “gataflorismo” en esta cuestión:

  1. Chevron consiguió, estado mediante, privilegios por sobre cualquier otro ciudadano: Por lo que se pudo conocer del acuerdo, Chevron tendrá la posibilidad de importar a arancel cero, maquinaria y tecnología para llevar a cabo la explotación del yacimiento. Esto sería genial, si no fuera un privilegio que le da el gobierno. Cuando nosotros pedimos que se eliminen los aranceles aduaneros, lo pedimos para todos, no para los amigos del gobierno. Pero esto no será así para ninguna otra empresa, ni para ningún otro ciudadano. El gobierno, entonces, está imponiendo un interés sobre sus acciones y los de esta explotación, por sobre cualquier otro que puedan tener las personas. Es decir, no deja que los ciudadanos y las empresas dirijan las divisas a las áreas de mayor productividad sino que las redirige según lo que los chamanes del gobierno dicen que debe hacerse, y sobre todo a los bolsillos de los accionistas de Chevron. Además de tener aranceles cero de importación de bienes de capital y tecnológicos, Chevron tendrá también la facultad de girar sus ganancias hacia el país de origen de los accionistas. Es decir, que a diferencia de la mayoría de los argentinos, la petrolera norteamericana tendrá la capacidad de comprar divisas y utilizarlas a su conveniencia. No es que esto último sea algo malo per se, sino que el gobierno decide privilegiar a UNA empresa por sobre al resto de los ciudadanos que permanecen maniatados. Esto, lejos de ofrecer seguridad a los inversores, sean nacionales o extranjeros, es una muestra cabal de que todos estamos a merced de lo que decidan los funcionarios del gobierno. Un marco no muy beneficioso para cualquiera que esté arriesgando su capital. En resumen, Chevron no podría actuar como actúa Chevron y ganar lo que va a ganar Chevron si no fuera por los privilegios otorgados por el estado a ellos y a ningún otro. Cero libertad de mercado.
  2. El acuerdo no consolida, bajo ningún punto de vista, la propiedad privada en el territorio: No sólo vemos que la arbitrariedad y los privilegios son moneda corriente en este acuerdo, sino que nos lo quieren presentar como lo que no es: la consolidación de la actividad y la propiedad de los privados en el país. Para consolidar la propiedad privada en el país, primero deberían privatizarse en forma real los territorios de los yacimientos. Hoy los maneja el estado, nacional o provincial, a su antojo y concede privilegios a quienes ellos decidan. De ser esas tierras propiedad de privados, cualquier empresa que quisiera explotar el yacimiento, debería llegar a un acuerdo con cada uno de los propietarios para poder trabajar, y seguramente bajo muchas mejores condiciones que las que arbitrarimente impone el gobierno, que está situado muy lejos de la zona y que tiene muy poco interés en protegerla. Por otro lado encontramos el problema del daño ambiental del que se sospecha del “Fracking o Hydraulic Fracturing”, el método de extracción que se utilizará en Vaca Muerta. En un régimen de protección integral de la propiedad privada y de los derechos individuales de las personas, debería tenerse en cuenta el daño que podría llegar a provocar este método de extracción en la propiedad y en la salud de los habitantes de las comunidades locales, que ante cualquier problema deberían ser resarcidos. Poco y nada se está hablando de cómo esta explotación, más allá de las publicitadas inversiones, afectará a los habitantes de la zona.
  3. El gobierno decide quiénes son más iguales que otros ante la ley: No sólo vemos a diario cómo pareciera que existe un conjunto de leyes que afectan a los ciudadanos argentinos y otro que afectan a los funcionarios y ex-funcionarios cómplices del robo y el latrocinio del gobierno, sino que el acuerdo entre YPF y Chevron no se regirá por las leyes que nos afectan a todos los demás ciudadanos, sino que el contrato se regirá por las leyes de Nueva York y cualquier conflicto se dirimirá en tribunales en París. Muchos ciudadanos querríamos quitarnos los grilletes de la inflada, anquilosada y liberticida legislación argentina, pero este es un privilegio que sólo se da a quienes prometan mantener al gobierno nacional a flote, trayendo divisas al país que el mismo gobierno necesita para continuar con sus negociados, latrocinios y la compra de votos populismo mediante.
  4. El clientelismo no es exclusivo de los pobres: Muchas veces cuando hablamos de cortar con el clientelismo porque mantiene al gobierno en el poder, muchos se imaginan que creemos que los pobres votan mal por un interés monetario y que ellos son los culpables de que el gobierno gane las elecciones. Pero nada está más lejos de la realidad. Esta clase de acuerdos muestran a las claras que el mayor gasto clientelar, populista y prebendario el gobierno lo realiza con las empresas cercanas y amigas al poder y no repartiendo dinero a los que menos tienen. Estos últimos siempre son los más afectados por las acciones del gobierno. Hay que desmitificar eso de que los pobres con su actuar son los que mantienen al gobierno en el poder, sino que hay un grupo de empresarios, sindicalistas y sectores privilegiados a lo largo y ancho del país, que no dejan de hacer negociados con el gobierno a pesar de la situación cada vez más calamitosa y restringida de la ciudadanía en general, jaqueada por la inseguridad, la inflación, la arbitrariedad gubernamental y el desmanejo económico.

¿El problema, entonces es Chevron? No, el problema no es Chevron. Chevron no podría obtener los privilegios que obtiene, sin un poder omnímodo y arbitrario como el que detenta cualquier gobierno argentino, y sin la ayuda de los ciudadanos que permitimos que pasen cosas como esta. ¿Y ustedes, opositores. qué proponen? Proponemos un esquema real de libre mercado y de defensa integral de la propiedad y de los derechos individuales, que lejos está de este acuerdo firmado por una corporación que consigue privilegios estatales. Chevron podría actuar en una sociedad libre, pero seguramente, sin la facilidad con la que lo hace, negociando con un único actor que detenta el poder concentrado. Es vital que en el país rija un verdadero federalismo, y no esta parodia de federalismo donde el gobierno nacional absorbe todos los recursos del país y luego los reparte según cómo las voluntades de las provincias se van arrodillando ante los intereses del poder ejecutivo nacional.

¿Me considero “una gata flora”? Para nada. Trato de ser consistente con mis ideas y de argumentar por qué puedo estar en contra de la estatización / confiscación de una empresa, y a la vez en contra de que se vuelva a cometer el mismo desfalco que en su momento se realizó con Repsol y las privatizaciones del gobierno menemista. Creo que lejos de ser dos posturas antagónicas, la posición del gobierno durante la estatización y con esta virtual “privatización” son dos caras de la misma moneda: la mafia del estatismo. Lamento profundamente que muchos ciudadanos hayan caído en el recurso fácil de exaltar el nacionalismo y justificar así las acciones de este gobierno, que lo único que busca es enriquecer a sus funcionarios mediante el robo organizado, con la impunidad que les asegura la compra y el avasallamiento de la justicia.

