Voto argentino

Una vez más comprobamos que la mayoría de los habitantes de las fronteras que definen el territorio argentino no están preparados para elegir representantes democráticamente por medio del voto. Quedó más que claro cuando la «elegida» gritaba en un acto «vamos por todo, vamos por todos» y era vitoreada por una multitud de asistentes, tanto arriados como gratuitos, al mismo.

Elegir democráticamente a los que van a ocupar cargos públicos es solamente posible si, previamente, están absolutamente definidas las funciones a ejercer y los límites que dichos cargos tendrán. ¿Qué sentido tiene elegir a alguien que tendrá discrecionalidad sobre lo que puede hacer con nuestras vidas y con nuestros derechos? Eso se llama MONARQUÍA, y por esa, prefiero no votar. Hace no más de 200  o 250 años las cosas estaban mucho más claras y eran mucho más evidentes: te conquistamos por la fuerza y tributás como súbdito. Hoy un simulacro de elección también te hace súbdito. Súbdito de una manga de parásitos que vivió toda su vida del estado con su «profesión» de políticos que, mientras te afanan, te dicen que es por tu propio bien. Súbdito de un par de empresaurios amigos del monarca de turno que te fuerzan a «elegir» sus productos pedorros y carísimos mientras ellos viven en Puerto Madero. Súbdito de los empleados de esos empresaurios, esos que se «protege» por ser «trabajo argentino» (improductivo y carísimo, pero claro, es nuestro). Súbdito de los gremios. Súbdito de TODOS los empleados estatales. Súbdito de todos los votantes que reciben subsidios personales.

¿Qué beneficio tiene elegir cuál es la facción que te va a saquear? Solo tiene beneficios (por lo menos, temporales) para todos aquellos que quedan del lado de adentro de la facción, y están esperando morder algo (tal vez un carguito en Aerolíneas, un puestito en la municipalidad, o una flamante oficina en la recientemente robada YPF). Sin República, la democracia es un acto vacío y, hasta me animaría a decir, vomitivo, donde los únicos que tienen algo por ganar son los parásitos.

La administración del estado no debería ser distinta de la administración de nuestro edificio. Me imagino que si la administración que votamos para nuestra casa empieza a cobrar las expensas de forma arbitraria, subírselas a unos y bajárselas a otros, le empieza a dar guita al del 1C, mete a vivir una familia de su elección en tu depto y pone un policía en la puerta a ver con qué productos entrás y salís, terminás a las piñas con el administrador y lo terminás echando a patadas. Hay cosas por las que no se vota. Uno vota un administrador para que recaude la  guita necesaria para mantener los lugares comunes y se encargue de que esas actividades se lleven a cabo y nada más.

Bueno, eso mismo tiene que hacer la administración del estado. Ver dónde va un semáforo, limpiar la vereda, alguna oficina para un trámite de esos inter naciones y no mucho más. Quién se encarga debería ser casi irrelevante.

En una falsa democracia, o sea, una democracia fuera de una república, el poder ejercido es ilegítimo. No debe ser obedecido bajo ningún concepto. Es, simplemente, la banda mejor organizada, agitando un trapo celeste y blanco, con un montón de empleados zombies vitoreando y haciendo de falsa legitimidad. Municipios, provincias, legisladores, AFIP, sindicatos, cámaras empresarias…todas oligarquías que quieren que te arrodilles y rindas pleitesía. Si vas a hacerlo, que sea porque te apretaron, te obligaron y te resististe, no porque te compraste el cuentito del «país». Es la única forma de desenmascarar la agresión.

Clint_Eastwood

Get Out...

¿Qué hacemos con nuestros parientes, amigos y vecinos que votan y bancan el saqueo estatista? Si lo hacen por naive e inocentes, no tengo una respuesta muy clara. Lo que sí, hay que pensar que más de 70 años de experiencia en choreo y fracaso estatista deberían haber hecho que aprendan algo. Ahora…con los acomodaticios que están atrás del curro o atrás del cargo, cada vez estoy más convencido de que hay que hacer la gran Eastwood y decirles «Get out of my property» (get out of my life too.).

