Los dueños de la parte fea y de la parte linda de tu vida

Así se refirió la presidente Cristina Fernández de Kirchner al día que se estaba viviendo a raíz del accidente de trenes en Castelar, durante un acto de entrega de planes de vivienda en la Casa de Gobierno :

… es un día hoy de broncas, de impotencia, de dolor; pero también de realizaciones y de logros. La vida es así también. Nada es perfecto, no tenés días perfectos, ni todo es perfecto de la mañana a la noche, ni del primer día al último. Es parte de la vida. El dolor, sí por la parte fea de la vida que le toca hoy a algunos argentinos, y la alegría por la parte linda que le toca hoy sí a otros argentinos.

En condiciones normales podría darle la razón a Cristina Fernández de que la vida tiene cosas «lindas» y cosas «feas». La vida es una continuidad de sucesos que muchas veces nos benefician, nos hacen bien y nos hacen felices, y de muchos otros que nos perjudican, nos hacen mal y nos hacen infelices.

Ustedes, al lado de ella, no saben lo que es el dolor.

Ustedes, al lado de ella, no saben lo que es el dolor.

Pero no estamos en condiciones normales, y esta parte del discurso de la presidente se sintió como lo que fue finalmente, la evasión de la culpa de sus propias acciones. «Así es la vida», nos dice. Y digo que no estamos en condiciones normales porque generalmente un gobierno que deja a sus ciudadanos en libertad, que los deja hacer y los deja responsabilizarse de sus acciones, no podría atribuirse la alegría ni la miseria o el dolor de los ciudadanos. Pero no es el caso de este gobierno. No es el caso de nuestra presidente. La «parte linda» del día del accidente, como ella la llamó, y la «parte fea» del día del accidente, fueron ambas causadas por la gestión del gobierno, no fueron meras casualidades. El gobierno no sólo se encargó de «re-distribuir» la riqueza ajena para que algunos se vieran beneficiados con los planes de vivienda, sino que se encargó de que la infraestructura del transporte ferroviario llegara al punto de deterioro tal, de ocasionar un accidente que dejó como saldo 3 muertos y más de 300 heridos – entre los que se encuentra por lo menos un amputado-.

La parte linda de la vida le tocó, por suerte, a algunos. Y digo por suerte, porque no fue por decisión propia, ni preparación, ni tuvieron influencia en que ello así pasara. Seguramente los beneficiarios de los planes de vivienda merecían obtener algo, finalmente, en su vida. Pero es triste pensar que no pudieron ser artífices de ello. No tenían un camino, no tenían una forma, no tuvieron el margen de maniobra para poder llegar a lo que llegaron. Dependieron de la gracia de una «iluminada». Y no tiene por qué ser así. En una sociedad libre, uno no tiene nada asegurado. Pero sabe que puede ser artífice de sus éxitos y sus logros. Que si trabaja de cierta forma y en forma constante puede llegar al punto de tener su vivienda, o por lo menos si no la tiene, tener una vida digna. Pero no; el gobierno nos saca todos los días. La inflación es un veneno para el salario de los trabajadores. Nos aleja la zanahoria de todo lo que nos puede hacer crecer. Cada trabajador trabaja media vida para el estado y media vida para sí mismo y para los suyos. La falta de inversión, aleja a las empresas de la gente que quiere trabajar. El aumento del gasto público y de los planteles estatales, exige más de cada trabajador y emprendedor privado. Y todo eso nos quita capacidad de lograr cosas por mérito propio y se la transfiere a la clase política, que será la que decide si, finalmente, seremos o no beneficiarios de algo.

