El Estado somos todos

Está en boca de muchos decir, cuando uno se queja de malos manejes del Estado, la frase “pero el Estado somos todos”.

 

Yo no estafé a varias generaciones con falsas promesas de jubilación.

Yo no imprimo billetes sin respaldo, robándole el poder adquisitivo a los que están en manos de mis conciudadanos.

Yo no le robo cerca del 50% de su sueldo a mis compañeros trabajadores.

Yo no adoctrino a tus hijos con un sistema que fue pensado hace más de 150 años para formar soldados y empleados industriales.

Yo no mandé a pibes de 18 años a morirse en una cruzada quijotesca contra uno de los mejores ejércitos del mundo.

Yo no le transpasé al pueblo las deudas de los empresarios amigos que se habían endeudado en la timba financiera.

Yo no arrasé con varios pueblos originarios para expandir el territorio nacional.

Yo no le di esas tierras conquistadas a 344 familias aristócratas amigas del poder.

Yo no convertí el campo en un monocultivo de soja, con la aplicación de retenciones y prohibiciones.

Yo no hice desaparecer el pan blanco en 1952.

Yo no meto en la cárcel a los que eligen meter en sus cuerpos ciertas plantas o sustancias sin afectar a nadie más.

Yo no obligué a todas las generaciones hasta los 90′s a hacer el servicio militar obligatorio.

Yo no construí obras que benefician solamente a algunos empresarios o sectores afines, con la plata de los contribuyentes.

Yo no confisqué las jubilaciones de gente que había optado por irse del sistema piramidal estatal a uno un poco menos peor.

Yo no le impuse a mis conciudadanos un corralito para que no pudieran retirar sus ahorros.

Yo no le pesifiqué las deudas a mis empresas amigas 3 a 1, mientras los ahorros de la gente se pesificaban 1 a 1.

Yo no le impido a mis conciudadanos establecer relaciones comerciales mutuamente beneficiosas con el exterior.

Yo no persigo a los espacios de arte independientes con leyes obsoletas, habilitaciones absurdas e inspectores corruptos.

Yo no censuré a la prensa, ni a la música, ni a la literatura.

Yo no reprimí las protestas sociales.

Yo no metí presos a mis rivales políticos.

Yo no desaparecí a 30.000 personas durante la última dictadura.

 

Por todo eso y más, “el Estado somos todos” las pelotas.

 

Son éstos.

Son éstos.

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El #Grinchnerismo, los ladrones de la navidad

El Estado de Bienestar nos ha robado la Navidad ¿Qué? ¿El Estado que nos protege, que busca la igualdad de su gente, que tantas cosas nos da?

¿Tantas cosas nos da? ¿Seguro? Y decime, ¿cuantas cosas nos quita?

Cuando el Estado-Gobierno-Partido (últimamente no le encuentro la diferencia) dice que da algo “GRATIS”, se nos esta cagando de risa en la cara.

El Estado no produce nada, absolutamente nada, ni siquiera las empresas estatales, al contrario, nosotros tenemos que soportar sus pérdidas.

Abran los ojos, para todo eso hermoso y celestial que les da el gran Estado Argentino Peronista de Bienestar, tenemos que pagar impuestos ¿cuantos impuestos? Créanme que MUCHOS.

Trabajando en blanco con tus aportes te saca una parte, cada vez que vas a comprar algo y pagas el 21% de IVA, la inflación +25% anual que es un impuesto ILEGAL, aparte de INMORAL como todos los impuestos, ya que no esta aprobado por el Congreso, y muchos mas…

En conclusión, vos, si vos, el que está leyendo del otro lado, vos el que paga sus impuestos religiosamente por temor a que la GESTAPO Argentina llamada AFIP te haga algún quilombo por no haber pagado “voluntariamente” lo que “debes” pagar, vos el que va todas las semanas al super y le pagas el 21% de lo que consumís al glorioso Estado de Bienestar, si a vos que no te preguntan si queres pagar Futbol Para Todos o una empresa como Aerolíneas Argentinas que tiene un deficit de 2 palos verdes por día manejada por gente incompetente… si a vos campeón, campeona, ¿queres saber cuanto trabajas para pagar esto?

MEDIO AÑO, MEDIO AÑO TRABAJANDO PARA EL ESTADO

¿Qué? ¿Por qué tanto? Y mira, yo te explico, hay algo que es estructural a todo gobierno en todo momento y en cualquier lugar, y se vuelve más y más grande mientras más grande sea el Estado, eso se llama corrupción, tal vez te suene familiar… la de Menem vendiendo armas, la de De la Rua con las coimas, la de los Kirchner con… bueno, con todo…

Mientras mas dinero hay para afanar, mas afano hay, ¿simple, no? Ellos y sus amigos corporativistas lobbistas, los que reciben subsidios millonarios para dar cada día un peor servicio, y ellos mismos comprando tierras a 4 mangos el metro cuadro y después mágicamente tienen un valor mayor a 2 mil dólares… si esos, los chorros, los del “capitalismo para pocos, socialismo para todos”.