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Sushi matavacas

A pesar de ser una comida muy normal en oriente, barata y muy popular en diversas culturas (suele ser más barato que almorzar un bife en varios lugares del mundo, no necesariamente orientales), en Argentina es visto como algo snob, reservado para yuppies y personas de alto nivel económico. Aún así, el sushi, como otras comidas y costumbres orientales, supo construir un nicho de consumo y consiguió cierto éxito en la sociedad.

sushi mata

¿Desde 1984? ¡Por supuesto!

El freno a las importaciones lo impactó directamente, porque varios de los insumos que se utilizan en la preparación del mismo (algas, salsa y salmón), son importados y, como sabemos, para nuestro beneficio, el estado está en guerra con los productos importados, así podemos tener una vida plena y feliz.

Salió la información de que una cadena de restaurantes de este tipo de comida, Sushi Club, logró conseguir una audición con el lord Moreno, donde le explicaron que tenían casi 50 restaurantes, alrededor de 450 empleados y que las restricciones les estaban haciendo imposible seguir con el negocio. La respuesta fue la siguiente:

«¿Cuántos restaurantes tienen? ¿48? La solución es fácil: de ahora en más, 48 parrillas! Al argentino no le gusta el sushi, le gusta el asado».

Primero me pregunto ¿quién carajo es Moreno para saber qué le gusta a 40.000.000 de personas?

Y después, la pregunta obligada es ¿se da cuenta este ignorante de lo que propone?

Supongamos que hay dos grupos de amigos que se juntan a comer todas las semanas:

Grupo A: muchachos de clase media, que tienen por casi único gusto / lujo, hacer un asadito el sábado a la noche y tomar unos vinos.

Grupo B: muchachos de clase media / alta que disfrutan ir a un restaurant de sushi una vez por semana.

Supongamos también, que la economía está compuesta por una vaca y X cantidad de kilos de sushi, ambos suficientes para proveer a ambos grupos de sus comidas semanales.

La movida de M0reno ELIMINA POR COMPLETO la existencia del sushi. Ahora tenemos una economía que tiene UNA SOLA VACA.

Sin tener la posibilidad de comer sushi, el Grupo B opta por el asado, porque otra no les queda. Así, tenemos a dos grupos compitiendo por el mismo recurso. El carnicero, propietario de la vaca, tipo con calle y ningún gil, se da cuenta al toque del aumento de la demanda, aumentando así el precio. ¿Hasta cuándo va a aumentar el precio? Hasta llegar al precio que el Grupo B esté dispuesto a pagar.

El Grupo B tiene ingresos más altos que los del Grupo A, por lo tanto serán ellos los que definan el precio del asado. El Grupo A podrá optar por pagar el nuevo precio más elevado (relegando algún otro tipo de consumo que tenían) o por quedarse sin asado.

¿Podría Tito el carnicero aumentar la oferta de vacas? Podría, pero como ya dijimos, no es ningún gil. Pudiendo ganar más trabajando lo mismo que antes, no va a elegir ninguna otra opción. Es un tema de incentivos. Además, generar el doble de vacas que antes, toma un tiempo considerablemente mayor al tiempo de consumir los insumos existentes. ¿O acaso cree Moreno que va a haber nuevas vacas instantáneamente por arte de magia?

Es así como un cavernícola con palos es el responsable de que el Grupo A, al que alega estar tratando de «defender», se terminó quedando sin algo que disfrutaban mucho. Lo más triste del caso es que, muy probablemente, los miembros de ambos grupos estén chochos con las atrasadas ideas de que «importar es malo y exportar es bueno».

Y no olvidemos: TODA MOVIDA EN EL PLANO DE IMPORTACIONES Y EXPORTACIONES QUE HACE ESTA MANGA DE SIMIOS SÁTRAPAS, ES PARA TENER LOS DÓLARES PARA CUBRIR EL DÉFICIT EN EL MERCADO ENERGÉTICO QUE ELLOS MISMOS DESTRUYERON. Por cierto, cada nicho que se traba, impide o destruye ACHICA LA ECONOMÍA, o sea, hace que existan menos bienes y servicios disponibles para la misma cantidad de gente y demanda. ¿Quién piensan que va a tener más posibilidades de hacerse de esos recursos, «los que más tienen» o «los que menos tienen»? ¿Y quiénes se van a quedar sin nada?