En defensa de las mercancías

No puedo decir a ciencia cierta la declaración de quién o qué hecho en particular disparó este post. Pero muchas veces, y me pasó muchísimo a lo largo de mi vida, escucho a gente de determinadas profesiones decir algo así como “lo que hago no es una mercancía”. Se puede escuchar esta frase tanto de maestros, como de músicos, pintores, escultores, directores de cine, médicos, actores y en general muchas actividades que no están caracterizadas por la producción de algo que se vaya a comprar tomándolo de la estantería de un negocio. Realmente yo no veo nada de malo en cualquier producto de la góndola de un negocio y no puedo diferenciarlo trascendentalmente de una canción, o una película, un libro o una enseñanza. Es como si las personas que producen estas últimas quisieran elevarse en la escala moral de las profesiones por algún motivo, despegándose del “sucio” y “materialista” industrial o empresario. Ni que hablar cuando se mezcla encima el nacionalismo con estas actividades, pero esto es materia para todo un artículo completo y en lo que no voy a ahondar en éste.

¿Qué es lo que hace que una persona considere a su obra, moral y materialmente superior a una “vulgar” mercancía? ¿Será la experiencia personal que llevó a desarrollar la misma? ¿Será lo que espera que ésta produzca en la persona que la “consume”? ¿Serán los años de esfuerzo, dedicación y educación que muchas veces no se traducen en una ganancia monetaria al exponer su fruto? No se a ciencia cierta cuál será el motivo que lo hagan querer diferenciarse de cualquier otro productor de bienes materiales, lo que se, es que compararse con una mercancía, al fin y al cabo no está nada mal si se lo piensa fríamente.

Yo, el lápiz de Leonard Read. No dejen de leerlo.

Yo, el lápiz de Leonard Read. No dejen de leerlo.

Un día, inspirado en el escrito “Yo, el lápiz” de Leonard Read, realicé el ejercicio de tratar de visualizar el camino realizado por muchas de las cosas que tengo en mi casa, para llegar de ser un conjunto de materias desperdigadas en la naturaleza, hasta ser el producto que utilizo todos los días y que tan vilipendiado resulta al ser comparado con el resultado de otras profesiones. No se por qué -probablemente por mi carrera- empecé por un Disco Rígido. Fabricar un disco rígido llevó el trabajo, la investigación y la coordinación de muchísimas profesiones. Sólo pensando unos segundos los más básicos, se necesitan: ingenieros, mecánicos, físicos, químicos, matemáticos, diseñadores industriales, programadores, técnicos de ensamblaje, seguramente torneros, técnicos en calidad. De un primer vistazo conté sólo 10 profesiones, y eso sin tener en cuenta todas las actividades de soporte, como los contadores, gente de marketing, vendedores, personal de maestranza, secretarios, diseñadores gráficos, personal administrativo, gerentes, transportistas, mineros, geólogos, metalúrgicos, y un largo etcétera. Y todo eso, sin tener en cuenta el trabajo previo de investigación de siglos de historia humana acumulados en un artefacto, que cada vez que lo vemos en una vidriera, no decimos más que “meh, un disco rígido”.

Y eso sólo pensando en el disco rígido que había sobre la mesa. Creo que haciendo este ejercicio con algunos productos más que se encuentran en la casa se pueden dar cuenta de que todas las profesiones del mundo, toda la humanidad y la historia ayudaron a que ustedes puedan satisfacer sus necesidades más básicas. Y cada vez que pienso en ello, se me hace más extraña esa manía de no querer comparar el trabajo de uno con una “simple” mercancía. Al fin y al cabo, personalmente pocas veces ví tanta grandeza como cuando analizo cómo llegó cada “mercancía” a mi casa.

El asunto se pone más espeso, cuando se mezcla el asuntillo ese de “esto no es una mercancía, el estado debería proveerlo”. Y no, ni siquiera quiero referirme a la salud y a la educación. Pero cuando un músico justifica moralmente superior su obra a cualquier mercancía, comienza la presión para que todos los demás debamos hacernos cargo de que le paguen por “hacer lo que le gusta”, aun cuando ello no sea compartido por la gente que no consume su producción. Y lo mismo pasa con obras de teatro, literatura, películas, documentales y un montón de actividades que algunos seres que se creen moralmente superiores, creen que todos los demás productores y consumidores de “simples” mercancías deberían solventar. Entonces dividen al mundo en “comercial” y “artístico”, degradando a los primeros y elevando a los segundos.

Pero este no es un artículo contra ellos, sino en favor de las mercancías. La idea del artículo es que puedas sorprenderte cada vez que veas algo en tu casa provisto por alguien más, y puedas ver en eso el esfuerzo, el ingenio, los años de estudio, la dedicación, la pasión y la historia personal detrás del artículo o servicio. Sea de la naturaleza que sea. Y así, algún día, vas a sentirte orgulloso y admirado, de poder ofrecerles a los demás, tu propia mercancía.

Victor Hugo y un desagravio para Keynes

 

Victor Hugo Morales

Relator de El Relato

Bajada De Línea nos deleitó con dos tremendos programas dedicados a la economía. De Adam Smith a Cavallo y de Inglaterra a Chile.

El relator nos cuenta que, “por suerte”, Keynes ganó el debate de ideas que había entre él y Hayek, los que eran considerados los más grandes economistas allá por los 30’s. Nos muestran el clásico archiconocido Hayek vs. Keynes, a la vez que cuentan cómo Hayek y Milton Friedman idearon un plan para el que reclutaron a Margaret Thatcher y a Ronald Reagan para organizar y financiar las dictaduras de todo el mundo y usar el shock para imponer una economía que destruiría las vidas de muchísimas personas y también la educación chilena, a fin de concentrar la riqueza de todo el mundo en las manos de diez tipos que responden a Rockefeller. Porque ellos no querían a un estado presente y distribuidor y por eso ahora sus recetas están llevando a la quiebra a Europa.

En un popurrí surrealista y ridículo nos muestran propaganda sobre el “paro” en España o los que fueron “Nickeled & Diamed” en Estados Unidos, intercalados con Martínez de Hoz anunciando la reducción de la infraestructura y servicios ferroviarios, al Turco sacando las regulaciones al transporte y a Friedman explicando por qué es mejor un sistema educativo que pague el que lo usa. Lo que se dice un verdadero desastre.

Antes que nada hay que aclarar que el mercado existe desde el primer intercambio de una lanza por una canasta de mimbre entre hombres primitivos. Imaginen que si hay 4000 años de controles de precios y salarios, cuántos más habrá de intercambios per sé.