El Príncipe agradeciendo los regalos que le pagamos entre todos.

En fin, volviendo a esta hermosa fecha llamada Navidad, que más allá de ser una fiesta de una religión a la que no todos pertenecen (como quien les escribe) es siempre una buena excusa de muchos para compartir un momento en familia, hacernos regalos y mimos; hay alguien que nos hace eso cada vez mas dificil: el grinch, el Estado-gobierno-partido, el Kirchnerismo, el Grinchnerismo. Eso si, hay un niño, un niño no tan niño que hace varios años pasa la mejor de las navidades, Máximo “El Príncipe” Kirchner, al que todos los años le pagamos sus lindos y costosos regalos. Así que cada vez que cobres tu sueldo, compres algo para la cena navideña, compres un regalo para tu hijo, sobrino, madre o padre, recorda que le estas pagando todos los caprichos al Príncipe Máximo.

En conclusión, Papa Noel no existe, el Estado de Bienestar tampoco, porque ninguno te regala nada, todo lo que te da te lo quita coercitivamente a través de impuestos, la palabra GRATIS conjuntamente con la palabra ESTADO no existe.

Mi deseo para estas navidades: menos impuestos, menos corrupción, más regalos, más LIBERTAD.

Feliz Navidad para todos y todas, aunque algunos van a tener más Navidad que otros.

SauRon Pol

P.D: ¿Y Julio López?

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El Amor y la Noche en manos del Estado

Era una noche cualquiera en Buenos Aires. Caminaba por las calles de Palermo rumbo a un bar, para encontrarme con amigos en nuestra clásica salida de tragos y levante. A último minuto habíamos tenido que cambiar de punto de encuentro, porque la noche anterior la policía había clausurado el bar del que éramos habitués. Un joven había denunciado frente al INADI que se le había impedido ingresar al local por estar vistiendo indumentaria deportiva… ¡discriminación!

Por la vereda de enfrente una pareja venía peleándose. Era una escena cada vez más común: como las indemnizaciones por dejar a una persona después del período de 3 meses de prueba habían escalado hasta un nivel absurdo, no importaba qué tan insoportable resultara la vida juntos, ninguno se animaba a dar el primer paso hacia una separación. Otros, en cambio, tomábamos la ruta alternativa: una vida de promiscuidad y rehuirle al compromiso. Una suerte de “amor en negro”.

Liberty Beer

En 1984 tenían Victory Gin; acá tenemos Cerveza Liberty.

Entré al bar y me dirigí hacia la barra para pedir una cerveza. Error. Tendría que haber pedido una cerveza con alcohol. Siempre me olvido. Así como hace unos años suprimieron la sal en las mesas de los restaurantes para proteger a nuestra salud de nosotros mismos, ahora había que pedir explícitamente que nuestras bebidas alcohólicas tuvieran efectivamente alcohol.

En la otra punta de la barra, un grupo de anglosajones muy facheros trataba de ahogar sus frustraciones en gin tonic. Uno se acercó y me preguntó en un castellano rústico qué significaba “Nac&Pop”. Si bien es cierto que las argentinas siguen siendo las más lindas del mundo, nadie les explicó a estos pobres gringos que las políticas proteccionistas del país ahora también se estaban aplicando al rubro de las relaciones humanas. El lema de las últimas propagandas oficiales era “por cada argentina que se acuesta con un extranjero, hay un argentino que se va a dormir solo y triste”. Y evidentemente todos los grupos que habían encarado se habían dejado lavar el cerebro, y les decían que no “para proteger a la industria nacional”. En otra época lo normal habría sido indignarse y gritar “¡xenofobia!”, pero hoy por hoy a todos les parece bien.

Llegaron los chicos. Después de la obligada ronda de estupideces, inspeccionamos el campo de juego. La mesa con más actividad estaba presidida por un tipo de evidente clase alta: bien empilchado, reloj brillante, celular último modelo. Lo acompañaban varias femmes, y en la mesa había frapperas con champagne y vinos espumantes varios.

“Billetera mata galán” – me comenta Nico.

No por mucho más” – contesto preocupado.

Y probablemente fuera cierto. Los megalómanos dementes que habitan el Congreso y la Rosada estaban debatiendo un proyecto (¡presentado por la oposición!) que consistía en una especie de “subsidio al levante”: un voucher para que usen en salidas “de lujo moderado” aquellos que no tienen plata para impresionar chicas. ¡Ya no iba a hacer falta ser divertido, interesante, culto, tocar algún instrumento, jugar bien a la pelota, hacer trucos de magia, saber escuchar, y demás talentos!¡El Estado nos iba a dar a todos las mismas oportunidades! (sí, el mismo Estado que perseguía a los artistas callejeros, exigía licencia para hacer magia, clausuraba los lugares para música en vivo, no dejaba que importaran libros, y aplastaba tu capacidad creativa e intelectual con años de adoctrinamiento obligatorio… ¡quería que VOS tengas levante!). Nadie se puso a pensar que, como marca la evidencia histórica, la mayoría de los fondos destinados a ese plan iba a terminar financiando las salidas a todo trapo de punteros políticos y playboys amigos del poder.

