Dos objeciones a la ley sobre el matrimonio gay

El impecable post de Jaiek arroja buenas conclusiones a favor del matrimonio gay, para los que no lo hicieron leanlo.

Agrego una causa mas de porque aquellos comprometidos con la libertad deben defender esta ley.

La situación actual (o en realidad, hasta ayer) del matrimonio consistía que la libertad de contratar en temas de familia (especificamente, matrimonio) se veía estrictamente restringida a determinadas clausulas inmodificables pre-establecidas por la ley  por un lado (y esto sigue igual), y por el otro que los sujetos capaces de celebrar ese contrato pueden ser solamente dos y de sexos opuestos.  Que pasa con este cambio?  Lo que logra la modificación del código civil es retirar un poco mas al gobierno de las restricciones que impone a la libertad de asociación permitiendoles a personas del mismo sexo celebrar el contrato de «matrimonio civil», de esa manera se le da mas libertad a los individuos de poder contratar y asociarse.

De todas maneras, viendo ayer el desarrollo del debate (solo el final) en el Congreso, hay dos asuntos que quedaron a la vista y que son preocupantes:

–  En primer lugar el Senador Pichetto describió un artículo de un proyecto alternativo de unión civil, que permitía que el funcionario a cargo de celebrar el matrimonio rehusarse bajo la figura de «objetor de conciencia», como digno de un «estado totalitario», dejando de lado que minutos antes afirmó que la función del estado es «garantizar la felicidad», este artículo criticado ofrece un claro ejemplo de porque regular asuntos privados de las personas es meterse en un problema. Desde el punto de vista legal no hay ningún problema, pero para un defensor de la libertad que el estado favorezca ciertos valores morales por sobre otros si lo es. Veamos, antes de la legalización del matrimonio gay el mesnaje de la legislación era: «no reconocemos los derechos de los gays a celebrar el contrato de matrimonio», y de esta manera los homosexuales veían como el estado adoptaba cierta legislación, sustentanda en cuestiones de principios, que los desfavorecía. Ahora, los conservadores creen que otorgando el estado (y sobre esto es el segundo punto que voy a mencionar a continuación) el derecho a los homosexuales a casarse, se esta imponiendo la moral libertina  (sic).

En definitiva, dejar los asuntos privados que no agreden a un  terceros por fuera de la orbita estatal, es la mejor solución que debería dejar contentos a todos.

– En segundo lugar, muchos de los senadores que apoyaban el proyecto de ley hablaban de que estaba «extendiendo derechos», «otorgando derechos», «incorpornado derechos», etc. El problema en esta cuestión se rádica en que los legisaldores creen que pueden otorgar derechos a piaccere, que los pueden crear, modificar e incluso eliminar. Esto es sumamente grave porque como han dicho muchos «todo lo que te puede dar un gobierno, de un dia para el otro, te lo puede quitar» y por otro lado porque crea muchos derechos que no son realmente derechos, mas bien violaciones de los derechos en nombre del derecho.

En sintesís, el segundo punto en contra es reconocer que los legisladores estan creando derechos, cuando la realidad es meramente un reconocimiento por parte del estado de derechos que ya tenían desde antes los individuos pero que estaban restringidos anteriormente, de ahí a que estos dos puntos que mencioné se cruzan, por mas que la segunda objeción merezca un mayor desarrollo para que sea bien comprendida.

Algunas reflexiones que deja el debate del matrimonio homosexual

Quiero escribir algunas reflexiones sobre el debate del matrimonio homosexual, sin discutir el asunto en sí mismo, sino las implicancias que tienen los hechos y dichos que se dieron durante esta discusión. Es muy importante abstraerse del asunto, y pensar qué sería de nuestras vidas si dejamos que nuestras decisiones más íntimas estuvieran al arbitrio de los demás o de las mayorías circunstanciales.

1- «No es un tema prioritario, hay otras cosas para debatir»

Podemos estar de acuerdo, dependiendo del lado del mostrador en el que nos encontremos. Para los heterosexuales puede ser un tema menor, pero para los homosexuales, es un tema prioritario en su agenda porque los afecta directamente. Es bueno ponerse de ambos lados de la discusión.

2- ¿Debemos aceptar que se legisle sobre los aspectos más íntimos de nuestras vidas?

Por suerte nadie me dijo con quién tenía que casarme, y me casé con quién yo quise. ¿Hubiese aceptado que alguien me impusiera con quién hacerlo? De ningún modo, venga del ámbito familiar, o de la sociedad en la que me desarrollo. Estaría en una lucha similar a la de la comunidad homosexual seguramente, luchando por mi derecho a gobernar mi vida sin que los demás me impongan su voluntad.

3 – «Hagamos un plebiscito para determinar si la gente quiere aceptar o no el matrimonio homosexual»

De ninguna manera dejaría que plebisciten una decisión de vida tan pero tan íntima y personal. Les pido a todos aquellos que quieren plebiscitar la vida de los demás, que piensen si ellos mismos estarían dispuestos a que todos plebiscitemos sus decisiones de vida antes. Es muy simple, yo no me meto en tu vida, vos no te metas en la mía.

4 – «El matrimonio es una institución religiosa sagrada, entre un hombre y una mujer»

Libertad de culto significa que cada uno puede profesar la religión que quiera o no practicar ninguna si así lo deseamos. Esto mismo significa que si yo no profeso un culto, nadie tiene por qué imponerme los valores de dicho culto (sea musulmán, evangélico, católico, judío, budista, etc). Separemos los valores por los que deseamos regir nuestras propias vidas, de los valores comunes indispensables que rigen a una sociedad libre y tolerante al disenso.

Asimismo, debemos aprender a separar la faceta civil del matrimonio, de la religiosa. Nadie está queriendo modificar ninguna religión, pero sí la vida civil que queremos llevar.

5 – ¿Por qué existe sólo una forma de matrimonio?

Algo que muchos liberales nos preguntamos siempre, es por qué el código civil presenta una y sólo una forma de matrimonio.  Yo no pude firmar el contrato matrimonial que quise, usé el que me impusieron. Está bien, yo decidí que finalmente era lo que quería y me convenía, pero probablemente haya mucha gente que quiera hacerlo bajo unas condiciones diferentes de las actuales y hoy no puede hacerlo (habría mil variantes, un matrimonio con más obligaciones, o con menos obligaciones que las actuales, con implicancias diferentes en cuanto a la división o unificación del patrimonio, etc etc).

Las acciones que nos atañen personalmente sin afectar a terceros, no pueden ser rechazadas o regladas por nadie diferente de nosotros mismos. Esa es la base de la tolerancia y el respeto en una sociedad libre. Podemos entender la discusión del matrimonio homosexual como un asunto de los homosexuales, o podemos entenderlo como el camino para liberar nuestras vidas y aprender a ser tolerantes frente a otros proyectos diferentes a los nuestros. No entender esto es el primer escalón para dejar que los demás impongan sus valores en nuestras vidas y perder lo mejor que tiene la existencia: el disfrutar que estamos vivos de la manera que elijamos, siempre y cuando no afectemos negativamente la vida de los demás.

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