También cabe preguntarse si el estado desde su concepción fue, como dice Víctor Hugo,  un instrumento de “igualdad de oportunidades” y “distribución de la riqueza”. ¿Buscaba el Imperio Romano la igualdad durante sus conquistas? ¿Le interesaba a los faraones egipcios la distribución de la riqueza entre sus miles de esclavos? ¿Proveían los señores feudales medievales una educación gratuita y de calidad a los siervos de la gleba? ¿Qué movilizaba al imperio austro-húngaro sino su sensibilidad social de un mundo más justo y la ampliación de los derechos de las minorías?

Fue el fracaso del corporativismo mercantilista y el boom del libre-mercado y la Revolución Industrial lo que llevó a adoptar las democracias republicanas y las monarquías constitucionales modernas. Fueron los pueblos los que le impusieron límites a los estados déspotas a fines del siglo XVIII y principios del XIX.

Keynes vs Hayek

Clash of The Titans

El desagravio a Keynes viene porque éste era un gran creyente en el mercado, en la libre empresa, en la integración  del mundo, en las importaciones y exportaciones y también un economista bastante serio e intelectualmente honesto. Tenía simplemente una teoría para poder resolver una situación de una economía EN RECESIÓN, basada en su pensamiento sobre el ciclo económico.

Él proponía que, cuando el ciclo está en baja, desde el sector público se le podía “dar un empujón” a la economía para salir más rápidamente de la recesión, en general poniendo recursos en la infraestructura (caminos, puentes, etc.).

Pero claro, murió joven y con sus ideas en alza, funcionando óptimamente por los gastos bélicos de la Segunda Guerra. Así, fue convertido en santo y se armó una religión a su alrededor, con la que los estatistas podrían de ahí en más, justificar cualquier zafarrancho.

Keynes se está revolcando en su tumba al ver que en su nombre se le entrega guita a empresas como Electroingeniería y los Cirigliano, se paga el Fútbol Para Todos, se mantiene una aerolínea que pierde dos palos por día y se armó un aparato propagandístico que incluye el sueldo de Víctor Hugo.

Y Hayek no perdió el debate. Se convirtió en un paria cuando a todo el mundo le agarró cagazo después de leer Camino de Servidumbre, que explicaba como el control estatal de la economía había llevado a totalitarismos como el Fascismo, el Nazismo y como seguiría después a lo largo de toda la historia de la Unión Soviética y el Comunismo. Claro, afirmaba que podía pasar en cualquier parte, especialmente donde había tecnócratas enamorados de dirigir la economía.

Volviendo al programa sobre el malvado liberalismo, la fuente principal explícita e implícita por partes es nada menos que Naomi Klein y su “obra” La Doctrina del Shock, en la que muestra un fetiche personal con Don Friedman, además de su compulsión por falsear fechas y orden de acontecimientos,  de cambiar causas por consecuencias y de usar directamente viles mentiras. Por ejemplo, afirma que en la Plaza de Tianmenn había miles de jóvenes manifestándose en contra de las reformas pro-mercado y que fueron reprimidos para callarlos y liberalizar más la economía china. La realidad es que esa manifestación era pidiendo por libertades civiles (de las no económicas) y después de la masacre, la cúpula del PC frenó por un tiempo largo lo que venía haciendo por el mercado. Asumían que la mayor libertad de comercio había hecho posible y deseado el levantamiento.

Naomi Klein

Me hago la Progre… comprame el libro a 28 dólares.

El programa mete en la misma bolsa el escrache a Rockefeller, justamente uno de los grandes beneficiados por la existencia de los bancos centrales, la intervención estatal y el “dale que va” a las burbujas del ciclo económico, al mismo tiempo que culpa al libre mercado de la crisis Europea. Curiosamente se pasaron décadas recordándonos una y otra vez lo genial de la social democracia europea, su red de contención, los beneficios de jubilarse joven y de tener una vida COCOONeana hasta la tumba. Cuando sale mal, la culpa es, obviamente, de los que siempre dijeron que esa fiesta iba a tener que ser garpada en algún momento (Créditos a Federico Fontana por esto último).

Para terminar muestra el video de “Milton Friedman Puts A Young Michael Moore In His Place” y nos cuenta lo capo que es Michael Moore y la ternura que le dá verlo ahí todo jovencito debatiendo contra Friedman, el monstruo que le cambia el valor a la vida. Claro que no muestra la vapuleante respuesta, impecable y perfectamente lógica. Lo que no me queda claro es si la producción de BDL está llena de hijos de puta, si se le cagan de risa en la cara a Víctor Hugo o si a él ya no le importan más que los billetines que recibe a principio y fin de mes. Ese video, subido por alguien a YouTube, explicita en su descripción que el pibe NO ES Michael Moore, sino que se usó “un joven Michael Moore” a forma de eufemismo, como podríamos referirnos nosotros usando la frase “un pequeño Martín Palermo” para referirnos a un chico que no para de hacer goles.

En fin, un completo papelón. Guardemos el video para cuando caiga el régimen, así VH queda en la lista de impresentables de un país más.

Perlita: Invitados vía Twitter. D’Elia, Alejandro Robba (nunca mejor apellido para alguien que está con el gobierno), Filmus y el flaquito “líder” de la juventud PRO (autor de la remera del “Che Mauri” y, como siempre, mostrando su sensibilidad social y altos conocimientos sobre economía).

Perlita 2: El video de Keynes vs Hayek lo pasan cortado, evitando las mejores respuestas de Hayek. Por cierto, es de EconStories, que son partidarios de la Escuela Austríaca.

Perlita 3: El departamento de Víctor Hugo en la Quinta Avenida.

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Vivir con lo nuestro (II)

En este artículo explorábamos la ridícula idea de la autosuficiencia dentro de un país. Vamos a seguir trabajando sobre la idea del proteccionismo, tomando ahora otro enfoque.

El argumento proteccionista dice que cerrar las fronteras —a través de barreras arancelarias, cuotas de importación, o directamente prohibiciones—es beneficioso, porque fomenta el desarrollo de la industria local.

Divide y vencerás

Sin embargo, si hacemos un análisis histórico, podemos ver que las fronteras son totalmente accidentales. Si una batalla hubiese tenido un desenlace distinto, quizás Uruguay formaría parte del territorio argentino, o Formosa y ciertas zonas de Brasil seguirían perteneciendo a Paraguay (si resultaba victorioso en la Guerra de la Triple Alianza), o el gobierno argentino tendría soberanía sobre las Islas Malvinas.

El argumento proteccionista, si pretende resistir un análisis, debería funcionar sin importar la distribución geopolítica del momento. ¿Qué pasaría entonces si hubiese habido una guerra civil, y el país estuviera atomizado en lo que ahora son las provincias?