Y la parte fea de la vida le tocó, lamentablemente, a muchos más. Que tampoco, al igual que los del párrafo anterior, tuvieron margen de maniobra. Porque lo que les dejan hacer, es lo que hacen todos los días. Se levantan para trabajar y se toman un medio de transporte que pocas veces depende de su eficiencia y la gracia del usuario, aunque sí muchas más veces de la rosca política, los acomodos y los negociados. Son transportados como ganado, para poder ofrecer algo útil con su trabajo, de lo cual luego los van a despojar del 50% de lo que hayan conseguido, para finalmente repetirles una y otra vez, qué sería de ellos sin la gracia de los políticos. Refregándoles en la cara, a los pocos beneficiarios que el gobierno eligió para integrar a aquellos a los que le toca la parte linda de la vida. Para decirles que algún día, quizás algún día – y que de ellos no depende- les pasará algo bueno. En el mientras tanto, deberán soportar las consecuencias de dejar que manejen todo con criterio político. Se tomarán el tren equivocado, un día equivocado, a la hora equivocada, y quedarán para siempre en la estadística, como parte de los 52 muertos de un 22 de febrero, o como parte de los 3 muertos de un 13 de junio.

Es triste pero es así. Ya no nos dejan ser los dueños de nuestra vida. De las partes lindas, ni de las partes feas. El dueño es otro. Es alguien que no nos conoce, al que no le importamos en lo más mínimo, que no sabe lo que gozamos, ni lo que sufrimos. Y que encima, el día que finalmente nos convierte en víctima, nos trata de convencer que la víctima, es ella.

Lenguaje

Dicen los expertos que las palabras que tenemos en nuestro vocabulario condicionan cómo pensamos. Así, una persona más culta será capaz de pensamientos más profundos que una persona que no lee, y mucho más capaz que, por ejemplo, un cartonero, que supuestamente maneja un vocabulario de 200 palabras.

Los distintos idomas, entonces, pueden hacer que pensemos distinto respecto de ciertos temas:

Otros dicen que el lenguaje es sabio, y las palabras ocultan su real significado. Por ejemplo, «casamiento = en casa, miento» o «el verano sirve para eso: para ver anos».

La palabra impuesto es mucho más acertada que su equivalente inglés tax, porque es justamente algo que está impuesto.

En cambio, taxpayer («pagador de impuestos») funciona mejor que contribuyente, porque esta última nos puede dar la impresión de que la gente los paga voluntariamente.

Ahora, si bien desde este blog promovemos la libertad y no nos gusta obligar a la gente a hacer cosas, hay una palabra que debería ser cambiada: gobierno. Hablar de «gobernante» nos pone inmediatamente en la posición de súbditos. El presidente no es el soberano; no tiene ningún derecho sobre los ciudadanos. No puede suprimir sus libertades ni violar sus derechos individuales. Es mucho mejor que empecemos a utilizar la palabra administración, porque al fin y al cabo el presidente y su gabinete son empleados de la gente, designados para administrar temporalmente lo público.

Si el administrador de nuestro edificio nos dice que a partir de ahora no se pueden tomar bebidas alcohólicas en nuestros respectivos departamentos, le vamos a decir que claramente el que no debería tomar alcohol es él, porque está borracho al intentar decirnos qué podemos hacer con nuestro propio cuerpo en nuestra propiedad (si no estamos violando derechos de terceros, claro). O, si nos dice que las expensas van a aumentar 100% durante un año, pero que a cambio a todos nos van a instalar un equipo de aire acondicionado (y, probablemente, un amigo del administrador obtendrá la licitación, o él o ella se quedarán una «comisión» por haber conseguido el laburito), le vamos a decir muy cordialmente que NOSOTROS decidimos si queremos o no un split, y pondremos el modelo que se nos antoje, cuando se nos antoje.

Por eso es tan importante lograr que el poder de la administración pública esté como máximo en el tamaño de un municipio: si el administrador se excede, allí estará la turba iracunda para hacerle entender que está equivocado, y propondrá un nuevo intendente.