Advertencia para los cybergurkas / estatistas básicos antes de que salten con algo como «el sushi es para la gente de guita y bla bla bla»: Dentro de el Grupo B debe haber unos cuántos pertenecientes a La Cámpora y otros miembros de la facción que detenta el poder, y tienen campos, departamentos en Puerto Madero y otros bienes de lujo.

Advertencia 2, para los mismos básicos: Es lo mismo la nota tanto para el Sushi Club, como si hubiese sido el Club de la Milanesa, el Club de la Comida China o el Club de la Tarta Pascualina.

Los dos árboles

La idea de los árboles como representación de ideas políticas parece que fue popular durante algún tiempo. Ya el ensayista y filósofo Henry David Thoreau expresaba esta idea en su famosa frase «Hay miles cortando las ramas del mal por cada uno que está asestando golpes a la raíz». Tiempo antes Thomas Jefferson, redactor de la Constitución de Estados Unidos y Presidente de ese país, había escrito: «¿Qué significan unas cuantas vidas perdidas en un siglo o dos? El árbol de la libertad debe de vez en cuando ser regado con la sangre de patriotas y tiranos. Es su abono natural.»

Más acá, tomando la tradición libertaria de Thoreau, varios activistas han apelado a la analogía  del árbol para presentar sus escritos. Larry Reed, hoy presidente de la pionera FEE, publicó una serie de ensayos bajo el título «Striking the root», otro destcado sitio web, Strike-the-root, toma su nombre de la analogía botánica del hijo pródigo de Concord, Massachusetts, el mencionado Thoreau.

El árbol del estatismo

En algún momento, apenas sucedida la muerte del ex-presidente Kirchner, el actual gobierno tomó como estrategia promover un discurso en el que se presentaba a las políticas e ideas, que dicen defender, como propuestas motivadas por el amor y la felicidad, propuestas constructivas , en contraposición del odio y la destrucción que proponen desde la opo y la corpo. El punto de partida, y tomada como referencia hasta el día de hoy, fue la frase que alguna vez repitió Kirchner, «que florezcan mil flores» decía Él. De esta   emulaba a Mao Zedong que apeló a otra analogía bótanica para lanzar la terrible «Revolución Cultural«.

Si continuamos con esta linea de identificar ideas árboles, por ejemplo, tendríamos por un lado el arbol de la libertad, y por el otro el árbol del estatismo, kirchnerista en este caso, que dicen construir sus defensores. Estos árboles serían abismalmente diferentes.

Si vamos a identificar las ideas políticas con los árboles, el arbol de la libertad y el arbol del kirchnerismo, o el estatismo que esté de turno, serían abismalmente distintos, es más, no podríamos saber cuán distintos serían.

El árbol de la libertad

Por un lado, tenemos el árbol del estatismo, un árbol que no existe, ya que aquellos que dicen construirlo pretenden mantener el control absoluto sobre como debería ser ese árbol, altura, cantidad de hojas, flores, ramas, cada atributo tendría su propio ministerio ¿Dónde se ha visto un árbol así? Ni los japoneses lo han logrado.  El Ministro de los Troncos calcularía que el ancho del tronco sea adecuado para el proyecto que está encabezando, el Ministro del Color evaluaría si el verde de las hojas es el deseado por su jefe (o jefa), el Ministro de la Altura va a estar midiendo todos los días el progreso del arbol y cortando aquellas ramas que excedan la altura planificada. Por supuesto, un árbol sometido a tantas vejaciones diarias para contentar a un puñado de personas termina por morir. Un arbol como el que el estatismo quiere construir sería imposible, tan imposible como el control estatal total de la economía.

¿Y cómo sería el árbol de la libertad? No lo se. Sería imposible saber como sería aquél árbol, así como es imposible saber como sería cualquier árbol, o cualquier desarrollo de la sociedad en libertad, donde la innovación y la iniciativa está puesta a disposición de satisfacer las demandas de los demás.