Encaramos algunos grupos. En un momento casi me vi tras las rejas, cuando después de que un homosexual me tocara el culo le grité “¡¡qué hacés…. chabón!!”. Menos mal que reprimí la palabra con “p”, sino —INADI mediante— me habría ganado la expulsión del local (nunca pensé que me iba a salvar la noche un “puto” reprimido).

Lo ideal últimamente era que no te encariñaras demasiado con nadie en particular, porque la llamada del día después se había convertido en una lotería: con un sistema similar al impuesto a las ganancias, si habías cosechado algunos números de teléfono, estos eran socializados para repartir entre los menos afortunados. Y si justo desaparecía el que más querías conservar… mala suerte. Esto lo pudieron hacer gracias a la digitalización: argumentando “protección del medio ambiente” prácticamente desapareció la producción de papel, con lo cual la única forma de agendar un contacto es a través de tu celular personalizado e intransferible (junto con la producción de papel, claro está, desaparecieron la libertad de expresión y la privacidad).

Traté de despejar mi cabeza y decidí redoblar mis esfuerzos para concretar algo hoy, ya que mañana no tenía la noche disponible para mí; tenía una cita a punta de pistola con Dios-sabe-quién. El gobierno había lanzado hace unos meses el plan “Solos y Solas”, en donde todos recibíamos caridad romántica compulsiva. Una de cada siete noches de mi semana era administrada por el Estado, que decidía Dios-sabe-cómo quién era nuestra cita idónea para esa semana. “Cruzan bases de datos”, decían algunos; “tienen un grupo de gitanas-brujas-burócratas que tiran la posta“, teorizaban otros. Nadie parecía sorprenderse del hecho de que a las que administraban el sistema siempre les tocaba salir con el galán que gozaba de sus 15 minutos de fama en la tele o el teatro, o a los funcionarios con la modelo top de la semana.

El hecho era que, pese a que muchos nos opusimos porque pensábamos que eramos capaces de hacer nuestra gestión de citas nosotros mismos mucho mejor que un burócrata, la ley se aprobó, y era salir con la persona asignada o ir en cana por incumplimiento del deber civil. El argumento de los socialistas fue:

Caridad romántica compulsiva

Dos medias naranjas violentadas por el Estado

“¿Y qué pasa si llegás a los 40 y no conociste a la persona adecuada?¿quién se va a hacer cargo de que estés solo y no te quiera nadie?¿También me vas a decir que podés gestionar tu propia jubilación mejor que el Estado? Ja, ja, ¡contate una de pistoleros!”

Imposible explicarles que si esas noches me hubiesen dejado salir con quien yo quería, habría tenido más chances de encontrar a la persona ideal para mí, si es que existe. Y sinó, ¿quién me quitaba lo bailado?

Evidentemente, el Estado podía quitarme lo bailado.

El DJ se pasó un poco con el ritmo, provocando primero que un joven lo marcara con el pie, y luego que una señorita empezara a mover las caderas. Error fatal. Además de que la canción no estaba aprobada en la Playlist Oficial Año 2025, el bar contaba con habilitación “local tipo C – no bailable”. Un inspector infiltrado de civil vio toda la escena y procedió a la clausura, dejándonos a nosotros de patitas en la calle y al dueño del bar con un agujero en su economía.

Finalmente habíamos alcanzado esa panacea que prometían las palabras del Duce: “Todo dentro del Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”. Música para los oídos de las masas.

Volviendo a casa, me shockeó el último cable de Télam proyectado en la telepantalla del colectivo: el Congreso estaba por aprobar una ley importantísima ¿El nombre? Proyecto Prima Nocte.

Proyecto Prima Noctes

Así se habría visto si hubiese papel

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A río revuelto

Publicado originalmente el 14 de octubre de 2011 en el blog de Alessio Aguirre-Pimentel.

Nunca falta quién diga que si uno ama a alguien, no hay que regalarle pescado, sino enseñarle a pescar. Pero el problema en Argentina no es ese.

El hombre sabe pescar, está parado frente a un río lleno de peces. Tiene la caña en la mano, con su anzuelo y carnada.

Entre el río y él está el Estado, que no le avisa que para pescar deberá darles el 33% de lo que pesque más el 21% de lo que se coma más el 4% de la cantidad bruta de peces que pesque.

Todo esto solo lo podrá hacer luego de un proceso de obtención de una licencia que tarda meses, y consiste en tramitar la autorización para pescar, ART, seguro contra terceros, habilitación municipal, seguro de caución, etc, etc, etc. Y tiene que atornillarse una máquina expendedora de forros en la espalda. Y la tiene que pagar él. Si señor.

El Estado te cuida.

Dedicado a Künz.