Walter Block sobre indemnizaciones a pueblos originarios

Video de la conferencia en ESEADE, organizada por Fundación Atlas 1853, donde Walter Block expone la teoría libertaria sobre indemnización a pueblos originarios que han sido privados de su propiedad en los saqueos coloniales, y posteriores:

Avances Libertarios

Hace tiempo que está vigente el debate sobre si se puede o no achicar el estado desde la política. Y si es el curso de acción correcto. Por un lado están los que bogan por un estado mínimo y por otro están los que están a favor de una sociedad libre de toda intromisión estatal, o sea, anarquistas. Entre estos últimos podemos diferenciar a personas como Stefan Molyneux, que insiste en que la violencia estatal solo puede ser eliminada a través de la educación y que no apoya la acción política porque argumenta que, ante el fallo de cualquier medida libertaria implementada en un sistema estatista, que falle justamente por el entorno estatista, se le echará la culpa al libremercado y voluntarismo y retrasa los avances logrados. Sin embargo, banca todos los movimientos pro-libertad que van saliendo y debate con personas como Peter Shciff y otros que son muy partícipes de la campaña de Ron Paul. También encontramos a «los puristas», típicos anarquistas de café o de facebook que, a cualquiera que trate de meter las ideas de la libertad en la política lo tildan de «facho estatista estalinista» e impuro inmerecedor de llamarse anarquista, comparándolos con los grandes saqueadores. Todo esto sin salir del sótano a hacer la revolución ni nada parecido.

Coincido con Molyneux, que sólo se va a llegar a una sociedad libre y madura después de muchos, pero muchos años de educación y de desmantelamiento de los Ministerios de la Verdad con la que se adoctrina a los chicos y jóvenes durante cantidad de horas del día por más de 12 años. Pero, también es muy importante la participación de liberales, e incluso de gente que tiene ideas más radicales, libertarias y hasta anarquistas (tal vez con un discurso un poco más moderado) en la política.

Allá por los 50’s, Asch hizo un experimento, que consistía en lo siguiente:

– Se buscaban voluntarios para un experimento de percepción ocular.

– Los voluntarios, en grupos de 10, eran enviados a un cuarto donde se les proyectaban dos diapositivas: una con una línea vertical y otra con varias líneas verticales. Los individuos tenían que responder a cuál de las líneas de la segunda diapositiva era igual la de la primera.

Pero en realidad, en cada uno de los grupos de 10 personas había 9 cómplices del experimento y uno solo de los voluntarios, que era ubicado entre los últimos lugares para responder. Lo que hacían los cómplices era decir la verdad en las primeras rondas, pero empezar a mentir organizadamente a partir de la tercera. Si se parecía más a la A, todos decían C. Un gran porcentaje de los participantes, por más que la respuesta correcta y bien obvia era la A, respondían C luego de que otras 7 u 8 personas había respondido eso. Era algo del 40% que cedía a esta presión.

En los 90’s se hizo otro experimento, para tratar de entender si estas personas estaban mintiendo o engañándose a sí mismas o qué. Era similar al de Asch, pero con cuerpos tridimensionales rotados, donde tenían que decir si dos eran iguales o no, mientras les hacían un scan para ver qué parte del cerebro estaba actuando. Llamativamente, el área del cerebro que estaba actuando no era la de la decisión, sino que era la de la percepción. O sea, las opiniones del resto de los individuos, modificaban la forma en la que este tipo percibía las formas. Si, te vuela la cabeza, pero tranquilamente puede ser algún antiguo mecanismo de supervivencia de cuando el ser humano vivía en tribus y, estar en desacuerdo con la tribu podía significar tu muerte, ya sea porque te apaleaban, o porque te echaban y solo no durabas ni un día.

Otros experimentos muestran cosas como que la percepción de un ser humano distingue la cantidad de veces que escucha una cosa y no si viene de la misma fuente o tres. O sea, tiene el mismo efecto que en un grupo de 8, tres personas digan A, o una sola persona haga un takeover y diga A tres veces. También cómo ante varias opiniones iguales, el individuo tiende a guardarse su opinión distinta (¿tal vez tenga origen en el mismo antiguo mecanismo?).

Es por esto que desde la política siempre se trata de ejercer el mayor control sobre la prensa, ya sea con publicidad oficial, corrompiendo periodistas, apretando periodistas y usando otras tácticas bien sucias.