Volviendo al estatismo, sin dudas existe cierta perversión en la idea de que ellos expresan la «felicidad, el amor, la construcción, la inclusión». Pocos han podido notar, no por algún tipo de maldad, si no más bien por la incapacidad de mirar un poco más allá de lo obvio, que detrás de cada propuesta política que emerge desde el ente estatal, o que proponen aquellos defensores de la intervención del estado, está todo lo contrario a lo que dicen sostener. No es el amor o la construcción lo que defienden, si no más bien, la agresión. Defienden la exclusión, o en otras palabras, la noción de que un grupo de personas sabe más que el resto como para dirigir la vida de ellos. Defienden la idea de que no todos son capaces de aportar a la construcción de una sociedad libre, si no que un grupo de excluídos (que han sido excluidos, en su gran mayoría, por políticas de carácter similar a las que proponen) deba depender parasitariamente de otro, sin poder ofrecer nada a cambio.

Es importante tener en cuenta la racionalidad de las acciones que toman y defienden y que luego, algunos jóvenes confundidos creen que son rebeldes al apoyarlas, para desnudar el verdadero accionar del estatismo, sea kirchnerista o sea de cualquier otra forma o color.

Protecciones

Sin ningún problema, desde su iPhone, diseñado en Cupertino, Californa, el vicepresidente, Amado Boudou, defendió el otro día por Twitter la política de autarquía al estilo Corea del Norte que se está llevando adelante en este país, a través de este tweet:

La política de proteccionismo es un hecho en Argentina, y se ve reflejada en precios, góndolas y ganancias de los empresarios. A diferencia de lo que ha explicado la teoría económica de los últimos 250 años, a partir de la Ley de Asociación de Ricardo, para el gobierno de Cristina Férnandez, y sus fieles esbirros de la talla de Giorgi, Moreno y el propio Boudou, apelar a la teoría mercantilista que predominó entre los siglos XVI y XVIII en Europa es el camino a seguir.

No podemos negar que el proteccionismo protege, sin embargo, lo que protege estás políticas arbitrarias son cosas muy diferente a lo que vociferan con palabras presuntuosas desde palcos los «defensores del proyecto nacional y popular», mientras los periodistas oyen atentamente sin preocuparse de que no pueden, nunca, realizar alguna pregunta.

El proteccionismo, en primer lugar, protege a algunos empresarios de la competencia extranjera. Al prohibir que se importen productos del exterior el ámbito donde tiene que competir un empresario pasa de ser mundial, a ser limitado solamente a un sector del globo, la República Argentina, un territorio demarcado arbitrariamente, como cualquier país del mundo. De esta forma, al haber menos competencia, se producen dos efectos positivos para estos empresarios que no dudan en defender las políticas proteccionistas: puede elevar los precios, porque no tienen competencia, y al mismo tiempo elevan sus márgenes de ganancias. El proteccionismo es una redistribución de la riqueza desde los sectores productivos y competitivos hacia los sectores parasitarios. 

Cuando se implementan políticas proteccionistas, surgen empresas que de tener que competir en un mercado libre no podrían existir, ya sea por una cuestión de costos, de tecnología disponible, know-how, o lo que sea. Cuando se abre una empresa, ésta demanda mano de obra, además de otros factores de producción, como bienes de capital.  Pero ¿es positivo esto? El trabajador que fue contratado por esa empresa, contestaría que si. Sin embargo, salvo para esos nuevos empleados, y para el empresario que ahora tiene una fuente de generación de ingresos a costa de que sus consumidores se ven privados de acceder a la competencia, esta nueva empresa es perjudicial. Es perjudicial porque ocupa factores escasos, como son los trabajadores y los bienes de capital, y los destina a una actividad que no produce riqueza, más bien les genera un perjuicio.

Como vimos hasta ahora, el proteccionismo ofrece mayores precios para los consumidores, mayores márgenes de ganancias para algunos empresarios y además desperdicia recursos escasos que podrían ser destinados a otras actividades productivas. Pero hay mas.

También hay empresarios que se ven perjudicados por el proteccionismo imperante, son aquellos que dependen de algún insumo proveniente del extranjero, así se ven frustradas oportunidades de abrir nuevos emprendimientos, o de continuar emprendimientos ya existentes. ¿De dónde salen aquellos puestos de trabajo que «genera» el proteccionismo? Acá ya podemos contar algunos.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar al hombre olvidado, aquel que debe pagar más por productos que, en un mercado libre, pagaría menos. Ese hombre, o mujer, está obligado a destinar una mayor parte de sus ingresos en menos productos, y en consecuencia, su nivel de vida baja, pudiendo acceder a un menor número de facilidades. Mucho peor es para aquellos que se encuentran en los márgenes, y que los incrementos de precios no solamente significa consumir menos de otras cosas, si no, dejar de consumir.