Nos despertamos en una provincia —ahora país— cualquiera de la Patagonia, con la intención de ir a desayunar y leer el diario. Nos encontramos con que el diario es más caro, porque el papel está hecho con caña de azúcar, que se cultiva y procesa en Jujuy. Como, por las condiciones climáticas, es imposible producirlo en la Patagonia, no queda otra que importarlo, pagando los impuestos correspondientes. También “nos desayunamos” el hecho de que el desayuno subió de precio. La opción a, café con leche y medialunas, requiere de café importado (de Brasil, México, Colombia, etc., porque la pequeña producción de Chaco, Corrientes, Misiones y Salta apenas alcanza para autoabastecerse), ahora también leche importada de la zona pampeana, y harina y manteca importadas de la misma zona para hacer las medialunas. Para endulzar el café, también tenemos que importar azúcar. La opción b, tostado de jamón y queso con exprimido de naranja, subió de precio también. El pan se hace con harina proveniente de la pampa, al igual que el queso. El jamón podría ser local, pero sería más caro igualmente, porque los cerdos son alimentados con maíz y soja principalmente, que ya sabemos de dónde vienen. Las naranjas se producen en su mayoría en Tucumán, así que el jugo está más caro también.

Enfilamos para la facu o la oficina en Capital Federal (que es parte del país Buenos Aires), puteando porque el bondi aumentó, ya que para fomentar la producción de petróleo local se le agregaron impuestos a la nafta que viene de la patagonia[1]. Nuestros insumos tipo cuaderno están también más caros, porque ahora el ciclo productivo cruza dos fronteras hasta llegar a la librería: el papel se produce en Jujuy, y se transforma en cuadernos en la planta Ledesma de San Luis.

Abrimos el local en Entre Ríos, y ponemos la radio de fondo. ¡Cómo extraño escuchar Los Redondos! Con las nuevas regulaciones, tiene que sonar un 70% de música nacional en todas las emisoras. Te tiene que gustar el chamamé, sino vas muerto.

Hacemos el break para almorzar en Mendoza. La milanesa con papas fritas aumentó jodido, porque solo el 10% de los animales que se consumen son criados en la provincia-país (¿¿por qué carajo no hay vacas en Punta de Vacas??). Pero bueno, ¡estamos ayudando a la ganadería local! Todo sea por la patria. Y las papas vienen casi todas de Balcarce. Si para el postre queríamos, como antes, una fruta que venga del Valle de Río Negro, cagamos, porque en cada bendita hectárea de la provincia estamos cultivando uvas, y no hay espacio para otras frutas. ¡Uvas serán, pues!

Reanudamos la jornada laboral en la fábrica del conurbano. Cayeron las ventas de autos, porque nos vimos obligados a aumentar los precios. La aduana le puso trabas al aluminio que viene de Aluar en Puerto Madryn, Chubut, y lo estamos pagando casi un 100% más caro. ¿Cuánto falta para que abran una planta de producción acá en Buenos Aires? Y menos mal que los de Aluar sacan la energía de la represa de Futaleufú, que está en la misma provincia-país, imaginate lo caro que estaría el aluminio si aparte tuvieran que importar esa cantidad de kiloWatts. El quilombo lo tenemos nosotros; el Parque Industrial no se auto-abastece ni por casualidad, y el comprar energía “de afuera” también contribuye al aumento de precio de nuestros productos.

Un cortecito para el mate. ¡Cómo aumentó la yerba! ¿Tanto les cuesta a los dueños de los campos bonaerenses generar artificialmente un clima subtropical para cultivar yerba mate? Digo, así no hay que importarla de Misiones. Y bueno, también ahora el alfajor Havanna, por más que sea más caro, es “la que va”, porque no les vamos a dar el gusto a los vecinos de consumir alfajores santafecinos.

Menos mal que hoy es viernes, y el plan acá en Córdoba es ir a comer a un restaurant y después ir al cine. Mi menú favorito aumentó también, porque por un lado está difícil criar merluza en agua dulce y hay que importarla (garpando el 50% de impuesto que se le puso, cuya recaudación se destina en subsidios para fomentar la crianza en piletas de agua salada acá), y por el otro ahora hay que pagar el impuesto a los vinos que vienen de San Juan y Mendoza. El plan b era la empanada salteña, pero como no quiero que me tilden de “cipayo vendepatria” por querer extranjerizar nuestras costumbres culinarias, no lo pido. Y el cine, últimamente, una cagada. Antes todas las pelis venían de Buenos Aires o directamente de Hollywood o Europa, pero como pusieron una cuota máxima de películas foráneas en las salas, para ayudar al cine local, tenemos que conformarnos con la pedorrada que se filma acá. ¿Cuántas pelis con la banda sonora hecha por La Mona Giménez nos vamos a tener que bancar?

Nos vamos a dormir en La Pampa, pensando en el laburo que tenemos que hacer mañana en la casa que nos estamos construyendo: hay que terminar de poner el piso nuevo, que desgraciadamente nos salió el doble de caro porque hubo que importar los céramicos de Zanón, en Neuquén. Lo bueno es que cuando terminemos hacemos el asadito para festejar. Vaca va a tener que ser, porque el forro del Guillermo Moreno pampeano no nos deja pasar el cordero patagónico por la aduana.

——

[1] Y este arancel afecta a toda la producción agrícola, altamente dependiente del petróleo, encareciendo por partida doble los productos alimenticios, que tienen que volver a cruzar la frontera para volver a la Patagonia.  

Moreno, en defensa de los consumidores

Se armó un pequeño revuelo el día de ayer con la modificación de una resolución que dispone que el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tiene derecho a dar de baja a las asociaciones de consumidores del registro, cuya inscripción les otorga ciertas facultades para interponer acciones colectivas en materia de derechos del consumidor, función fundamental de estas asociaciones.

“El napia”, defensor de los consumidores

Las Asociaciones de Consumidores, tal como existen hoy inscriptas en un registro y con ciertos privilegios de representación de consumidores, son en realidad, una consecuencia más del pensamiento estatista que perdomina.  Varias veces desde acá hemos protestado acerca de las posturas que han tomado este tipo de asociaciones que en la práctica son manifiestamente anti-consumidores.  Señalabamos a Susana Andrada, de ADECUA,  en contra de los descuentos o en contra de las liquidaciones,  acciones que no se entiende que sean para proteger al consumidor. Otro de los representantes de los consumidores es Héctor Polino, eterno socialista, desde Consumidores Libres se suma a la opinión que los consumidores deben ser “protegidos de las empresas”, usando la maquinaria de coerción estatal.

Estas agencias no surgieron ni de forma aislada, ni espontáneamente, el surgimiento de estas asociaciones coincide con el desarrollo del derecho del consumidor en Argentina, una rama del derecho coherente con el desprecio y desconocimiento sobre el funcionamiento de un mercado libre en el que se establecen este tipo de legislaciones.  En definitiva, en vez de ser ONGs que defienden a los consumidores, como se presentan, son en realidad lobbyistas para regular el mercado, eliminar la competencia (en nombre de la “defensa de la competencia”) y recaudar con las multas, que sean destinadas a la “educación del consumidor”.