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Inseguridad: Hacer algo

Cuando suceden tragedias como la de Candela, una chiquita de 11 años secuestrada y asesinada por motivos que aún se desconocen, la reacción inmediata de los medios y la sociedad en general es “Hay que hacer algo!”. La reacción es correcta, ante una situación tan desgraciada la única manera de alterar el estado de cosas es introduciendo un cambio, y un cambio quiere decir llevar adelante una acción que produzca ese cambio.

Una vez determinado que hay que hacer algo existen otras dos preguntas que rara vez se formulan: ¿qué se debe hacer? y ¿quién debe hacerlo? La segunda respuesta está relacionada con la primera, dependiendo quién es el que debe hacerlo se determinará que se hará. La respuesta habitual a la segunda pregunta, al ¿quién?, es “los políticos”, y en consecuencia, la respuesta a la primera, el ¿qué?, estará relacionada a alguna de las pantomimas a las que estamos acostumbrados a escuchar, en este caso crear una fuerza similar al FBI:

El secuestro y muerte de Candela Rodríguez generó toda una serie de críticas a los métodos utilizados para llevar a cabo la investigación. Los escasos resultados obtenidos en la pesquisa que demandó cientos de allanamientos y el uso de más de 2000 efectivos policiales bonaerenses provocó que una vieja idea reflotara: crear un cuerpo federal de investigaciones al estilo Federal Bureau of Investigation (FBI).

Los políticos son siempre el punto de referencia para buscar la próxima solución al problema de la inseguridad. Es lógico, ellos asumen el compromiso desde el estado de brindar seguridad, es más, su compromiso es gigante ya que ostentan el monopolio de la violencia, es decir son sólo ellos los que pueden proveer seguridad, y por ende, ofrecer las respuestas que se piden.

Mi propuesta es parar un minuto y reflexionar:  los políticos ya hicieron mucho por nosotros, desde los gobiernos han bloqueado las importación y nos han traído robo de neumáticos, han continuado con la prohibición de drogas que da lugar al surgimiento de mafias donde inocentes terminan pagando la violencia generada por dicha legislación. La misma policía, a la que se le reclama seguridad, está involucrada en  actos delictivos. Hasta desde la cárcel, los convictos, en connivencia con la policía, siguen delinquiendo. La solución no puede estar ahí.

Seguir confiando en los mismos que generan las condiciones para que se lleven adelante estos hechos, y pretender una respuesta diferente, una respuesta acertada, resulta poco verosímil. Evidentemente, ya no es posible confiar en que el estado brinde seguridad, cuando es el primer responsable de la inseguridad, directa o indirectamente.

La inseguridad y la violencia son dos flagelos que afecta a casi todos, los que pueden viajar en helicóptero, o tener custodia personal, no la sufren. Los que son poseedores de los escasisimos permisos de portación de armas, hoy por hoy casí imposibles de obtener sin un contacto en el RENAR, tienen una herramienta que los ayuda a combatirla. El resto estamos desamparados, somos dependientes de un monopolio que se ha comprometido en crear delincuentes, cuando su función es combatirlo. Salir del esquema de financiación de ese monopolio es imposible (¿rebelión fiscal? tal vez),  por suerte algunos pueden pueden salir de ese esquema de indefesión organizando soluciones alternativas, imperfectas, por supuesto, pero que resultan un remedio provisorio al fracaso (otro fracaso más) del estado.

Mientras tanto, el común de la gente son rehenes de los que supuestamente están para cuidarlos y defenderlos.

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Subsidio al Embarazo

Hace 2.000 años se labraba la tierra y se laburaba de sol a sol, la familia completa.

En el 1.500 con veinticinco años se podía ser el líder de un clan escocés.

En el 1.800 y pico, San Martín contrajo matrimonio con una señorita de 14 años.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), chicos de 14 y 15 años falsificaban sus documentos y mentían para ir a cagarse a tiros con los Nazis.

En el Siglo XXI, el estado les da subsidios a parejas de grandotes boludos que, por coger sin forro, quedaron embarazadas.

¿Alguien piensa, como yo, que estamos involucionando como especie?

Involución

¿La Evolución?

Hace alrededor de 15 años que existen:

  • Educación sexual en las escuelas.
  • Campañas estatales sobre prevención de enfermedades venéreas y educación sexual.
  • El sexo como tema abierto en TV, radio, diarios y revistas.
  • Dispensarios estatales gratuitos de anticonceptivos de todo tipo y color y folletos y “cómo usarlo” (bueno, ni que estuviésemos hablando de tecnología nuclear o un Condensador de Flujos).
  • Internet. El medio informativo más barato a través del cual se puede obtener información de TODO lo referido al sexo. Incluyendo videos tanto educativos como recreativos ;)

Cuando la mujer de una pareja (estable / no estable / casual) queda embarazada, puede ser por dos actitudes distintas que tiene dicha pareja:

El embarazo es buscado:

FamiliaTana

¡Lo primero es la familia!