Los argumentos a favor del proteccionismo suelen ser básicos y emocionales, pero carentes de cualquier lógica económica, de ser tan beneficiosa la aplicación de este tipo de políticas, cada provincia, municipio, barrio, manzana, cuadra o familia,  debería adoptar el proteccionismo, y de esta manera, asegurar los puestos de trabajo, y la superioridad de la industria provincial/municipal/barrial/manzanal/cuadral/familiar, según sea el caso.

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¿Quién sanciona a Movistar?

El gobierno nacional anunció con bombos y platillos que próximamente se sancionará a la empresa de telefonía celular Movistar, que el día lunes sufrió un desperfecto técnico y dejó sin servicio a casi 15 millones de personas.

En coherencia con la linea argumental del gobierno de no desperdiciar oportunidad para señalar la importancia de la intervención estatal, y la grandeza del gobierno frente al sector privado, el ministro de Planificación Julio De Vido hizo las siguientes declaraciones:

De Vido consideró que «hoy marcamos el camino y dimos absoluta claridad de que el Estado no va a permanecer pasivo cuando se afecta la prestación de un servicio que involucra a 18 millones de usuarios de telefonía móvil y otros tantos que tuvieron problemas con la fija» y adelantó que «los números de la multa se conocerán en los próximos días, cuando concluyan los trabajos técnicos».

Hay varios interrogantes que surgen a partir de las declaraciones de De Vido, y que deberían ser analizados. Está claro que el gobierno ha aprovechado la oportunidad de que el falló el servicio de Movistar para ponerse del «lado de los desprotegidos, los débiles que no pueden hacer nada ante semejante multinacional» como se dijo durante el día. El Secretario de Comunicaciones, Lisandro Salas, habló de una «desprotección por parte de la empresa» hacia los usuarios.

Sin embargo, todas estás declaraciones no hacen más que confirmar de forma categórica la ignorancia de los funcionarios acerca de como funciona el mercado, o en todo caso la intención de transmitirle y fomentar en la gente la dependencia total del Estado siguiendo el concepto básico del fascismo «todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado».

La sanción en este caso no va a provenir por parte del estado, si no que son los consumidores o usuarios los que pueden sancionar cuando Movistar, o cualquier otra empresa, falla en su servicio y no está a la altura de sus expectativas. El gobierno, sancionando a Movistar, no estaría defendiendo derechos individuales, como se suele decir que es su función fundamental, si no interfiriendo en un arreglo voluntario entre dos partes

Hasta el momento la empresa anunció algunas bonificaciones:

Según informó la empresa telefónica, «en la próxima factura se bonificará el día completo del abono», y a quienes utilicen el servicio prepago «se extenderá el vencimiento del crédito por 48 horas más», según reveló Ramón Ponce Gil, director Corporativo de Comunicación e Imagen del Grupo Telefónica.

En diálogo con radio Mitre, el directivo comunicó los primeros resarcimientos.

Además, según informó la compañía en un comunicado, le extenderá la vigencia del crédito por 48 horas, a aquellos clientes que tuvieran recargas con vencimiento el lunes dos de abril.

Por otra parte, todos los clientes Movistar podrán enviar SMS gratis durante los 4 días de Semana Santa a todo el país (de jueves a domingo).

Desigualdad. Por último, un argumento utilizado muy a menudo para defender este tipo de acciones, es la idea de que existe un desequilibrio en el poder de negociación entre la gran empresa multinacional, con una gran estructura, y el usuario particular que carece de cualquier tipo de poder de negociación. Esto, en principio, es verdad. Sin embargo, los que apelan a este argumento sufren de miopía al no poder observar todos los factores que están involucrados en la relación de Movistar y sus clientes. El poder, lo tienen los 16 millones de afectados, de los que depende Movistar para ser rentable,  además de la presión que existe por parte de los competidores que pueden capitalizar este error de la compañía española, y atraer nuevos clientes.

