Algunas preguntas

Si caminando por la calle una persona que no te conoce te afirma que sabe que es lo mejor para tu vida, y que debería poder planificartela por tu propio bien, y el de la sociedad, ¿qué hacés? Yo lo ignoro por loco y sigo caminando.

Si caminando por la calle un persona que no te conoce te afirma que sabe que es lo mejor para la vida de decenas de personas, y que debería poder planificarlas  por su propio bien, y el de la sociedad, ¿qué hacés? Supongo que seguiría caminando, y le avisaría a alguien que esta persona tiene sus facultades mentales alteradas y necesita ayuda.

Supongamos que un extraño te afirma que sabe que es lo mejor para 40 o 50 millones de personas, y que deberían dejarle diseñar los planes de sus vidas por su propio bien, y el de la sociedad,  ¿qué hacés? Yo te voy a dar la respuesta, lo votas, lo llamas «político» y lo seguís, lo defendés, y esperas que sea él o ella el que sea elegido para aplicar el plan.

En conclusión, en cualquier otra circunstancia estarías siguiendo a un demente, a un loco, pero cuando una persona afirma lo mismo que el loco pero lo aplica para millones, parece lógico lo que dice, cuando un mero detenimiento para analizar la situación nos arroja que su afirmación es completamente absurda, y que nadie mejor que vos mismo sos el indicado para tomar las decisiones.

¿ Cuáles son los mecanismos para que los políticos puedan lograr que los veas como su salvación, o como los únicos preparados para resolver los problemas que se presentan?

Varios, pero definitivamente, la educación pública es uno de los factores determinantes, para que se pueda impregnar a la gente de estas ideas.

Para terminar, una frase del fallecido Murray Rothbard en alusión al tema:

Cada individuo debe tener libertad, debe tener su espacio para formar, probar y actuar de acuerdo a sus propias decisiones, en busca del desarrollo de su personalidad. Debe ser, al fin y al cabo, libre para poder ser plenamente humano.

El gobierno y la destrucción de la moral

Lean a Robert Higgs, no tiene desperdicio:

No obstante, cuando un gobierno ha estado arraigado en una sociedad durante largo tiempo, sus exacciones se tornan una “triste realidad”, una cuestión de “así son las cosas”, y la gente tiende a perder su percepción de que obtener algo del gobierno equivale a recibir propiedad robada porque el gobierno, careciendo de algo que le pertenezca legítimamente, solamente puede dar lo que injustamente ha arrancado de otros. Los gobernantes, apoyados por su intelectuales mantenidos, hacen todo lo posible para tejer un manto de legitimidad en aras de disfrazar su saqueo, porque al hacerlo morigeran las dificultades de extraer la riqueza de de los propietarios legítimos.

En algunos casos, especialmente en sociedades con gobiernos que intentan justificar su existencia y sus acciones en fundamentos “democráticos”, muchos individuos pueden ser engañados por este acto de prestidigitación ideológico. Pueden en verdad creer que “nos gravamos a nosotros mismos” de modo tal que los mandatarios que “elegimos” pueden disponer del botín de maneras por las que “votamos” fallando en apreciar el abismo que separa a esta prístina visión ideológica de los sórdidos hechos palpables.

Una vez que esta clase de pensamiento se vuelve predominante, sin embargo, sirve para santificar formas especificas de depredación sin ningún límite claro. La gente empieza a creer, o al menos se esfuerzan por convencerse a sí mismos, que cualquier cosa que el gobierno pudiese estar listo para otorgarles, ellos poseen en consecuencia un perfecto derecho a recibirla. En este punto, se ha perdido todo contacto con la genuina moralidad, y en virtud de que una sociedad de sociópatas no puede permanecer viable en el largo plazo, la nación que se embarca en este curso ha zarpado hacia su propia ruina.

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Corazon Valiente, antifacho

Disfruten!

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