Si el embarazo es buscado y esa pareja está buscando tener un hijo ¿Por qué el resto de la sociedad tiene que aportar recursos para su mantenimiento y crianza? Se supone que la pareja analizó las consecuencias y, voluntariamente decidió tener descendencia. Así como fueron adultos para tomar esa decisión, deberán afrontar las consecuencias de esa decisión. Nadie tiene por qué meter a un tercero que nada tiene que ver ni quiere a solventarlos.

El embarazo no es buscado:

Como puse arriba, jamás en la historia de la humanidad hubo tantos recursos e información referidos al sexo y la educación sexual. Es muy poca la cantidad de gente que puede alegar ignorancia en el tema y que ésta sea cierta. Cualquiera que haya estado cerca de un lugar que se hizo alguna campaña, haya ido a un colegio o haya visto suficientes horas de televisión, tiene que saber, por lo menos, lo que es un preservativo.

Por lo tanto, si la pareja estaba teniendo sexo sin protección y sin anticonceptivos (teniéndolos al alcance de la mano en los dispensarios estatales), significa que hay negligencia de su parte. Entonces ¿Por qué el resto tiene que hacerse cargo de sus negligencias? Las acciones tienen consecuencias que deberán ser afrontadas por los participantes.

Remedios De Escalada

La nena del General

Si hace 200 años una nena de 14 años podía casarse y hacerse cargo de una familia, si hace 100 años personas de entre 10 y  20 años cruzaban el océano sin nada buscando hacer una vida mejor,  si hace 70 años nenes de 15 podían empuñar fusiles para defenderse de la amenaza Nazi… ¿Alguien me puede decir por qué y con qué fundamentos y argumentos morales hay que darle plata a personas de 15, 20 o 30 años que cogieron sin forro teniendo a su disposición toda la información necesarios sobre el tema?

Recuerdo hace unos años que, escuchando Perros de la Calle o Cuál Es pasaron una entrevista al encargado de un dispensario ubicado en una zona de bajos recursos. El tipo decía que la gente directamente no iba a buscar ni anticonceptivos ni preservativos ni folletos ni nada. Estaba todo ahí muerto de risa.

A pesar de todas las medidas “preventivas” tomadas por el estado, “se falló” y ¿hay que dar plata encima?

Si lo que falló fue el Ministerio de Acción Social, sus campañas y sus dispensarios, por favor cierrenló (o por lo menos la parte que se encarga del tema).

Si lo que falló fue la parte educativa, por favor cierren el Ministerio de Educación (¡este ciérrenlo igual por ser la Policía del Pensamiento!).

Si lo que falló fue la parte comunicacional ¡Aflojen con la pauta oficial! ¿O en qué carajo se gastan tantos millones en la caja de corrupción del periodismo? ¿O no se incluyen las campañas en esa guita?

¡Basta de buenismo y subsidios personales, viejo!

Para cerrar: si la pareja fue la que disfrutó el acto sexual sin preguntarle a los demás (¡y sin invitarlos!), si la pareja fue la que generó esa nueva vida en el mundo sin preguntarle a los demás (que, por cierto, es carne de su carne y sangre de su sangre) ¿Por qué los demás tienen que poner recursos para que crien a sus pibes?

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No nos gobiernan angeles

Un problema que afecta tanto a liberales como a los que no lo son, es la tendencia a idealizar el Estado y abstraerse del funcionamiento real del aparato estatal.  Haciendo a un lado las valoraciones morales sobre la manera en la que funciona el gobierno, los planes diseñados por burócratas, académicos, planificadores, legisladores, etc.  para ser implementados por el gobierno parecen dejar de lado un importante detalle: los que lo tienen que implementar no son infalibles,  más bien todo lo contrario.

Existen vastas cantidades de ejemplos donde queda en evidencia este razonamiento que lleva a ilusionarse sobre nuevos planes y programas gubernamentales que al final terminan fracasando,  o por lo menos, no cubren las expectativas.

Algunos ya se dieron cuenta.

Uno de los casos mas evidentes es el de la guerra contra las drogas. Aquellos defensores de una política anti-drogas proponen nuevos planes, mayor financiamiento y cambios de estrategias a la hora de combatir el consumo y comercio de determinadas drogas. A la hora de debatir con ellos, esgrimen argumentos tales como la “legalización haría que todo el mundo consumiese droga” o “la falta de financiamiento y entrenamiento a la policía hace que fallen los programas anti-drogas.” Este tipo de afirmaciones demuestra una abstracción del mundo real a la hora de debatir, en sus cabezas el plan anti-drogas funciona a la perfección, pero luego en la vida real vemos como a pesar de las políticas prohibicionistas, el consumo de drogas aumenta y todo el que quiere acceder a ellas puede hacerlo en la esquina más cercana. Por otra parte, un mayor financiamiento policial no va a lograr desmantelar las redes de narcotrafico, protegidas por el poder políticos, si no que seguirá creándo problemas a personas que antes no los tenían, y que por consumir recreativamente ciertas sustancias en el mejor de los casos se lo obliga a realizar un tratamiento contra una enfermedad que no tiene, o en el peor de los casos termina preso con verdaderos delincuentes y viven una experiencia que termina afectando severamente la vida de una persona normal que sólo quería divertirse, distraerse, o pasarla bien un rato sin hacerle daño a nadie.