En conclusión, este tipo de situaciones nos demuestra que los mercados desregulados no existen, las alternativas que se pueden presentar son dos: por un lado un mercado regulado por un puñado de funcionarios que deciden que empresas deben sobrevivir y cuales deben dejar de ofrecer sus servicios, y que apliquen sanciones quien sabe con que criterio. Por el otro lado, un mercado regulado por los consumidores, que con sus decisiones diarias sobre como asignar sus ingresos, pueden castigar muy duramente a aquellos que no están a la altura de sus expectativas.

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No dejes que la escuela interfiera en tu educación

Este video, muy positivo, está dando vueltas por las redes sociales, y es publicado por el sitio web Educación Viva aunque nada sabemos sobre ellos.

Una buena noticia que este tipo de campañas se hagan virales, es la educación pública, una de las raíces del árbol que hay que derribar.


 

Acá escribimos en más detalle sobre este tema:

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Casos de laboratorio

Hoy en mi regreso del trabajo, en el subte, me encontraba leyendo uno de esos típicos artículos libertarios de casos de laboratorio, con los cuales pretendemos refutar las hipotéticas y risibles situaciones en las que en ocasiones nos sitúan socialistas, fachos y conservadores para encontrar falencias en nuestras teorías o utopías. El artículo se denominaba «Libertad y propiedad: donde entran en conflicto» y trataba sobre el problema que se originaría si nuestro terreno se encuentra rodeado de otros cuyos propietarios no permiten sean transitados (algo así como encerrados en nuestra propia casa).

Cuando se plantean estas situaciones absurdas debe recordarse que el futuro es incierto y la cooperación social espontánea puede traer soluciones que superan lo que nuestra imaginación puede brindarnos. Por ejemplo, si contáramos a personas de hace 300 años que hoy podemos trasladar un texto de un lugar a otro en segundos, es muy probable pensaran lo logramos con alguna especie de cohete ultraveloz que lleva un papel de un lugar a otro, ninguno imaginaría una señal satelital binaria transmitiendo el texto. Las soluciones que podamos proyectar para hipotéticos problemas, es probable no sean las que finalmente los resuelvan.

No obstante, esta bien que querramos responder a las más alocadas situaciones que nos presentan respetando principios y manteniendo una consistencia ideológica. Pero sin olvidar que ante el estatismo salvaje podemos jugar el mismo juego. Al subordinar ellos los derechos individuales al poder de turno o a mayorías, uno directamente puede preguntarles «¿qué sucede si los gobernantes, elegidos democráticamente y una vez en el poder, modifican las leyes y mediante ellas emprenden un genocidio?».

Resulta absurdo, sin embargo, a diferencia de los raros casos de laboratorio que suelen plantear contra la filosofía de la libertad, fue realidad (http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_parlamentarias_de_Alemania_de_1933).

Fascismo Nacional y Popular

De este tema ya se habló muchísimo en el blog (ver «Fascismo Inconsciente» y «Carta a mis amigos progres…» ), pero nunca está de más volver al tema para dejarlo bien en claro.

Perón era fascista. En sus viajes a Europa estudió el fenómeno, lo suficiente como para saber que el poder político se podía construir desde la Secretaría de Trabajo, cargo que pidió explícitamente al participar del golpe de Estado que derrocó a Ramón Castillo en 1943. Por algo son tantas las similitudes entre la «Doctrina» justicialista y la Carta del Trabajo Italiano.

Aunque, aclaremos algo: Perón no fue realmente el culpable, sino que montó el aparato electoral justicialista sobre el Estado Corporativista-Fascista instalado en la década del ’30 (los pilares: abandono del patrón oro y adopción del patrón aire, creación del Banco Central, instauración del impuesto a las ganancias).

A continuación, un extracto del documental «Permiso para pensar» (1989), dirigido por Eduardo Meilij.
Todo el documental es imperdible, por la particularidad de ser una recolección y compaginación de propaganda y de noticieros de la época del primer Peronismo, a fin de que el espectador saque sus propias conclusiones. Está completo en su web oficial, o en videos de YouTube desde este post.

Este fragmento en particular fue para mí lo más chocante de todo el documental.