De esta forma, es muy importante que exista la mayor cantidad de personas posible que esté a favor de las ideas de la libertad, incluso en sus variantes más moderadas, ya sea en forma de partidos políticos, bancas en las legislatura y en los medios de comunicación. Porque si dejás el vacío ahí, viene otro y lo ocupa vociferando sus ideas bien recontra hiper colectivistas y «buenistas». Así, desde el púlpito un gupo de atorrantes chorros imponen su moral a todo el mundo, cuando no son más que, como dijo el General «unos estúpidos que gritan». Gramsci tenía esto muy claro cuando tiró sus teorías de meter el marxismo en la cultura.

Siempre digo que en cuanto se hagan canciones pegadizas y de cancha o épicas hablando de la libertad libertaria, el mundo se hace anarquista en meses.

¿Cómo podemos usar esto que tan bien han sabido usar tantos régimenes totalitarios para mantener y/o expandir sus ideas?

Bueno, estos mecanismos funcionan sin importar cuál es la idea que se esté comunicando. Hay que ocupar la mayor de espacios posibles, cada vez que se pueda o que sea necesario.

Cuando tu abuela le eche la culpa a los comerciantes de subir los precios y pida control estatal, tenés que decirle (de forma linda, porque es la abuela, y porque son muchos años de des educación desde el gobierno y los medios que hicieron que la mayoría de las personas no sepa qué es un precio), que no es por el empresario, sino por el gobierno que destruye el sistema de precios.

Cuando ese pariente progre se ponga contento porque se confiscó una empresa, preguntale qué espera que pase después de eso. ¿Quién va a poner una empresa después de eso?

Si existen alternativas políticas liberales clásicas, podés apoyarlas y participar aunque seas anarquista, en vez de andar con el metro para ver quién tiene el «miembro libertario» más grande y quién es indigno. Es más, qué mejor lugar para generar nuevos anarquistas que esos que ya están a mitad de camino (más de uno empezó viendo videos de Friedman o Ron Paul y terminó hiper fan de Molyneux). ¿O acaso creés que es más fácil hacerle llegar tus ideas a un zombie de La Cámpora que lo único que quiere es ver cómo se conchava en el estado parasitando a otros? El liberal clásico es tu aliado en un 70% del camino, así que aprovechalo. Por cierto, faltan cientos de años de desarrollo y educación para el mundo anarquista y, dado que tenés que vivir en el mundo real, ¿qué mejor que tener el estado lo más chico posible desde ahora?

Es mucho más fácil defender las ideas de la libertad cuando tenés como aliado a un diputado parándose en su banca y puteando a todos por parásitos cada vez que se quieren cortar nuevas libertades o aumentarse su propio nivel de vida. Tiene llegada a mucha más gente y prepara el terreno para que puedas acercarle más ideas liberales clásicas, liberales libertarias o anarquistas.

Finalmente, es como dicen los progres, la batalla es cultural, y por muchos años la cultura de la libertad estuvo guardada con la ropa de invierno. Es cuestión de desempolvarlas y sacarlas a relucir una vez más, porque la libertad nunca pasa de moda.

PeligroZombies

¡Guarda con los progrezombies!

¡Que la crisis la paguen los corporativistas!

Todos vimos los carteles de los partidos de izquierda con la consigna “que la crisis la paguen los capitalistas” posteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos en 2008. Y constantemente está en las conversaciones, blogs y documentales la idea de que “el sistema capitalista está en crisis”.

Algo de cierto hay en esa afirmación: el sistema está en crisis. Pero… ¿ese sistema es el Capitalismo? La situación actual apesta más a corporativismo, fascismo y socialismo que a capitalismo laissez-faire.

Alberto Benegas Lynch indaga en el asunto:

Izquierda Desunida

Te pongo la foto de la Izquierda, a la derecha del post.