Lo mismo  puede decirse con muchos otros temas, veamos por ejemplo el caso de la nueva ley de medios. Uno de las

Gobierno grande, problemas grandes.

artículos, el 47 más específicamente, dice que “la autoridad de aplicación deberá elevar un informe al Poder Ejecutivo nacional y a la Comisión Bicameral, en forma bianual, analizando la adecuación de las reglas sobre multiplicidad de licencias y no concurrencia con el objeto de optimizar el uso del espectro por la aplicación de nuevas tecnologías.” Muchos defienden este artículo ya que  permite una actualización periódica del estado de las licencias con el objetivo de adecuarlas a los avances tencologicos, eso desde la visión angelical del Estado. Una visión más realista (por lo que la experiencia nos dice) indica que deberíamos dudar a la hora de  cederle tanto poder a los gobiernos, porque aún si simpatizamos con el actual gobierno y creemos que hará un uso correcto de dichas facultades, ¿que sucede acerca de los próximos gobiernos que podemos no estar de acuerdo? Servirle en bandeja la facultad de revisar cada dos años las licencias, bajo la excusa de hacer ajustes tecnológicos, a un gobierno de tinte autoritario que puede utilizar ese artículo para restringir la libertad de expresión es peligroso, probablemente lo hagan de todas maneras, pero legalizar ese mecanismo, en muchos de los casos,  termina ocultando lo nefasto del acto.

El tercer ejemplo se dio en este blog hace algunos días. La propuesta del impuesto negativo a la renta como medio de reemplazar todo la estructura del asistencialismo. Una idea que parece tentadora para aquellos que quieren disminuir la burocracia del estado implementando un leve cambio al esquema de distribución forzada de la riqueza (también conocida como redistribución) para unificar todos los subsidios bajo el nombre de impuesto negativo a la renta. Algunas de las ventajas que ofrecen, según sus defensores, son: eliminar mafias e intermediarios (punteros), reducir el tamaño de los beneficiados haciendo mas transparentes los criterios de otorgamiento del subsidio, etc. Una vez más, se idealiza al estado, creyendo que el plan que defendemos, funcionará de manera diferente al resto de los planes, su crecimiento estará mejor controlado, y los funcionarios dejarán de ser corruptos, al fin y al cabo se trata de nuestro plan.

Sin embargo, una vez más la realidad dice otra cosa. Cuando se presenta un plan gubernamental que promete ser mas eficiente que los anteriores, o un nuevo impuesto, pero de carácter temporal, termina sucediendo todo lo contrario, veamos: el IVA iba a reemplazar al resto de los impuestos nacionales, el Impuesto al Cheque era de emergencia y temporal, el Futbol para Todos iba a dar ganancias, el SUBE iba a ser implementado en 90 dias. No hace falta ni mencionar como terminaron cada una de estas promesas.

Muchos defensores de nuevos programas gubernamentales olvidan un detalle no menor, el Estado es el que los implementa, y la historia mundial demuestra que lo único que se ha logrado fue un fracaso tras otro.

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¡Al pueblo lo que es del pueblo!

Hace unos días escuché unas declaraciones del señor Martín García, director de Télam (agencia de noticias del Estado argentino):

El susodicho, ante la revelación de que el 47% de la pauta oficial va a parar a las manos de los señores Spolzky y Gvirtz (productoras adictas a la actual administración), declara algo así: “Por supuesto que el gobierno va a darle más pauta a los medios amigos que a los enemigos. Los medios enemigos tienen la pauta privada que es mucha. La pauta oficial la ahorró el pueblo y es para proteger a este modelo nacional y popular. Que se jodan los otros”.

No conforme, unos días después vuelve a la carga, presentando la idea de crear el “Instituto de la Publicidad Democrática”, que funcionará de la siguiente manera: los anunciantes deberán pautar al instituto y éste distribuirá la pauta en forma igualitaria en todos los medios. Porque claro, los medios y programas que no miden, no están recibiendo pauta publicitaria de los grandes anunciantes.

Su razonamiento para esto fue implacable y demoledor: la plata para la publicidad sale de los precios de los productos que consume “el pueblo”, entonces es “el pueblo” el que está invirtiendo en la publicidad y tiene que obtener algo de eso.

Las verdades de Martín García

Las verdades de Martín García

La verdad, me pareció una idea brillante. Yo me cansé de esto del liberalismo y me voy a sumar a los pedidos de Martín. Listo, me cansé y me cansé y, como toda la vida consumí un montón de productos voy a pedir para “el pueblo”:

Que se cree el Instituto Nacional Democrático para el Envasamiento de Alimentos: Como el pueblo es el que consume los productos, todas las empresas deberían pagarle a este instituto para que se encargue de hacer que las empresas envasadoras que no son elegidas por las grandes empresas, también puedan ser capaces de envasar las arvejas Inca, el puré de tomate Arcor y las galletitas Sonrisas.