«Nosotros tenemos en este momento casi 4-5 millones de estudiantes… de gente que estudia. Que si no votan hoy, votan mañana, no hay que olvidarse.

Tenemos que irlos convenciendo de que hagan la escuela primaria. Yo le agradezco mucho a las madres, que ya le enseñan a decir «Perón» antes que decir «papá». Es ya demasiado eso, pero…

Para la primera parte de esta acción individual es imprescindible el adoctrinamiento. La escuela primaria constituye entonces el primer escalón de captación y del adoctrinamiento de la futura ciudadanía al movimiento justicialista. Esta exigencia impone al personal de preceptores, maestros y profesores una profunda identificación con los postulados de la doctrina, a fin de que la juventud, al iniciarse en el estudio de los derechos ciudadanos, se encuentre identificada con la doctrina nacional.»

– Juan Domingo Perón

Fuente: http://www.permisoparapensar.com.ar

Salud Pública

Frontiers

El próximo paso

Cual Schiavi en la publicidad de la SUBE, tengo que decir “mirá que te lo avisamos con tiempo, eh” y “¿te dormiste?”.

Mirá que venimos repitiendo una y otra y otra vez cuáles son las consecuencias de “proteger la industria nacional” y dejar en manos de un burócrata qué productos pueden pasar de un lado a otro de una línea imaginaria.

Más de una vez me han dicho cosas como “Prefiero que se cree trabajo para un argentino a que un ricachón se compre un iPhone”. No sé si los defensores gratuitos de estas ideas lo hacen por ignorantes o por resentidos con que alguien tenga guita. Sea como sea, el “trabajo argentino” se convierte en una carta blanca para que el estado y el gobierno hagan lo que se le canten con las importaciones.

Después de eso, vienen con la idea fantástica de la “balanza comercial”, una idea que no resiste dos minutos el análisis de un nene de 5 años (hay que sembrar una gran ignorancia en las mentes de las personas para que esta idea sea aceptable). Cuenta la leyenda estatista que es exportar es mucho más beneficioso que importar. Esto es una falacia, ya que el que exporta lo hace para pasar de una situación menos beneficiosa a una más beneficiosa. Y lo mismo pasa con el que importa.

Si exporto, cambio productos por dólares. Si importo, cambio dólares por productos. En el medio puede haber cantidad de intercambios de dólares por productos internos, incluyendo moneda nacional. Les pregunto a los genios del estatismo: si ingresan muchos más dólares por exportaciones, que los que salen por importaciones ¿en qué beneficia a “todos los argentinos”? ¿Tienen los papeles verdes algún poder mágico que nos hace más felices, más ricos, hacen crecer más las plantas o purifican el aire? ¿En qué me beneficia a mí que un agroexportador tenga más dólares en su cuenta del banco o abajo de su colchón?

Claro que, el truco está en que esa “balanza” es medio mentirosa. El que exporta tiene que entregar los productos y el estado lo obliga a cambiar los dólares por pesos al cambio oficial. Así, el que se queda con los dólares es el estado. Y acá es donde la “balanza” balancea. Se usan esos dólares “excedentes” para importar energía subsidiada y para pagar deuda. El único beneficiado por más exportaciones que importaciones es solamente la actual gestión estatista, que se permite derrochar los dineros públicos para atraer un caudal electoral mayor.

Las exportaciones, son el precio a pagar para poder importar, justamente para estar mejor. Y no al revés como nos quieren hacer creer.

En este punto el lector se preguntará qué tendrá que ver esto con la salud. Por más que estúpidos como Moreno y la reina no se hayan dado cuenta, en el siglo XXI el mundo se globalizó y, para nuestro beneficio, podemos hacer uso de bienes y servicios generados a millones de kilómetros de distancia. Es así que muchas industrias fabrican sus productos en un solo lugar y luego hacen la distribución a escala global (por cierto, para aquellos a los que les importa “que la gente tenga trabajo”, la logística y distribución genera muchísimo más trabajo que la producción). Estos bienes y servicios van desde autos hasta computadoras, zapatos, celulares, ropa y MEDICAMENTOS.