Para los distraídos, las disposiciones legales referidas a la defensa del consumidor surgieron en plena década menemista, una  causa más para refutar al débil argumento que el neoconservador Carlos Menem, era un liberal.  La esencia de esta legislación es la desconfianza en los mecanismos que ofrece un mercado libre a la hora de proteger a los consumidores ante abusos de las empresas,  además de la exclusión de los mecanismos ordinarios para acceder a un tribunal. De ahí a que promuevan multas extraordinarias, por más que la misma empresa se ocupaba de resarcir a sus clientes.

¿Y cuáles son esos mecanismos que ofrece el mercado? En primer lugar, presuponemos la existencia de un mercado libre, es decir sin interferencia alguna para poder ingresar a competir (como pueden ser requisitos legales arbitrarios, regulaciones especiales, autorizaciones, fijación de precios, requisitos de nacionalidad de los accionistas, etc.), en ausencia de un mercado libre, los consumidores quedan expuestos a los arreglos entre empresas y el estado, para beneficio de ambos dejando verdaderamente desprotegido a los consumidores al estar frente a empresas que no tienen la necesidad de competir. Este último supuesto, el corporativismo, es el sistema que rige en Argentina desde hace mucho tiempo.Solamente en un mercado libre los consumidores se encuentran protegidos, especialmente por la existencia de la competencia sin restriccones.

Una vez bajo un mercado liberado, las empresas deberán competir sin trabas por obtener la excelencia en el servicio, satisfaciendo a su demanda. Aquellas que no lo hagan, no respeten los contratos, o que ofrezcan mercadería en mal estado, terminarán quebrando por no respetar al consumidor. No estamos diciendo nada nuevo, el consumidor con sus decisiones decide todos los días premiar y castigar a las empresas de acuerdo a lo que ofrecen y a sus conductas, en sus elecciones diarias, tal como señaló Ludwig von Mises:

La economía de mercado no saboteada por los arbitrismos de gobernantes y políticos es incompatible con la existencia de señores feudales y poderosos caballeros que mantenían sometido al pueblo mediante tributos y gabelas y celebraban alegres banquetes mientras los campesinos habían de conformarse con las migajas. La economía basada en el lucro hace prosperar a quienes supieron satisfacer las necesidades de las personas de manera mejor y más baratas. Sólo c0mplaciendo a los consumidores es posible enriquecerse. Los empresarios pierden su dinero en cuanto dejan de invertirlo en aquellas empresas que mejor atienden la demanda del público. En un plebiscito donde cada centavo confiere derecho a votar, los consumidores a diario deciden quiénes deben poseer y dirigir las fábricas y los comercios. El control de los factores de producción constituye una función social sujeta a confirmación o revocación por los consumidores soberanos.

Las asociaciones no se limitan a no tener ningún sentido, por el contrario, con las regulaciones y campañas que impulsan, como la fijación de precios, “acuerdo de precios”, boicots, etc.,  su impacto en las regulaciones y leyes de la materia en cuestión termina por generar pérdidas en el comercio para intentar cumplir estás nuevas formas de dirigir al mercado.

Dicho esto, la conclusión  es que esta nueva acción del gobierno lo único que hace es ir contra organismos que surgen a raíz de la posibilidad de lucrar con legislación referida a “derechos del consumidor”, funcionarios y defensores del consumidor son especímenes de una misma categoría, los rent-seekers. La particularidad de este caso es que al Secretario de Comercio no le gustaba que las ONGs de consumidores difundieran la cifra real de la inflación, es decir esta reforma no fue motivada por si las asociaciones cumlpen o no su finalidad, si no por una cuestión política totalmente ajena a sus funciones.

Por último, no creo que haya que enojarse por la situación de esas asociaciones, ya que desde el primer momento fueron concebidas como excusa para regular, regular y regular. Andrada, Polino y el resto de los “defensores del consumidor” son cómplices y la consecuencia del modelo estatista, incluso de la inflación por la que ahora son castigados de difundirla. Si en este caso la amenaza de Moreno se hace efectiva y les hace perder la personería jurídica , solo estarían recibiendo lo que durante toda su vida pidieron: más estado.

Baratito el Dólar, baratito!

Capitán Cavernícola

Guillote en la búsqueda justiciera de los verdes

Don Aníbal hizo declaraciones donde dijo que lo mandaron a Guillote Moreno a obligar a los dueños de las cuevas a vender el dólar paralelo a 5,10.

¿Puede ser alguien ser tan, pero tan hijo de puta para pensar que la gente puede ser tan, pero tan boluda de creerse una idiotez tan grande?

Los precios son solamente información acerca de la disponibilidad de los bienes y servicios y la preferencia de los consumidores sobre los mismos. Se expresan en términos del bien “moneda”, porque fue lo elegido hace varios miles de años para subsanar las limitaciones del trueque. Por ejemplo, a través de los precios podemos saber la relación entre las tostadoras y los tomates, cuánto hay de cada uno y cuánto más quieren las personas uno que el otro. No es una información totalmente objetiva y tiene mucho de intuitivo, de conocimiento tácito y disperso. El sistema de precios es, como ya dijimos antes, el sistema de información más complejo que existe en el mundo.

Que desde el estado digan que el dólar “oficial” vale $4.50, cuando la cantidad de operaciones de compraventa son cero, no es un precio. Es simplemente un número escrito por un burócrata en una pizarra. (Bueno, no es exactamente cero. Simplemente el estado expropia los dólares de exportaciones a $4.50 y le entrega dólares a unos pocos elegidos a esa misma tarifa).

Decir que el dólar paralelo “tiene que estar a $5,10” es no entender el problema y, en definitiva, no saber lo que es un precio. Es lo mismo que decir “en la aldea hay 5 tostadoras y 100 tomates”, cuando en realidad hay 2 tostadoras y 800 tomates. Pueden repetirlo en los medios oficiales. Pueden usar perros e inspectores para que la gente no cambie tomates por tostadoras. Pueden mandar a “patotita” Moreno y su banda a cagar a palos a todos lo que digan lo contrario, hasta que griten de dolor “HAY 5 TOSTADORAS Y 100 TOMATES!!!!”, solamente para que les dejen de pegar y desaparezca el dolor físico (bien Orwelliano esto). Pero eso no va a cambiar nunca la realidad de la cantidad de tomates y tostadoras que hay, ni las preferencias de los consumidores.