“[…] Veamos las diez recomendaciones que constituyen los pilares políticos del marxismo. Sin ánimo de analizarlos y criticarlos aquí, solamente señalemos los correspondientes capítulos:

Primero: reforma agraria, la cual apunta a la expropiación directa pero admite pasos sucesivos, principalmente a través de la política fiscal e incluso la cambiaria. La política cambiaria puede aparecer como de relación remota con la reforma agraria pero, igual que que las llamadas retenciones e impuestos a la exportación, al reducir el valor del producto exportado se perjudica principalmente a los productores marginales, con lo que se achica la frontera agropecuaria.
Segundo: el establecimiento de impuestos progresivos.
Tercero: impuesto a la herencia, apuntando finalmente a la abolición de la misma.
Cuarto: ejercer opresión sobre los disidentes del régimen a traves de los más diversos canales y procedimientos.
Quinto: centralización de la moneda y el credito en manos de un banco nacional.
Sexto: estatización de empresas, con prioridad en las áreas de comunicación y transporte. El séptimo y el noveno puntos se refieren a la planificación de las áreas agricola y manufacturera (industrial).
Octavo: establecimiento de ejércitos industriales (sindicatos), sobre la base de la adhesión obligatoria.
Décimo: educación pública, obligatoria y gratuita.

Si analizamos estos diez puntos del Manifiesto Comunista observamos que, en mayor o menor grado, todos los países del mundo libre los han llevado a la práctica. He ensayado ante diferentes auditorios la lectura de ese decálogo —sin decir que se trata del Manifiesto Comunista— e indagado acerca del origen del documento. En muchos casos, tanta es la infiltración marxista y tal es la dosis de socialismo adoptado, que aquellos puntos aparecen como la plataforma de un partido político “moderado”. Sin embargo, se trata —nada más y nada menos— de los consejos del marxismo para producir el colapso de la sociedad libre. Éste es el corazón del marxismo. Es la receta en cápsula, y no podemos decir que Marx y Engels no eran marxistas.”

– Alberto Benegas Lynch, Liberalismo para liberales, Editorial Emecé, 1986.

Que la crisis la paguen los que la generaron; es decir: políticos, banqueros, lobbystas y empresarios amigos del poder.

¿Qué es el liberalismo?

En esta conferencia del economista muchas veces citado en este blog, Alberto Benegas Lynch (h), explica qué entiende él por liberalismo, y analiza algunas distorsiones que se han generado en torno a dicho concepto.

En el video trata los siguientes temas:

– definición del liberalismo
— definición
— imposibilidad de dividir el liberalismo entre políticio y economoico
– funcionamiento del mercado
– el nefasto FMI y el Banco Mundial
– deuda externa y democracia: su incompatibilidad
– la cuestión social
— desempleo y salarios
— salarios
— la importancia del trabajo
— las llamadas «conquistas sociales» y sus consecuencias
— de que depende el nivel de salarios
— el impuesto progresivo
— crítica a la economía neoclásica

 

El oxímoron liberal menemista

Afiche de Carlos Menem¿Puede el menemismo haber sido liberal? ¿No es una contradicción en términos acaso? Como indicara Alberto Benegas Lynch en una vieja entrevista para el diario La Nación, el gobierno de Menem fue en muchos aspectos la antítesis del liberalismo y quizás el que más daño haya causado a la causa libertaria dada la confusión que generó.

Ciertamente hay excepciones a la antítesis. Hubo desregulaciones, abolición del servicio militar obligatorio (luego de la muerte del soldado Carrasco), reconocimiento legal a asociaciones de defensa del consumidor y a la Comunidad Homosexual Argentina (ante presión internacional por la negación de la Corte Suprema), eliminación de la figura de desacato (aunque él mismo la había utilizado), y pese al Mercosur la apertura comercial era incomparable a la del kirchnerismo proteccionista de hoy. Incluso a nivel local, en la jefatura de gobierno de la Ciudad de Bs. As. designada por el Ejecutivo, recuerdo como podíamos comprar cerveza a las 2 de la madrugada en una estación de servicio, libertad de la que el paternalismo de Ibarra y Macri nos privó.