Cuando desde un despacho burocrático se traban o cierran las importaciones DE TODO ¿qué creen estos inútiles que va a pasar? ¿Que por arte de magia van a aparecer los productos adentro del país? ¿Que las fábricas se van a montar solas y automáticamente? ¿Que negocios no rentables en el país por un tema de escala se van a volver rentables?

Y así es que, por un tema de cuántos dólares van a tener a su disposición, generan una escasez donde antes no la había. Hay faltantes de todo, en especial de medicamentos, en especial de esos medicamentos que la gente necesita para esas boludeces como…..seguir viviendo.

¿Qué le deberíamos contestar a alguien del 54% que votó por proteccionismo y fronteras cerradas que ahora se queja que no puede conseguir un medicamento importado?

¿Qué deberíamos decirle a esos parásitos sin escrúpulos que se viven llenando la boca con cosas como su “fantástico sistema de salud pública” y, llegado el momento no te dejan acceder a un medicamento que necesitás? ¿Acaso podemos creer que estas personas están interesadas en la salud de alguien?

Economía a los palos. Bienvenidos al Siglo XVI.

En nombre de los otros

Cuando en la vieja Unión Sovietica se jactaban de sus grandes progresos militares, su programa espacial, y la realización de desfiles donde exponían sus misiles más importantes, y los proyectos grandilocuentes que tenían, en realidad, era la admisión de que el socialismo era un fracaso. Mientras sucedía todo esto, se daba una escasez generalizada de alimentos, vestimenta, y otros insumos. Un claro ejemplo de como la planificación centralizada y la ausencia de la propiedad privada son un camino al fracaso. Es la imposibilidad del calculo económico en el socialismo.

En Argentina sucede algo parecido. La muestra Tecnopolis, llevada a cabo el año pasado por el gobierno nacional, es un claro ejemplo de esta mala asignación de recursos. Mientras existen personas en varias partes del país, viviendo en condiciones miserables, en los suburbios de la Capital Federal, se expone como los cientos de millones de pesos obtenidos de la misma forma que un ladrón obtiene su botín, son gastados en proyectos, muchas veces que no tienen ninguna utilidad, para satisfacer las necesidades de los megalomanos que participan de un gobierno. Se podrá argumentar que no podemos esperar a resolver todos los problemas para invertir  en tecnología, pero se confunden. Acá no estamos pidiendo que no se gaste en tecnología (o Fórmula 1), y que se gaste en otra cosa. El pedido es sencillo, dejen de tomar por la fuerza lo que no les pertenece.

Otra aberración de este estilo se está gestando a nivel nacional. En este caso, no es para evidenciar a gran escala esa mala asignación de recursos, si no para dejar al descubierto como las decisiones individuales y privadas pueden, y deben, según los gobiernos, ser sustituidas por las decisiones de funcionarios. Se llama artepolis, una especie de muestra de arte, organizada y financiada por el estado, que en palabras de Cristina Kirchner, es muy posible que se lleve adelante:

«Debemos hacer un Artepolis como hicimos Tecnópolis. Los argentinos nos debemos un Artepolis», propuso la presidenta Cristina Fernández de Kirchner esta tarde, en el acto de lanzamiento del Plan Nacional de Igualdad Cultural. «La producción de arte y contenidos y la conexión de los trabajadores de la cultura es fundamental», agregó.

El individuo, como ser humano privado con consciencia, es negado por el gobierno. El trabajador, al que constantemente se hace referencia, no es una persona que tiene gustos, prioridades personales, y que busca su propio bienestar, el trabajador solo es valorado como factor que aporta a la riqueza del estado mediante el pago compulsivo de impuestos. Por eso mismo, una vez más, este tipo de proyectos imponen los consumos culturales de las personas, que son desconocidas como seres únicos e irrepetibles, y son aglutinados en ficciones como «los trabajadores».

Este, y todos, los gobiernos, se atribuyen una serie de actos en nombre de otros, cuando la realidad es que ese acto en su esencia constituye la negación de la existencia de cada uno de los otros, es todo parte de un mismo ciclo. Un gobierno que genera las condiciones para interferir en cualquier tipo de prosperidad (no confundir prosperidad con LCD y vacaciones a Mar del Plata), termina generando dependencia, y se aprovechan de esta para crear este circulo vicioso, que es muy dificil ponerle fin.

Muy difícil, no imposible.

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