Que se cree el Instituto Democrático Para el Diseño de Packaging y Publicidad: hay diseñadores a los que no los contratan las grandes marcas para que los provean con nuevas ideas, porque no tienen talento. Y como todo “el pueblo” paga los productos de su bolsillo y de ahí se le paga a los diseñadores, se están robando el ahorro del pueblo. Y para este proceso nac and pop no hay nada más importante que que todos los diseñadores reciban parte de los ahorros del pueblo. Páguese todo el dinero al instituto que distribuirá las necesidades publicitarias entre todo diseñador argentino.

Que se cree el Instituto Democrático para la Participación e Inclusión en los Medios: como la pauta la paga el pueblo y esa pauta banca la emisión de los programas, en definitiva es el pueblo el que debe estar a cargo de los programas. Por lo tanto y a través de una Comisión Democrática de Selección y Rotación de Elenco, a partir del dia de la fecha, todo ciudadano deberá poder participar en los Medios. Notifíquese a todas las productoras que a partir de la fecha:

  • Los elencos  de las ficciones serán rotativos y cada personaje deberá ser interpretado cada día por un ciudadano distinto.
  • Los noticieros y programas de chimentos deberán cambiar cada día su staff y hablar más sobre la vida de los ciudadanos comunes.
  • Los medios gráficos deberán dar participación a toda la ciudadanía en la producción de diarios y revistas, incluyendo, claro está, los dibujos de la página de los chistes.
QNTP está practicando para hacer de Mariano Martinez y sus hermanos barbeta

QNTP está practicando para hacer de Mariano Martinez y sus hermanos barbeta

Que se cree el Instituto Nacional, Democrático y Social de Fútbol: como los clubes se mantienen con las entradas que paga “el pueblo” y con la publicidad que pagan los anunciantes que es, finalmente, del “pueblo”, todo ciudadano tendrá la libertad de participar en los partidos de primera división de los equipos que deseen. A partir de la fecha, los clubes deberán entregar democráticamente las fechas donde cada ciudadano podrá jugar en la posición que desee, desde técnico hasta delantero o alcanza pelotas.

Que se cree el Instituto Nacional y Democrático de Citas: es injusto que solo algunos hombres puedan salir con las mujeres lindas, ya que las mismas crecieron, se producen y visten gracias a los ya mencionados Institutos, por lo tanto, pertenecen a todo “el pueblo”. A partir de la fecha deberán registrarse en este Instituto y serán provistas con citas igualitariamente con todos los ciudadanos. Por supuesto que las actividades que realicen con unos, deberán realizarlas con todos, ya que si no, sería antidemocrático.

Democrátizando las citas, aumenta la felicidad

Democrátizando las citas, aumenta la felicidad

Espero la pronta aprobación del Congreso, la promulgación por nuestra señora Presidente y la publicación en el Boletín Oficial y, claro, en todos los medios de comunicación democráticos.

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No fue Duhalde, fue Rousseau

[Publicado Originalmente en La Crisis e Filosófica - 23 de diciembre  de 2010]

Probablemente por el enorme poder que acumuló durante su gobernación en la Provincia de Buenos Aires, cada vez que ocurren hechos como los del sur de la Ciudad, todos nos miramos y pensamos : “Duhalde debe andar detrás de esto”.

Dado que estos reclamos muestran la situación de precariedad y pobreza en que vive gran parte de nuestra población, siempre son funcionales a aquéllos que quieren ver la popularidad del actual gobierno debilitada. Ergo, las pistas llevan hacia pocos lugares.

Sin embargo, viajando por el “Discurso sobre el Origen y los Fundamentos de la Desigualdad entre los Hombres de Jean Jaques Rousseau, al “cabezón” están por dictarle la falta de mérito.

Desde el punto de vista de los ocupantes –tanto del Parque Indoamericano, como del Club Albariño o los otros predios ocupados- las tomas son hechos ilegales pero consecuencia de situaciones injustas que hay que resolver y que representan una falta aún más grave que la toma misma.

Y no fue Duhalde sino Rousseau el que distinguió la desigualdad moral de la desigualdad natural (que es la que hace que vos seas rubia y yo morocho):

“… otra, que puede llamarse desigualdad moral (…) Esta consiste en los diferentes privilegios de que algunos disfrutan en perjuicio de otros, como el ser más ricos, más respetados, más poderosos, y hasta el hacerse obedecer.”

La consecuencia de esta lectura es que vos sos más rico, porque yo soy más pobre. Y si mañana Gonzalo Heredia tiene más seguidores en Twitter que “lacrisisesfilosofica” es probablemente porque se los sacó a este blog.

Entonces, cuando no tener acceso a la vivienda -mientras que otros tienen mansiones- es visto como un robo o una situación de beneficio de unos a costa de otros, el Estado que tiene que dar justicia frena y deja pasar ya que, piensa, tiene que reparar la primer situación “injusta”.