Pero el carácter de excepcional de lo mencionado resalta cuando enumeramos más de lo ocurrido en aquel gobierno peronista:

  • Aumento del gasto público (aumentó un 90.7% entre 1991 y 2001).
  • Aumento de la deuda pública. Al estar impedido de utilizar la emisión monetaria, el aumento de la deuda interna y externa era uno de los mecanismos para paliar el creciente gasto público (el stock de deuda externa sobre el ingreso nacional aumentó de 35.6% en 1991 a 56.9% en 2001).
  • Aumentos impositivos (por similares motivos al ítem anterior y siendo el IVA del 18 al 21% uno de los más recordados).
  • Plan BONEX (confiscación de ahorros en plazo fijo).
  • Ausencia de justicia independiente (una Corte «adicta» que era una oficina más del Poder Ejecutivo gracias al aumento del número de sus integrantes).
  • A colación de lo anterior, destrucción de la división de poderes.
  • Uso de fondos públicos con fines privados, mezclando persona con gobierno.
  • Clientelismo político y asistencialismo (haber sido superado por Duhalde y Kirchner no quita su amplia existencia).
  • Generación de mercados cautivos y monopolios privados fruto de privatizaciones sin apertura de mercados (corporativismo).
  • Reforma constitucional con el solo fin de obtener una reelección presidencial y aumentar el tiempo en el poder.
  • Participación en la Guerra del Golfo (1991), violando todo principio no intervencionista, incluso en situaciones que no implican una defensa ante violaciones a los derechos individuales.
  • Creación de la CoNEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) para controlar y «acreditar» carreras universitarias. Organismo público que además de su naturaleza contraria a la libertad y diversidad de contenidos educativos, fue creado bajo los mandatos del Banco Mundial.
  • Sistema jubilatorio basado en las denominadas AFJP, donde el poder de elección se acotaba a distintas «marcas» bajo iguales condiciones y altas comisiones. Uno era obligado a ser cliente no solo donde estaba impedida una competencia de sistemas, sino donde además el Estado forzaba a la inversión en títulos públicos (al 2001 el 70% de los fondos en las AFJPs estaban destinados a títulos asociados al gobierno).
  • Plan BB (Bunge & Born). Algo así como un nacionalismo lobbista con control de precios y cierre de importaciones. El resultado fue una baja de salarios debido a la devaluación e hiperinflación.

Seguramente me olvido de mucho, pero los 4 primeros ítem por sí solos son de suficiente relevancia como para refutar cualquier etiqueta libertaria asignada al hoy kirchnerista personaje.

Quienes tienen la edad suficiente puede recuerden como desde noticieros como Nuevediario el Ministerio de Economía adelantaba su intervención en el mercado cambiario comprando o vendiendo moneda extranjera para dictaminar el valor del austral, y por ende, de nuestros salarios. El ministro Domingo Cavallo, en la práctica también en control de un poco independiente Banco Central, describía a esta intervención como «eliminar la incertidumbre cambiaria». En el futuro, ya en otro gobierno, limitaría nuestras libertades y lo denominaría «bancarización», pero esta vez su disfraz al lenguaje no surtiría efecto, la sociedad sabría llamarlo «corralito«.

Bicentenario Alberdiano

Hoy se cumplen 200 años del nacimiento de Juan Bautista Alberdi:

J.B. Alberdi.

Algunas de sus frases más conocidas y representativas de su pensamiento:

La riqueza de las naciones es la obra de las naciones, no de sus gobiernos. Si no tuvieran otro fabricante de sus riquezas que los gobiernos, todas las naciones, sin excepción de una sola, estarían en la miseria. El gobierno por su institución y destino, representa un gasto, un consumo de la riqueza nacional.

«Dad ejércitos a los países que no tienen enemigos ni necesidad de hacer guerras y crearéis una clase que se ocupará de hacer y deshacer gobiernos, o lo que es igual, de hacer la guerra del país contra el país a falta de guerras extranjeras. El ejército degenerará en clase gobernante y el pueblo en clase gobernada o sometida»

«La grandeza del vecino, forma parte elemental e inviolable de la nuestra»

¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra.