Hasta el viernes, el dólar salía $5.92 en las cuevas. Supongamos que las maniobras del uso indiscriminado de la fuerza y el patoteo funcionan y los sitios y algunas cuevas digan que sale a partir de hoy $5.10. ¿Va a haber disponibilidad de dólares a esa tarifa? ¿Qué impediría que José Cueva se siente sobre los dólares y no opere ni una venta a ese precio? ¿Algún ciudadano va a ir a vender sus dólares a ese precio? ¿O van a esperar todos a que reviente? Y de vuelta a la idea original: Si no hay ninguna operación a $5,10 ¿puede eso considerarse un precio?

Por cierto, lo que pasará es que se instalarán las SuperCuevas, lugares donde los dólares aparezcan al precio de mercado (muy superior a los $5.92 del viernes, por supuesto), pero a ellas sólo podrán acceder personas de muchísimo dinero y bien conectadas. Lo que se dice un secreto a voces.

Una vez más, el garrote será usado para que los que menos tienen se vean obligados a quedarse en pesos y pagar el impuesto inflacionario.

Chocar la K-lesita

Es increíble cómo hicieron estos tipos para, con el mayor viento en popa de los últimos 60 años (el altísimo precio de la soja y otras commodities), armar semejante debacle económica en el país, y dividir a la sociedad en K y anti-K.

Epopeya a la hecatombe

Epopeya a la hecatombe

Empecemos por el principio: el Estado argentino tiene un problema crónico, y es que gasta más de lo que recauda. Esto se puede financiar-subsanar de 3 formas: aumentando los impuestos, endeudándose, o emitiendo moneda (con la inflación que esto conlleva).

Nestor Kirchner, en su mandato, optó por este último recurso. Cuando la inflación se empezó a descontrolar, recurrió a cuatro medidas: manipulación de las estadísticas del INDEC, precios máximos, subsidio a las tarifas de servicios y control del tipo de cambio desde el Banco Central. Todo para que la inflación “no se note”. ¿Qué consecuencias trajeron estas medidas?

Control del tipo de cambio: con la inflación y el dólar anclado, la industria nacional perdió competitividad con el exterior, al elevarse los sueldos, precios de materias primas y costos fijos locales.
Subsidios al consumo + precios máximos: ese es el resumen de la Política Energéti-K. Al estar la energía barata, no hay un incentivo para que la gente sea austera en su consumo. Al tener los precios de venta de la energía un tope por debajo del precio de mercado, no hay incentivos para que las empresas exploren en busca de nuevos yacimientos, o inviertan en mejor infraestructura. Consecuencia: aumento exponencial de la cantidad de dinero destinada a los subsidios. Una bomba de tiempo.

Ahora, para emparchar esta situación generada por ellos mismos, y tapar el agujero fiscal, primero intentaron aumentarle los impuestos al campo, sin éxito.
Luego confiscaron los fondos de las AFJP.
Posteriormente, para intentar acomodar el desajuste en la balanza comercial producida por este dólar subsidiado, decidieron poner controles en la aduana, empeorando aún más la situación de la industria nacional (porque, como sabemos, prácticamente todos los procesos requieren de algún insumo importado).
Después, al seguir siendo atractivo (ahora para los ahorristas) el dólar artificialmente barato, procedieron a imponer las restricciones a la compra de divisas, controles en la frontera y agencias de viaje, etc..
Luego confiscaron el 51% de YPF, para quedarse con sus activos.
Ahora no tienen para pagarle a las provincias los fondos que les corresponden. Scioli, cómplice de la gestión, decide nuevamente intentar aumentarle los impuestos al campo.

¿Corregir el problema desde su origen? Jamás. El Banco Central sigue imprimiendo pesos a lo loco (en 2011, la masa monetaria se expandió un 38% respecto del año anterior) y el gobierno sigue gastando más de lo que recauda.

Esta es, en resumidas cuentas, la gestión K (sin mencionar el capitalismo de amigos, la corrupción, el colapso de las instituciones republicanas, los desastres en la gestión de empresas públicas y semi-públicas, el deterioro del sistema educativo, etc.). El resto es solamente la retórica del relato, propaganda oficialista y medidas demagógicas para mantener a la población mirando para otro lado.

La historia del dólar

El diario oficialista Tiempo Argentino, sostenido exclusivamente por propaganda oficial,  publica en su portal online una noticia respectó del precio al que cerró el dólar en el mercado oficial:

En el plano cambiario, el dólar al público terminó reacomodándose medio centavo arriba a 4,44 pesos para la compra y un promedio de 4,49 para la venta.

El euro, por su parte, cerró a 5,63 y 5,78 pesos para ambas operaciones

El matutino oficialista habla del “precio del dólar”. Un precio es al valor en el que se producen los intercambios de bienes, ¿cuántos intercambios se produjeron a los valores mencionados? La respuesta es cercana a cero.

Un caso similar se da cuando el gobierno habla de salario mínimo, que está fijado en X cantidad de pesos. Si un 50% gana menos del salario mínimo, es tan falso afirmar que nadie gana menos que el salario mínimo, como  que el dólar esta a 4.44.

Actualmente los papelitos de colores que circulan en el mundo son denominados “moneda fiduciaria”, que al contrario de la “moneda dura” o “moneda de mercado”, no tienen respaldo alguno en activos físicos, y su confiabilidad (escasa, por cierto), deriva de la fe pública en las políticas monetarias que llevan adelante los Banco Centrales, pero esto no siempre fue asi.

El economista americano, de la escuela austriaca, Murray Rothbard, nos cuenta la historia en su obra más importante sobre moneda y bancos, The Mystery of Banking [PDF], el origen del dinero y las unidades monetarias:

Un precio es simplemente una proporción entre dos cantidades intercambiadas en cualquier transacción, no debería sorprendernos que cada unidad monetaria con la que ahora estamos familiarizados — el dólar, la libra, el marco, el franco, etc. — comenzaron en el mercado simplemente como nombres para unidades de medida de oro o plata. Así que la “libra esterlina” en Gran Bretaña, era exactamente eso — una libra de plata.

El dólar se originó como el nombre aplicado a una onza de plata acuñada por un conde de Bohemia llamado Sclick, en el siglo XVI. El Conde Schlick vivía en Joachimsthal. Sus monedas, que gozaban de una gran reputación por su uniformidad y fineza, eran denominadas Joachimsthalers y finalmente, thalers. La palabra dólar emergió de la pronunciación de thaler.

Desde que el oro y plata se intercambiaban al peso, los variados signos monetarios nacionales, todos definidos como un peso determinado de un metal precioso, quedaban automáticamente fijados en relación a los demás. De esta manera, supongamos que el dólar fue definido como 1/20 de una onza de oro (como lo fue durante el siglo XIX en Estados Unidos), mientras que la libra esterlina era definida como 1/4 de una onza de oro, y el franco francés establecido como 1/100 de una onza de oro. Pero en ese caso, los tipos de cambio entre las diferentes monedas eran automáticamente fijadas por su respectiva cantidad de oro que representaban. Si el dólar eran 1/20 de una onza de oro y la libra 1/4 de una onza de oro, entonces la libra automáticamente se podía cambiar por 5 dólares. Y, en nuestro ejemplo , la libra se podía cambiar por 25 francos y el dólar por 5. Las definiciones de pesos automáticamente fijaban el tipo de cambio entre las monedas.