Y así es como caemos en las “políticas de vivienda”, los subsidios, y los planes de todo tipo, tamaño y color, que castigan el esfuerzo de unos en nombre de la necesidad de otros, con el objetivo de lograr la tan deseada “igualdad moral” roussoniana.

Como corolario, los principales sospechosos de coordinar las ocupaciones, como el ex-presidente, Pitu Salvatierra o Regino Acevedo, probablemente serían condenados (en un juicio que jamás existirá) como meros autores materiales.

Sin embargo, de seguirse la investigación, el autor intelectual de esta confusión de principios que termina en “usurpo porque vos me usurpaste antes” sería sin dudas el pensador francés J.J. Rousseau.


“Discurso sobre el Origen y los Fundamentos de la Desigualdad entre los Hombres”, Jean Jaques Rousseau, Página 22: http://www.policialapaz.com.ar/biblioteca/Juan%20J.%20Rousseau%20-%20Discurso%20sobre%20la%20desigualdad.pdf

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El mito de la ausencia del estado

Cada preocupación de la sociedad que se convierte en el centro de la agenda política de la semana tiene un responsable. Ya sea la inflación, la desocupación, las drogadicción, la falta de viviendas, etc. el responsable es el mismo. Políticos y periodistas de todos los colores señalan al “estado ausente” como la causa de esos, y todos, los males.

La toma del Parque Indoamericano, y las sucesivas tomas en otros puntos del país se dieron debido a que el “estado estaba ausente” en materia de política habitacional, dicen los periodistas.  El problema del narcotrafico que se agrava cada vez más y más, acá y en el mundo, sigue existiendo por la “ausencia del estado”, consignan los expertos. La inflación se dispara por la misma causa, y los desempleados que siguen desempleados son por la “ausencia del estado”, es la creencia popular.

Estos diagnósticos, por supuesto incorrectos, nos dan un indicio de la miopía de políticos y periodistas que luego es contagiada a la sociedad en general. Es evidente que esta miopía no se debe a la ignorancia, si no a una cuestión estratégica: “si el estado estaba ausente y ocurrió X, cuando yo maneje el estado lo voy a resolver”. Quiero decir, los políticos se presentan como salvadores, y creen que la política puede salvar a la gente, lo que falta, dicen, es la persona adecuada.  Sin embargo esta estrategia trajo consecuencias nefastas, porque la población en general se comenzó a creer que el estado es una especie de dios que todo lo puede, y el problema es que los políticos a cargo son ineptos, “el sistema funciona pero hay que encontrar a la persona apropiada” ,piensan .

Ahora bien, señalar la “ausencia del estado” como causa de todos los males es una postura que se basa en una mentira, no tiene ningún asidero, porque el estado está y estaba más presente que nunca, tan presente que se naturalizó esa presencia y no se lo notaba. El reclamo de siempre no es por un estado presente, es por más estado del que había antes.

Ya lo dijimos con el derrumbe de Villa Urquiza, y un análisis similar se podría hacer con todos los demás temas, como el estado está presente. Es el parte del problema y no de la solución.

La inflación es fruto de las políticas del estado de expansión monetaria, y no  la “falta de políticas anti-inflacionarias”, el aumento del narcotrafico y la violencia relacionada con drogas no se debe a que el estado no las combate con la vehemencia suficiente, si no a que lo combate y logra que las mafias se hagan cargo del negocio,  el problema habitacional no se debe a que el estado no construyó suficientes casas (no debería porque hacerlo), mas bien es difícil acceder a una vivienda por que desde el estado se arrasó con la confianza en el  sistema bancario y generaron rechazo en los ahorristas, y en consecuencia en un descenso del crédito disponible, que hoy en materia hipotecaria es inexistente. El desempleo no se explica porque el estado no creó los suficientes puestos de trabajo (el estado no puede crear empleo, solo transferir recursos de un sector a otro) más bien el desempleo se debe a las leyes laborales anti-democráticas, copiadas del estado mussoliniano, y a la falta de inversión en la Argentina, producto de la presencia constante  del estado  en todos los ambitos.

En conclusión, atribuirle facultades mágicas o típicas de los dioses al estado genera dos problemas: por un lado empeora los problemas actuales que se deben a la intervención estatal, cuando se cree que el estado está ausente, por el otro una sociedad de personas pasivas, en su mayoría meros observadores, que abandonaron cualquier intento de pensar, y optaron por someterse a lo que diga uno u otro político, renunciaron a ser dueños de su vida y de su destino, de reclamar el fruto de su trabajo, su derecho a decidir que camino tomar en la vida, y optaron por entregarles su vida, su libertad y propiedad, para que intenten resolver por ellos los problemas que tienen.

El mensaje es simple:

Ante el fracaso del estado, ¿por qué no intentar con más libertad?

Ante el fracaso del estado, ¿por qué no intentar con más libertad?

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