¿Muchas Libertades?

En el mapa de las ideas políticas se suele dividir a las personas entre aquellas que favorecen las libertades civiles (o sociales), de los que defienden la libertad económica, y de los que defienden ambas. Por supuesto, mis co-bloggers y yo, nos ubicamos en este tercer grupo.  Pero ¿es posible defender la libertad solo apelando a uno de sus aspectos?

Los defensores de las libertades civiles son, tradicionalmente, ubicados a la izquierda del espectro político y se autodenominan progresistas. Los defensores de la libertad económica son, tradicionalmente, ubicados a la derecha y les dicen conservadores.
A los defensores de «ambas» libertades se los suele denominar liberales, o en una  acepción mas moderna se los define como libertarios (esta término se deriva del liberalismo libertario).

El Nolan Chart, para identificar las ideas políticas.

Los libertarios creemos que las libertad económica y las libertades civiles están estrechamente relacionadas, son dos caras de la misma moneda, y sin una el ejercicio de la otra se hace imposible, o por lo menos, mas dificultoso.

Veamos algunos ejemplos [1]. La libertad de expresión es uno de los derechos que reivindican los progresistas, pero cuando la supervivencia de uno depende del estado, es decir el derecho de propiedad puede ser fácilmente violado por el gobierno, ¿cómo puede ejercerse la libertad de expresión?

La libertad de prensa, parece ser defendida por los progresistas, pero cuando el papel de diario y las imprentas pertenecen al estado, ¿qué libertad de prensa se puede ejercer? Si es el gobierno el que tiene el derecho y el poder de asignar ese papel,  el «derecho» de alguien a la «libertad de prensa» desaparece si el gobierno decide no asignárselo.

Como puede el progresista oponerse al servicio militar obligatorio y a la vez apoyar la violencia impositiva y el control gubernamental, sin contradecirse.

Del otro lado encontramos muchos otros ejemplos, los conservadores dicen defender los derechos de propiedad, pero a la vez favorece restringir el ejercicio de ese derecho a las actividades que considera inmorales. O favorecen el libre comercio y se oponen a la inmigración, ¿productos sí y personas no?

Como se habrán dado cuenta, para aquellos que están de acuerdo con el  respeto irrestricto por el proyecto de vida de otros, y la no-iniciación del uso de la fuerza, no es ilógico considerarse «derechista» en algunos aspectos e «izquierdista» en otros, la única alternativa coherente con el respeto por la libertad es el liberalismo libertario.

No es posible respetar los derechos civiles, y a la vez, no respetar la libertad económica, son dos caras de la misma moneda, y una sin la otra, no logran nada.

¿Y en Argentina, quién es quien?

En Argentina, en mi opinión, esta distinción entre conservadores y progresistas no se ve tanto, ambos suelen oponerse tanto a la libertad económica, en mayor medida, y a las libertades civiles, en menor medida («en menor» hasta ahí).

Pero en el mapa político argentino, podríamos identificar las posiciones del cuadro de Nolan, que es el que mejor expresa esta visión de las ideas políticas, de la siguiente manera:

liberalismo libertario: Partido Liberal Libertario
autoritarismo/estatismo: Proyecto Sur
izquierda: Partido Socialista
centro-izquierda: UCR
centro-derecha:  PRO
derecha: Partido Democráta

¿Y vos?

Para saber dónde te ubicas en el mapa político de las ideas podes hacer el test on-line (en inglés) o imprimirlo (o hacerlo desde la pantalla)  (en español)

notas:

[1] Algunos ejemplos fueron tomados de ROTHBARD, Murray N.   «Hacia Una Nueva Libertad. El Manifiesto Libertario»,  ed. El Grito Sagrado.

Canción con mensaje

Les dejo este video para que lo compartan con todos aquellos que conozcan y les pueda interesar. Es muy educativo y explica de forma muy simple la filosofía para perseguir una sociedad libre de agresión!.

Disfruten!

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