Los defensores del patrón oro han sido frecuentemente burlados con la acusación “Ustedes están en contra de que el gobierno fije los precios de los bienes y servicios; ¿por qué hacen una excepción con el oro?   ¿por qué piden que el gobierno fije el precio del oro y establezca los tipos de cambio entre diferentes monedas?

La respuesta a esta queja común es que la pregunta asume que el dólar es una entidad independiente, una cosa o una commodity que debería fluctuar libremente en relación al oro. Pero la refutación de aquellos favorables al oro destaca que el dólar no es una entidad independiente, que fue originalmente una simple forma de llamar a un determinado peso de oro; el dólar, como el resto de las monedas, son una unidad de peso. Pero en ese caso, la libra, franco, dólar, y demás, no son intercambiables como entidades independientes;  aquellas, también, son relativas al peso del oro. Si 1/4 de onza de oro se intercambia por 1/20 de onza de oro,  ¿de qué otra forma pensamos que podrán intercambiarse si no es 1:5?

Si la unidad monetaria es simplemente una unidad de  peso, entonces el rol del gobierno en este área podría estar confinado a una simple Oficina de Medidas y Pesos, certificando que esto así como otras unidades de peso, longitud o masa. El problema es que los gobiernos han sistemáticamente traicionado su confianza como guardianes del peso definido precisamente por las monedas.

Si el gobierno se coloca a sí ismo como el guardian del metro internacional, de la yarda estándar o la libra, no hay ningún incentivo económico para traicionar está confianza y cambiar la definición. Para la Oficina de Standards (Bureau of Standards) decir que una libr es ahora igual a 14 en vez de 16 onzas no tendría ningún sentido. Hay, sin embargo, un enorme incentivo económico par los gobierno a cambiar, especialmente aligerar, la definición de la unidad monetaria; por ejemplo, cambiar la definición de la libra esterlina de 16 a 14 onzas de plata. Este proceso rentable del gobierno aligerando repetidamente el numero de onzas o gramos de una unidad monetaria es denominado envilecimiento.

Cómo el envilecimiento genera una ganancia para el Estado puede ser visto con un caso hipotético: digamos que el Rur, la unidad monetaria del reino mítico de Ruritania, vale 20 gramos de oro. Un nuevo rey asciende al trono, y, al estar crónicamente corto de dinero, decide apelar al envilecimiento como mecanismo para la obtención de riqueza. Anuncia masivamente el reemplazo de las viejas monedas del reino, para ese entonces sucias y con el viejo rey estampada en la misma. En reemplazo, ofrecerá monedas nuevas con su cara estampada en ellas, y devolverá la misma cantidad de rurs entregados. Alguien que entregó 100 rurs de las viejas monedas recibirá 100 rurs de los nuevos.

Al parecer una verdadera ganga! Excepto por un pequeño problema: Durante el curso de reacuñación, el rey modifica la definición del rur de 20 a 16 gramos. Entonces, embolsa un 20% del oro, acuñando ese oro para su uso personal, y devolviéndolas al circuito utilizándolo para sus gastos personales. En síntesis, el número de gramos de oro en la sociedad se mantiene estable, pero ahora que la gente está acostumbrada a utilizr el nombre y no su peso en sus cuentas y precios, el numero de rurs se incrementó en un 20%. La oferta monetaria de Rurs, entonces, se incrementó en un 20%, y, como veremos más adelante, esto hará que se eleven los precios de la economía en términos de rurs. El envilecimiento, entonces, es la redefinición arbitraria y la destrucción de la moneda y así agrandar las arcas del estado.

Habiendo analizado esto, no nos queda más que declarar lo absurdo de expresar los pesos en términos de dólares, cuando, al final, ambas son monedas fiduciarias, cuyo envilecimiento constante, es muchísimo más sencillo que al que tenía que apelar el rey de Ruritania, ahora solamente una par de operaciones computarizadas enriquecen al estado a costa el resto de la población.

El problema del dólar, y la restricción a la compra de moneda extranjera es un tema importante en estos días, así y todo mi recomendación: no perdamos de vista, nunca, el fondo de la cuestión.

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Agresión Verde

GreenLantern

¿Me podrán imprimir unos cuantos de los verdes, muchachos?

Y llegó el día tan esperado donde se arrestó a una persona que estaba parada en la calle intercambiando papelitos de un color por papelitos de otro. Una persona que a nadie había agredido. Una persona que no estaba atentando ni contra la vida, ni contra la propiedad, ni contra la libertad de nadie. Una persona que estaba ayudando a otros a concretar sus proyectos personales de vida. Enjaulado por un grupo de autoritarios, apoyado por una gran cantidad de personas a las que les encantan los autoritarios.

Pero el problema está mucho antes. Muchísimo antes, y voy a hacer una descripción de las etapas del mismo:

1 – El estado se arroga la facultad de imprimir una moneda y forzar los intercambios de todas las personas del territorio usando esos papelitos “de curso legal”.

2 – El estado se arroga la facultad de decidir qué bienes salen por la frontera, de confiscar las divisas que ingresan(mayoritariamente dólares) y de depositarlas en su “banco central”.

3 – El estado prohíbe la existencia de todo banco o entidad financiera que no cumpla con las normas de su “banco central”.

4 – El estado obliga a las entidades financieras y bancos a llevar un registro de quién cambia sus papeles forzosos de “curso legal” por divisas.

5 – El estado usa las divisas que confisca por exportación de bienes y servicios para subsidiar la compra de energía importada a precios altísimos.

6 – El estado obliga a su banco central a realizar las operaciones de compra y venta de divisas necesarias para intentar controlar el precio de las mismas: 4,4 papelitos de curzo forzoso = 1 divisa verde.

7 – El estado imprime una cantidad abismal de papelitos forzosos de curso legal, con los cuales OBTIENE BIENES Y SERVICIOS POR LOS CUALES NO ENTREGA NADA A CAMBIO (Un efecto muy distinto del que pasa si el dinero que gasta el estado en pagarle a sus funcionarios y a sus proveedores fue solamente confiscado por medio de impuestos.).

8 – La inflación se dispara a niveles de 2 cifras anuales. Los precios (información) de los bienes y servicios se distorsionan, aumentando en forma caótica y dispar respecto de los papelitos de curso forzoso. O sea, los papelitos de curso forzoso pierden valor, debido a que hay una increíble oferta de los mismos.

9 – El estado obliga al banco central y a las entidades financieras a seguir cambiando la suma de 4,4 papelitos de curso forzoso por divisa verde. Al haber muchos más papelitos de curso forzoso, la relación entre la cantidad de divisas que hay y la cantidad de papelitos, disminuye.

10 – Viendo que el banco central entrega cada vez más divisas, el estado obliga a toda entidad financiera a no entregar más divisas a las personas, a no ser que concurran con una autorización del fisco que dice qué cantidad de las mismas (proporcional a su sueldo) pueden comprar.

Como aclaración, la Constitución Nacional dice en el art. 19 que toda actividad que no esté expresamente prohibida, está permitida. Intercambiar papelitos no es una actividad prohibida por ninguna ley, no viola de ninguna forma el derecho de propiedad, no atenta contra la vida ni contra la libertad de las personas. Por cierto, en un esquema republicano nadie puede tener una sentencia previa. O sea, no puede imputársele un ilícito sin el debido proceso en un Juzgado local o nacional. Exigir el comprobante del origen de los fondos para la compra de divisas, viola totalmente este derecho. Están invirtiendo la carga de la prueba. Si se sospechara que alguien está comprando dólares con dineros que provienen de un ilícito, tienen que probar ese ilícito ANTES. O sea, si una persona está trabajando “en negro” y es considerado un delito (una ridiculez total), primero debería llevarse a cabo un juicio contra esa persona, no se le puede prohibir hacer transacciones mientras tanto. Por cierto, los que sí están obligados a previamente declarar el origen de sus fondos son los funcionarios públicos, dado que son los únicos que pueden estar haciéndose con fondos de los pagadores de impuestos o pueden estar entongados favoreciendo a alguien con regulaciones o incumpliendo sus funciones, coima mediante. (Curiosamente éstos tipos son los que nunca tienen problemas para comprar divisas en ninguna cantidad).

11 – Se desdobla “de hecho” el mercado de cambios: existe el dólar “oficial” al precio “oficial”, que solo algunas personas pueden comprar y aparece el dólar “negro”, más caro, para todos aquellos que desean comprar y el fisco no los deja, a pesar de no haber cometido ningún ilícito en sus actividades ni atentar contra nadie.

12 – A medida que la inflación sigue aumentando, y el estado sigue demandando bienes y servicios mucho más allá de lo que le permite su confiscación impositiva, las personas ven cómo cada vez sus papelitos de curso forzoso valen cada vez menos. Viendo que el dólar “oficial” sigue valiendo lo mismo, lo perciben como barato y se lanzan a comprar todo lo que pueden. Todo lo que el fisco les permite. Los que no pueden comprar, acuden a proveedores no autorizados por el estado para comprar esta divisa, pagando incluso un 10% más

13 – Personas que no están usando los dólares que les permite comprar el fisco para ahorrar, se dedican a hacer la siguiente maniobra: comprar todos los dólares que les permite el fisco por su trabajo “en blanco”, a precio barato (en realidad, el precio es uno solo y es el que el mercado está dispuesto a pagar, en este caso, el del dólar en negro, por lo tanto, el dólar “oficial” simplemente está siendo subsidiado). Inmediatamente acuden a las famosas “cuevas” a venderlo a precio de dólar “negro”, haciéndose en un par de horas una tentadora diferencia en su salario, de entre un 10 y un 20%, para nada despreciable. Esto es lo que se conocía en los 80s como la “Bicicleta Financiera” (aunque en esa época también incluía operaciones muy cortas de plazos fijos y retiro).

14 – El banco central sigue desangrándose de dólares, puesto que la inflación sigue en aumento. Las reservas ya no alcanzan para cubrir los subsidios que el estado tenía planeado gastar en energía para que no fueran necesarios los aumentos en las tarifas, que siempre tienen un gran costo político.

15 – El estado prohibe “de hecho” la venta de dólares al público en toda entidad financiera. El fisco ya no autoriza a que nadie pueda comprar divisas, aún si tienen haberes “en blanco”.

16 – Se dispara el precio del dólar. ¿De cuál? Del único que se puede conseguir, del dólar en negro. La diferencia ya no es de un 10%, sino de un 20%.

17 – La AFIP y la policía encuentran a una persona cambiando papelitos de curso forzoso por divisas, y lo detienen. Lo apresan. Le niegan su libertad.

¿Cómo se llega a que el estado aprese a una persona por intercambiar papelitos? En especial…papelitos que no significan nada. Los verdes salen de una imprenta de Estados Unidos y los otros salen de una imprenta de Sumbutrule, amigo del vicepresidente de la nación.

Además, si nos fijamos cómo se fueron desenvolviendo los acontecimientos, vemos que hay un solo agente que generó todas las situaciones que llevaron a que ese mismo agente arrestara a un inocente. El estado es el que prohibe que las personas intercambien y hagan contratos en el medio que quieran. El estado es el que obliga a que las divisas pasen por sus manos. El estado es el que fija tarifas por debajo de los costos y trata de subsanar esto mediante la entrega de subsidios. El estado es el que aumenta descontroladamente la cantidad de papelitos de curso forzoso destruyéndolo como reserva de valor. El estado es el que impone restricciones creando inmediátamente mercados “negros”. El estado es el que vende los dólares a precio más bajo del que están en el mercado, y justamente se los vende a la gente de más recursos. El estado es el que impide que la gente guarde su riqueza como más le guste.

Y finalmente, el estado es el que mete preso a una persona inocente, que, lo único que estaba haciendo era ayudando a otras personas inocentes a protegerse un poco de las acciones de los burócratas de turno.

Agresión tras agresión tras agresión tras agresión. Nunca estuvo mejor evidenciado lo que es el estado:

Agresión al no dejarte intercambiar como vos quieras.

Agresión al obligarte a usar sus papelitos.

Agresión al demandar bienes y servicios imponiendo más papelitos de los que había, tratando de violar la Ley de Say.

Agresión imponiéndose ante emprendimientos que a nadie perjudicarían, como la banca y el cambio de divisas.

Agresión al impedirle a ciertas personas realizar intercambios voluntarios de papelitos. En especial a los más pobres.

Agresión metiendo en una jaula a aquel que ayudaba a sus compatriotas a preservar el fruto de trabajo de un agresor expoliador.

Ahí está el estado sín máscaras. El estado es agresión pura y dura. Mientras puede robarle a otros y hacerse una fiestita, por ahí te deja en paz. Por ahí hasta te tira una migaja. Pero ¡ay de vos si llegado el momento te encuentra haciendo algo que perjudica sus intereses momentáneos! Están dispuestos a todo, a robarte, a expoliarte, a obligarte y, si es necesario, a encerrarte.

Muchas personas, creo que cerca del 95% de los habitantes de la Argentina se la pasaron y se la pasan pidiendo más y más estado. Lo que están pidiendo es más y más agresión. Cuidado con lo que pedís, porque un día sin darte cuenta van a caer los representantes de la agresión y te va a tocar a vos.

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